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La Sala de las Banderas
del Museo de la Ciudad,
recibió una importante
contribución destinada a
la notable colección de
insignias
independentistas
cubanas, custodiada por
la Oficina del
Historiador de la Ciudad
de La Habana.
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Al patrimonio de la
nación ha sido devuelta
en comprometido y
generoso gesto, la
bandera conservada
celosamente por el
insigne patriota Juan
Manuel Macías, amigo y
fiel colaborador del ex
general del ejército
español Narciso López, a
quien acompañó desde
tierras norteamericanas
en la expedición del
vapor Creole, cuyo
desembarco fallido se
produjo el 19 de mayo de
1850 por la ciudad
matancera de Cárdenas.
Entonces, al retirarse
el contingente ante el
fracaso de su empeño,
Macías recibió una
bandera cubana de manos
de otro integrante de la
expedición, el Coronel O´Hara, del regimiento
Kentucky. Con esa
insignia regresó a los
Estados Unidos de
Norteamérica, y esta fue
legada a la familia
Touceda por espacio de
159 años, debido al
vínculo matrimonial
contraído entre la hija
del Coronel Macías,
Alicia Macías y Brown y
Antonio Touceda.
En ceremonia oficial,
donde estuvieron
presentes Ricardo
Alarcón, Presidente de
la Asamblea Nacional, en
representación del
Presidente del Consejo
de Estado y de
Ministros, General de
Ejército Raúl Castro
Ruz; Homero Acosta,
Secretario del Consejo
de Estado; Miguel
Barnet, Presidente de la
Unión de Escritores y
Artistas de Cuba;
Eduardo Torres-Cuevas,
Director de la
Biblioteca Nacional;
Margarita Ruiz,
Directora del Consejo
Nacional de Patrimonio,
entre otras
personalidades, el
Historiador de la Ciudad
de La Habana, Eusebio
Leal Spengler, recibió
la enseña nacional que
trajeron a Cuba, desde
Estados Unidos, el señor
Enrique Arturo Antonio
Houston Touceda y su
esposa Patricia.
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En sus palabras, Leal
agradeció tan noble
gesto: “Sin duda alguna
asistimos hoy a un acto
de gran relevancia
histórica por el cual
regresa a Cuba uno de
sus símbolos más
preciosos. En esta sala
arde una llama eterna en
memoria a todos los
sacrificios y
sufrimientos que el
pueblo cubano pagó por
su independencia
absoluta”.
El Historiador evocó
aquel día de junio de
1849, en la ciudad de
Nueva York, cuando un
grupo de personalidades
se reunieron en un acto
trascendental: el ex
general del ejército
español Narciso López,
su secretario personal,
el literato y
notabilísimo escritor
cubano Cirilo
Villaverde, el
esclarecido poeta Miguel
Teurbe Tolón y su esposa
Emilia, y también Juan
Manuel Macías, edecán
del general López.
“Se cuenta, y así ha
quedado el testimonio
escrito de Cirilo
Villaverde, que el
general trazó sobre un
papel en blanco el
diseño de lo que sería
la bandera nacional de
los cubanos.
Necesariamente esta
hacía referencia a dos
grandes acontecimientos
políticos e históricos
de su tiempo: la guerra
de independencia de los
Estados Unidos que hizo
nacer su propia bandera
y la de Francia; la
Francia insurgente de
1789 y el sentido de
aquellos tres colores:
rojo, azul y blanco”,
aseveró el Historiador.
Leal concluyó sus
palabras agradeciendo
profundamente al
Presidente de la
República, “el General
Presidente Raúl Castro
Ruz, por la designación
recaída en el Presidente
de la Asamblea Nacional
del Poder Popular para
representarle este día;
a todos los amigos de
Cuba que intervinieron
en este gesto; a la
Doctora Teresa Sánchez,
la jueza de California
que con entrañable
afecto nos visitó con
este objetivo; a nuestro
Ministerio de Relaciones
Exteriores y a todos
aquellos que han puesto
su mano en tan noble
proyecto.”
Con la misma devoción,
depositó una ofrenda
floral a la memoria de
Juan Manuel Macías, y de
todos aquellos que
lucharon por la libertad
de Cuba.
Por su parte, el señor
Enrique Houston Touceda
reconoció la calidez con
que fue recibido en
nuestro país y declaró
que por encima de
cualquier interés
comercial, pesó en él y
su familia la certeza de
que esta bandera le
pertenece por derecho al
pueblo de Cuba; un
pueblo que no está a la
venta, ni nunca lo
estará.
Don Antonio reverenció a
la figura de Céspedes y
a todos aquellos que
decidieron alzarse en
armas por la
independencia de Cuba.
Para él, evocarlos “es
venerar un ayer
glorioso: todos debemos
ser guardianes del
pasado para saber cómo
debemos contemplar el
futuro.”
Con esta sentencia
concluía: “Mi corazón
está lleno de
agradecimiento por haber
venido aquí. Sé que este
estandarte es pequeño,
pero el corazón y la
fuerza detrás de él es
grande”.
Este histórico y sagrado
símbolo, para suerte de
los cubanos, permanece
ya junto a la bandera
denominada Primus in
Cuba ―presentada por
primera vez en Nueva
York y donada al
Presidente Mario García
Menocal en 1916 por Doña
Alicia Macías de Touceda―
y la enarbolada por
Carlos Manuel de
Céspedes, el 10 de
octubre de 1868, al
iniciar las luchas por
la Independencia de
nuestra Isla.
La bandera cubana,
declarada oficial en
1869 por la Asamblea
Constituyente de
Guáimaro, coincide con
el diseño de esta que
hoy ingresa legalmente
al Patrimonio Nacional
de la República de Cuba.
Las dos enseñas que el
coronel Macías y su
familia guardaron
celosamente serán
custodiadas para siempre
por el pueblo al cual
pertenecen. Con sus dos
franjas blancas, tres
azules, el triángulo
rojo y la estrella
solitaria, constituyen
símbolos sagrados de los
sueños independentistas
de incontables patriotas
cubanos. |