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Se despidió este domingo
21 La Cabaña de los
libros y las multitudes.
Mañana será otra vez la
fortaleza apacible que
añora las noches, justo
a las nueve, para
revivir al menos parte
de la intensidad de
estos días.
La 19 Feria
Internacional del Libro
de La Habana “ha ocupado
hasta ahora diez días de
mucha intensidad, que
nos dejan valiosas
experiencias e
importantes proyectos.
Los pueblos acudimos
para hablar de libros,
para ponernos al tanto
de nuestros respectivos
quehaceres literarios y
editoriales, y también
para apreciar juntos
otras manifestaciones
artísticas”, dijo
Zuleica Romay,
Presidenta del Instituto
Cubano del Libro, en el
acto de clausura.
Momento especial de la
ceremonia fue el anuncio
de los ganadores del
Premio Latinoamericano
de Novela ALBA Narrativa
2010. La obra
Percusión y tomates,
de la venezolana Soleida
del Valle Linares
Piñeiro, resultó
laureada por “narrar una
historia comprometida
con la condición
existencial de su
personaje, en la lucha
por conservar su
identidad frente a un
mundo marginal”. Según
consta en el acta del
jurado, compuesto por
los escritores Luis
Britto, Luis López
Nieves y Francisco López
Sacha, la novela
galardonada se
caracteriza por un
lenguaje “fresco,
auténtico y poético”. El
Accésit le fue conferido
al argentino Juan Pablo
Fiorenza, por su novela
Verde Alicia.
Este certamen, convocado
por el Fondo del ALBA a
través del Centro
Cultural Dulce María
Loynaz, resultó una de
las novedades de esta
Feria. Según Alberto
Edel Morales, director
de esta institución
cubana, participaron en
el certamen 148 obras,
firmadas por autores de
16 países.
Como cada año, las horas
finales de la Feria
acogieron también la
premiación a los mejores
stands. De entre
los preparados por casas
editoriales o
delegaciones
extranjeras, el de Rusia
mereció el lauro “por su
sólida y lograda muestra
expositiva, que reafirma
la amistad entre los dos
países, y en la que
pueden constatarse
significativos adelantos
editoriales”. La mención
en esa categoría fue
para Mercie Group
Editores. La Editorial
Gente Nueva obtuvo el
Premio al Mejor stand
nacional, con menciones
para el Centro de
Estudios Martianos y
Ediciones Vigía. Jaime
Sarusky, Premio Nacional
de Literatura; Ana Maria
Muñoz Bach, Premio
Nacional de Edición;
Francisco Masvidal,
Premio Nacional de
Diseño del Libro; Betsy
Rojo Navarro, Directora
General de la Feria; y
el director del Centro
Dulce María Loynaz,
fueron los encargados de
evaluar los stands.
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En sus palabras de
clausura, la Presidenta
del ICL aseguró que la
19 Feria recibió a más
de 450 mil personas.
Dijo además que La
Cabaña acogió unas 500
presentaciones de
libros, mesas, paneles
de debate y encuentros
profesionales, y que
cerca de dos mil títulos
de reciente producción
editorial, estuvieron a
disposición de los
lectores en más de 900
mil ejemplares.
El País Invitado de
Honor, Rusia, estuvo
presente en
conversatorios,
presentaciones y títulos
de muchos de sus
prestigiosos escritores:
Tolstoi, Pushkin,
Dostoievski, Chéjov,
Bulgákov. Y del ámbito
contemporáneo, recibimos
la visita de Olesia
Nikoláieva, Evgueni
Evstushenko, Serguei
Lukíanenko, Guénru A.
Borovik, entre otros. Se
presentaron en La Cabaña
cuatro antologías
dedicadas a repasar el
panorama de la narrativa
rusa, desde el siglo XIX
hasta hoy. También
libros de poesía,
ensayos socioculturales,
biografías y narraciones
para niños y jóvenes. Y
el Ballet Bolshoi, luego
de treinta años de
ausencia de los teatros
cubanos, compartió
escena junto a la
compañía cubana en el
capitalino Karl Marx.
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En nombre de la
delegación rusa presente
en La Habana, el
Embajador de esa
Federación en Cuba,
Mijail Kaminin, felicitó
a quienes hicieron
posible esta Feria y se
refirió a la importancia
de los vínculos
culturales entre ambas
naciones. “A partir de
ahora —dijo Kaminin—,
Rusia estará presente en
los stands de la
Feria del Libro de La
Habana. Vamos a leer
juntos, en ruso y en
español”.
Relevantes intelectuales
de otras latitudes
prestigiaron también
esta edición: el
sacerdote y sociólogo
belga François Houtart,
el poeta español Marcos
Ana, el escritor
venezolano Luis Britto,
el profesor de economía
canadiense Michael
Lebowitz, el antropólogo
y sociólogo mexicano
Héctor Díaz-Polanco, el
teólogo brasileño Frei
Betto y las premios
Nobel de Literatura,
Nadine Gordimer y
Margaret Atwood.
La obra de ocho autores
cubanos fue reconocida
con importantes premios
en las salas de La
Cabaña: Ambrosio Fornet
(Premio Nacional de
Literatura), Pedro Pablo
Rodríguez (Premio
Nacional de Ciencias
Sociales), Fernando Carr
(Premio Nacional de
Edición), Julio Víctor
Duarte (Premio Nacional
de Diseño del Libro),
Omar Pérez (Premio
Nicolás Guillén de
Poesía), Rafael de
Águila (Premio Alejo
Carpentier de Cuento),
Ernesto Peña (Premio
Alejo Carpentier de
Novela) Y David Leyva
(Premio Alejo Carpentier
de Ensayo).
Las jornadas de la 19
Feria acogieron también
homenajes a los dos
escritores cubanos a
quienes estaba dedicada:
Reynaldo González y
María del Carmen Barcia.
Ambos acompañaron
presentaciones de otros
autores y en algunos
casos fungieron como
presentadores de otros
volúmenes.
Quizá uno de los mayores
distintivos de la Feria
capitalina, fueron las
jornadas de homenaje a
escritores cubanos y
extranjeros de cuyos
natalicios o
fallecimientos se
conmemoran aniversarios
cerrados. La vida y obra
de José Lezama Lima,
Dora Alonso, Miguel
Hernández y otros
autores de talla
universal, ocupó mesas
de debate, conferencias
y presentaciones de
libros.
La Cabaña se despide de
la Feria hasta el
próximo año. La Feria,
no obstante, apenas
comienza: el programa
trasciende las fronteras
de este parque histórico
e incluye otras 15
ciudades del país. “La
ceremonia de clausura a
la que hoy asistimos
–concluyó la Presidenta
del ICL- es solo un alto
en esta fiesta del
libro, las artes y la
cultura”. |