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Dos títulos presentados
en la sala Lezama Lima a
propósito de la
celebración de la 19
Feria Internacional del
Libro Cuba 2010 en La
Habana, Soltando
amarras y memorias:
mundo y poesía de Nancy
Morejón y
Persona, recogen
desde diferentes
perspectivas la obra de
Nancy Morejón, Premio
Nacional de Literatura
2001.
En Soltando...
Juanamaría Cordones-Cook,
profesora de Literatura
Hispanoamericana en la
universidad de Missouri,
realiza un análisis de
la obra de la poeta y
ensayista cubana, a
decir de Gerardo Fulleda
León “un trabajo muy
intenso y polémico por
lo complejo”. A este
criterio se sumó Zaida
Capote, quien calificó
al libro editado por
Cuarto Propio como muy
fructífero para el
estudio de la producción
literaria de Nancy.
Georgina Herrera resaltó
aspectos esenciales de
la poética de Morejón y
consideró que
Soltando... logra
trascender su condición
de ensayo en tanto
constituye también el
desmontaje de una época
a través de la inclusión
de conversaciones y
vivencias, “para
convertir a ambas
creadoras, cada una en
lo suyo, en
reconstructoras de un
tiempo que reclama su
derecho”.
Alrededor de esta
lectura, la autora del
volumen reconoció que
para alcanzar una
cosmovisión del mundo
poético de Nancy era
imposible divorciar a la
escritora de su
contexto: “su filiación
es sagrada. Para abordar
su obra se me ha hecho
imprescindible dirigir
una mirada profunda a su
vida y a su mundo, de
ahí que el proceso de
lectura e investigación
que he seguido en este
trabajo, me ha llevado
inexorablemente a
entablar una red de
vínculos entre los
textos y el entorno
personal, nacional y
cultural que los vio
surgir”. Sin embargo, el
diálogo constante con su
ambiente es continuación
de un profundo y
complejo universo
interior: “en Nancy hay
una vocación literaria
intelectualizante, de
abstracción y
ensimismamiento
autoconscientes, que de
una forma u otra
reflexiona sobre el
proceso creador, sobre
la poesía, sobre las
artes, sobre el
lenguaje, sobre las
metáforas, la
inspiración incluso...
recorriendo una amplia
gama de estados
interiores... un espacio
escritural privado que
va de la espiritualidad
a un tierno amor filial,
o a una ardiente
sensualidad que puede
resultar inquietante”.
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La relación de
Juanamaría Cordones-Cook
con la labor literaria
de Morejón comienza en
1993. Desde entonces, la
ensayista ha publicado
entrevistas y artículos
críticos sobre diversas
aristas del universo de
la también presidenta de
la
Asociación de Escritores
de la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de
Cuba.
Para Cordones-Cook, a 17
años de su primer
encuentro con Nancy, era
hora de sistematizar y
compilar los resultados
de sus estudios sobre la
poeta cubana. De esta
manera nace
Soltando..., con un
enfoque hacia tópicos
fundamentales que aborda
Nancy: sus genealogías,
la revolución, la
africanía, la
transculturación, el
exilio y sus
consecuencias.
Juanamaría señaló que
dejará para un futuro
acercamiento crítico
otras zonas temáticas de
Morejón que le quedan
por explorar: la ciudad,
el amor, el narcisismo
poético.
Por su parte, Gerardo
Fulleda León estuvo a
cargo de prologar y
escoger los 23 poemas de
Nancy que componen
Persona, volumen
publicado por la
Colección Sur. Para el
investigador el criterio
de selección fue claro:
eligió los que más le
han gustado y
emocionado. Según
Fulleda, el cuaderno
intenta, además,
reflejar el quehacer de
Nancy en cada uno de sus
libros e incluye tres
poemas finales que
todavía no han sido
publicados.
Nancy Morejón agradeció
durante la presentación
de Persona a
Nicolás Guillén, Lezama
Lima y Rafael Alberti,
poetas que dejaron
profunda huella en su
obra. Y resaltó que la
aparición de este libro
se debe, precisamente, a
haber ganado en el 2007
el Premio de Poesía que
lleva el nombre del
escritor español.
En el poemario se
encuentran composiciones
imprescindibles de la
creación literaria de
Nancy, pueden citarse
Madre y Mirar
adentro. En este
último se lee: “Del
dieciséis data mi pena/
a apenas lo sabré/
porque aquel ruiseñor/
siempre canta en mi
pena”. Pero cuidado:
para descubrir a Nancy
Morejón, Juanamaría
Cordones-Cook alerta que
“debemos escuchar el
silencio, escudriñar e
ir al encuentro de la
oblicuidad, leer a
trasluz y entrelíneas,
en los vuelcos de la
escritura y de las
propias palabras”.
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