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Tres títulos
significativos de la
literatura africana nos
ofrece la Editorial Arte
y Literatura en esta 19
Feria Internacional del
Libro: El balcón del
frangipani, Poesía
anónima africana y
Sagrada esperanza.
Su presentación tuvo
lugar en la sala José
Lezama Lima y contó con
los destacados
intelectuales Rodolfo
Alpízar, Antonio
Gonçalves, Nancy Morejón
y Rogelio
Martínez Furé.
El balcón del frangipani,
novela de Mia
Couto, como señalara su
traductor Rodolfo
Alpízar: “es la segunda
obra mozambiqueña que se
presenta al público
cubano”. En síntesis, al
reseñar la figura de
este autor, el
presentador refirió que
aquel ejerció en
diversos medios de
prensa de su país de
origen; ha publicado
crónicas, relatos breves
y varias novelas; sus
obras, reeditadas varias
veces, gozan de enorme
prestigio en el entorno
lusófono y se han
traducido a múltiples
idiomas.
El balcón del frangipani,
aparecida en 1966,
articula una “trama que
se desarrolla en una
antigua fortaleza del
tiempo colonial,
devenida asilo de
ancianos y, ocultamente,
también depósito para el
tráfico de armas”. Como
apuntara Alpízar, esta
novela trasciende la
trama policial, para
constituir una reflexión
sobre la guerra y la
paz, y trasluce una
“realidad con amor que
transcurre como un sueño
donde lo sobrenatural se
alía a lo cotidiano; lo
mágico a lo material; lo
soñado a lo real…”.
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El título Sagrada
esperanza, de
Agostinho Neto, Poeta
Nacional de Angola, fue
la propuesta literaria
introducida por Antonio
Gonçalves, agregado
cultural de la embajada
de Angola en Cuba, quien
definió al autor
africano como una de las
voces cimeras de la
poesía en el contexto
cultural angolano de la
segunda mitad del siglo
XX y afirmó que esta
obra dentro de “la
historiografía literaria
angolana ―en lo
concerniente a poesía—
ha sido el libro
emblemático en la
segunda mitad del siglo
XX y quizá podría
afirmarse que de la
literatura angolana
moderna”.
A partir de un análisis
montado sobre
periodizaciones de la
literatura angolana,
Gonçalves expuso que la
obra de Agostinho Neto
se enmarca dentro del
llamado período de
“formación de la
literatura angolana” y
que el autor fue un
abanderado de la
denominada generación de
Los nuevos intelectuales
de Angola, cuya consigna
de “Vamos a descubrir a
Angola” promovía dar a
conocer a los hijos de
la tierra, los
conocimientos
relacionados con la vida
de los angolanos en
todas sus vertientes,
haciendo mayor énfasis
en los temas afines a
las ciencias sociales y
humanas.
Según el presentador:
“Dentro de los estudios
realizados sobre la obra
de Neto, existe el
consenso de que,
Sagrada esperanza
está muy por encima del
resto de sus poemarios,
sobre todo, por su
importancia temática, la
profundidad de reflexión
y la agudeza de ideas y
pensamientos, la
amplitud y audacia de
recursos estilísticos,
así como por la
abundante riqueza en el
manejo de los tropos
―figuras del pensamiento
durante el proceso
creativo, que le dan
cuerpo al proyecto
literario”.
Sagrada esperanza,
como aseverara Gonçalves,
“es un libro épico por
excelencia donde se
condensan las
inquietudes y los
sufrimientos del pueblo
angolano, pero también
los caminos que se han
de trillar para buscar
el fin de la
colonización, y con un
único ideal: la
construcción de la
patria soberana, libre
de toda injerencia o
dependencia, moderna,
rica en ejemplos de
humanismo y
solidaridad”.
Arte y Literatura retoma
el título Poesía
anónima africana
—que arriba a su cuarta
edición, en dos tomos—
con prólogo, traducción,
selección y notas de
Rogelio Martínez Furé
—destacado estudioso del
tema africano y el
folclor, poeta y
traductor, además de
músico y compositor—
cuyo quehacer en los
estudios africanistas, a
su vez, fue introducido
por la poetisa y
ensayista Nancy Morejón.
Rogelio Martínez Furé
señaló que el volumen
resulta una obra pionera
en el contexto literario
cubano puesto que da a
conocer a África al
mundo hispanohablante y
que, de manera general,
“la oralidad y el
anonimato son rasgos
casi universales de la
poesía antigua africana.
Es la palabra hablada el
medio más característico
de trasmisión para el
verso africano”. Como en
el prólogo afirmara el
folclorólogo, la poesía
africana “transmitida
usualmente por tradición
oral de generación en
generación”, resulta
“expresión de las
concepciones
cosmogónicas y
religiosas, los valores
éticos, las gestas
legendarias de los
héroes culturales”.
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Esta selección de poesía
se encuentra transida
por el “genio poético
del continente africano
en su mayor pureza y en
su extraordinaria
variedad”, y en la que
“todos los aspectos de
la vida en las
sociedades ágrafas o de
las que desarrollaron la
escritura se plasman”,
es decir, “el rito, los
cantos de alabanza a
reyes y dioses, los
aconteceres cotidianos,
el amor, la desolación
provocada por la muerte,
nunca aceptada”.
Entre anécdotas
reveladoras, Rogelio
Martínez Furé resaltó el
avance de los estudios
africanistas en el
contexto cubano que
constata el hecho de que
la poesía africana se
asienta entre los
pilares de la literatura
universal.
Estas tres propuestas
que trae la
Editorial Arte y
Literatura, sin duda,
enriquecerán y
actualizarán el panorama
literario cubano con el
acervo cultural
africano, intensa raíz
de la cultura cubana. |