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Cuando el otro día Abel
me comunicó lo que iba a
suceder, no dejo de
admitir mi gran
sorpresa, me dijo que
iba a recibir el premio
le dije…“pero ¿cómo…si
yo soy alumno de
juventudes?”, pero para
nada eso significa que
no vea en toda la
precedencia que nos
acompaña, es decir, en
todo el maravilloso
sedimento que hay en
nuestra cultura, en
nuestra historia, en
todos los hombres que
han creado en esta
tierra, pues son desde
luego la gran fuente de
la que he bebido y los
que también me han
enseñado a mirar hacia
los jóvenes, para mí es
muy importante el
alimentar la curiosidad,
la curiosidad por el
nuevo conocimiento, por
las nuevas visiones, una
mirada que desde luego
alimentamos con todos
los ingredientes y con
todas las sustancias que
forman parte de nuestra
vida, con todas las
sustancias: las dulces y
las amargas. Entonces,
me parece muy temprano,
no sé por qué. Me dieron
el Premio Nacional de
Artes Plásticas hace un
tiempo atrás, era más
joven todavía, todavía
me siento joven para
este premio, y espero
que sea augurio de que
queda mucho por hacer,
lo
veo como una suerte de
ángel que me acompaña,
un ángel joven. Espero
seguir siendo un creador
en esta tierra.
* Palabras con motivo de
la entrega de la
Distinción Maestro de
Juventudes a Roberto Fabelo. Sala Villena de
la UNEAC, 28 de enero de
2010.
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