Año VIII
La Habana
del 11 al 21
de FEBRERO
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Entrevista con el escritor venezolano Luis BritTo

Un caribeño sin culpas

Marianela González • La Habana

 

El prolífico intelectual venezolano Luis Britto, Premio Nacional de Literatura de su país, privilegia nuevamente con su obra a una casa editorial cubana: Pirata, una crónica novelada sobre la historia real de la Colonia y la Conquista en el ámbito caribeño, integra ahora la Colección Orbis, de Arte y Literatura.

La propia editorial publicó en 2005 su ensayo El imperio contracultural del rock a la postmodernidad. Casa de las Américas ha premiado en dos ocasiones sus textos: Rajatabla (1970) y Abrapalabra (1979). Ambos, prestigian desde entonces el Fondo editorial de la institución. Sus artículos y ensayos son publicados con frecuencia por revistas cubanas, entre ellas La Gaceta de Cuba, Temas y La Jiribilla.

Pirata llega a los lectores cubanos como una aproximación que trasciende y documenta el cromatismo, la fuerza cinematográfica y el aliento bohemio que alimentan la literatura y el cine. Todo ello, en una obra que entrelaza imaginarios e historias, aventuras intensas y macrotextos filosófico-culturales. Es el Caribe del siglo XV dibujado en técnica mixta, con las certezas y fantasías de un investigador marinero.

Aunque Pirata es la primera obra de ficción que publica sobre el tema, es la tercera que escribe sobre aquellos dueños del Caribe del siglo XV. ¿Por qué insiste tanto en el tema de la piratería?

De pequeño hice mucho submarinismo y navegación deportiva, de modo que tengo una gran pasión por el mar. Es una de las fuentes de la vida. Me apasionaron desde niño las historias de piratas y creo que son muy falsas de la manera en que suelen ser contadas.

Aunque el orden de sus publicaciones podría responderme, me pregunto si fabular sobre este tema le habrá urgido más que ensayarlo. 

Tenía necesariamente que hacer investigaciones documentales sobre el fenómeno de la piratería, y descubrí que los hechos son mucho más apasionantes que todas las fantasías que se han creado. Luego las recogí en Demonios del mar… y en Señores del Caribe…, y con eso tuve pie firme para esta novela. Todo se complementa y el resultado es gratificante. Es parte de lo que somos.

Y es un tema, sin embargo, poco tratado por la literatura caribeña… Se habla mucho de la identidad caribeña, y la historia de la piratería aparece en esas reflexiones como un tema menor.

A veces me preguntan: ¿por qué el Caribe? Y respondo con una contrapregunta: ¿por qué no el Caribe?

A mí también me asombra la escasa literatura sobre el mar que hay, por ejemplo, en Colombia, en Venezuela, en gran parte del Caribe: esa es nuestra vida. Creo que en 1492 comenzó la Primera Guerra Mundial: duró más de 300 años, se peleó en todos los mares del planeta pero tuvo por epicentro el Caribe y el Atlántico. Fue una carrera colosal para decidir los dos temas fundamentales del mundo contemporáneo: la hegemonía de Europa sobre el resto del mundo, y quién iba a ejercer la hegemonía sobre Europa. Se adelantaron los españoles y los portugueses, pero hubo una batalla delictiva, de usura, feroz, que apeló a todo para ir minando poco a poco las bases del imperio, a través del cual se sentaron las bases del capitalismo.

Sucede que los piratas, si bien en una época fueron el instrumento para la expansión imperial a través del cual se fue doblegando la hegemonía de España y Portugal en el Nuevo Mundo, luego pasaron a tener bases independientes en América. En ese torbellino colosal de acontecimientos se sitúa este histórico Caribe. Históricamente, el Caribe fue el pivote de la lucha por la hegemonía mundial. Interceptar el circuito de la plata del Potosí fue objeto de disputas entre las potencias. Hasta daneses hubo metidos en esa batalla que decidió la contemporaneidad: aquí hay lecciones inconcebibles.

Y cómo entrarles a esas destrucciones de pueblos en la ficción: a través de las voces de personajes reales.

Valió la pena haber investigado tanto para descubrir que los piratas son más apasionantes que Sandokan. El Caribe es infinitamente más complejo de lo que imaginamos y hay que dejar constancia de la complejidad que nos define. Lezama decía: el paisaje es la cultura. Podemos ser caribeños sin culpas, porque si aquí se decidió el destino del mundo una vez, puede que se decida nuevamente. Por eso el imperio intenta recuperarlo. Es una batalla que aún no ha reventado, pero que reventará. Será una batalla por los recursos naturales del Caribe.

¿Quiénes son los piratas del siglo XXI?

Los imperios. Antes, los piratas tenían ese aire de rebeldía, de informalidad con un cierto código; pero hoy no obedecen ningún tipo de ética o moral. Su única finalidad es el saqueo y la destrucción. La diferencia no es mayor. Aquellos tenían más riesgos para su vida, pero los piratas contemporáneos corren comparativamente pocos riesgos. En Iraq, las bajas americanas llegan a pocos millares, mientras han acabado con cientos de miles de iraquíes. Es una guerra desigual.

Pirata es una novela llena de intertextualidades. ¿Quiénes son sus referentes literarios?

Una gran cantidad de señores: el mismo Walter Ralegh, Thomas Gage, las leyendas indígenas caribeñas. Sobre todo, trato de recoger las voces de los vientos del Caribe.

Muchos de sus libros están íntegramente reproducidos en Internet, disponibles gratuitamente. Y lleva también un blog, que actualiza semanalmente. ¿Cómo ve las relaciones entre literatura y tecnologías? ¿Ve en esa libre circulación una amenaza al autor?

El blog me permite la posibilidad de que me lean en Cuba, por ejemplo, sin tener que imprimir ni pasar por las aduanas. Y el que me lea, pues bien; si no, pues no tendrá una montaña del papel acumulada en un rincón. Cada vez más, las tecnologías van a incidir sobre la escritura. Es una revolución donde el bien más preciado de la contemporaneidad, la información, se vuelve reproducible sin costos. No podemos multiplicar los panes, pero sí una fórmula matemática. El escritor puede ser nuevamente el artesano que no dependa de un capitalista dueño de los medios de producción. Escribo para que me lean: es la nueva forma de apropiación social del conocimiento. Los piratas informáticos se encargan también de eso.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600