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La Muestra de Nuevos
Realizadores anda
próxima a transfigurarse
en X, esa letra del
alfabeto latino que
representa por
excelencia la incógnita.
Pero cuando queda
todavía un año para
cumplirse el
“aniversario cerrado”,
tenemos la posibilidad
de una certeza: la
Muestra, saca a la luz,
revela, descubre,
reafirma, sorprende y se
apropia de muchos otros
verbos que solo el
talento joven sabe
defender como banderas.
Entre los creadores
noveles que ha dado a
conocer este espacio, se
encuentra Pedro Luis
Rodríguez, estudiante de
la especialidad de
Dirección en la Facultad
de Medios Audiovisuales
(FAMCA) del Instituto
Superior de Arte, quien
resultó premiado este
año en varias categorías
del concurso por su
cortometraje El
cuarto 101. Esta
historia de un hombre
que tiene que enfrentar
enormes miedos y
contradicciones durante
un interrogatorio, fue
la merecedora del Premio
de Mejor Ficción, además
de Mejor Producción
(Mario Acosta), Mejor
Edición (Iosmany
D´Bellver) compartido
con El color de Elisa
(Adrián García), Mejor
Sonido (Velia Díaz)
compartido con Mantum
(Ricardo Miguel
Hernández y Adrián
Melis), Mejor Fotografía
(Roberto Otero),
Mejor Actuación
Masculina (Mario
Guerra), Mejor Dirección
de Arte y Mejor
Dirección.
Pedro Luis, quien opina
que la fórmula del éxito
en una obra de creación
colectiva como el cine
no debe comprender jamás
el decir con arrogancia
“yo soy el director”,
participó en la 8va.
Muestra con los cortos
Pasarela y La
bala, y con este
último resultó también
ganador del premio en el
apartado de Mejor
Ficción. Este año
presentó, además, el
documental Que me
pongan en la lista,
una mirada crítica al
funcionamiento de los
Comités de Defensa de la
Revolución (CDR), que
ganó mención en su
categoría.
También en el apartado
de Ficción, la 9na.
Muestra reconoció a la
realizadora Alina
Rodríguez por el guión
de El color de Elisa,
y a la actriz Alicia
Hechavarría en el
apartado de Mejor
Interpretación Femenina,
por el papel
protagónico, una joven
que se convierte en la
musa cinematográfica de
Lucas, quien
obsesionado, lleva la
relación de pareja al
límite. Con este corto
(también Mención del
jurado en Mejor Ficción,
Premio a la Mejor Música
Original y Premio del
Grupo de Reflexión y
Solidaridad Oscar
Arnulfo Romero), Alina
Rodríguez continúa una
carrera que ya ha
cosechado varios éxitos
a partir de los
documentales
Buscándote Havana y
La dimensión de las
palabras.
Con Mantum, un
corto “sobre las
gárgolas”, Ricardo
Miguel Hernández —quien
se desempeña como
asistente de dirección
en el Canal Habana—
obtuvo el Premio
Especial del Jurado de
Ficción. Por su parte,
en el género documental
el Premio fue para
Revolution, (Mejor
Dirección y Edición)
dirigido por Mayckell
Pedrero, quien se
presentó en la pasada
edición del concurso con
el documental
Nostalgia.
Los documentales El
mundo de Raúl,
Eso que anda (Ian
Padrón) y ¿A
dónde vamos? (Ariagna
Fajardo) resultaron
Premios especiales del
jurado. Con el primero,
que revela los más
íntimos secretos de un
“hombre ejemplar”, las
realizadoras Jessica
Rodríguez y Zoe G.
Miranda se alzaron con
los galardones de Mejor
Dirección de Arte y
Mejor Guión, así como
con el Premio de la
Escuela Internacional de
Cine y Televisión de San
Antonio de los Baños y
el de Wanda Visión.
A dónde vamos,
una producción de
Televisión Serrana,
resultó ser el trabajo
que más premios
colaterales obtuvo: el
de la Asociación
Hermanos Saíz
(compartido con Casi,
de Carlos M. Quintela),
el de la Fundación
Antonio Núñez Jiménez,
el de la Fundación
Ludwing —que ofreció
becas de creación al
conjunto de trabajos de
TV Serrana—, el de la
Oficina Regional de
Cultura para América
Latina y el Caribe de la
UNESCO, el del Centro
Memorial Martin Luther
King Jr., y el de la
fundación Brownstone.
Ariagna Fajardo, quien
comentó a La
Jiribilla no haber
esperado tantos
reconocimientos porque
el tema de los
campesinos puede
resultar extraño y
lejano para las personas
en la capital, se
regocija porque a partir
de la Muestra este
documental será
compartido con muchas
más personas, lo cual
ofrece mayores
esperanzas para la
solución del problema de
la emigración en las
montañas del Oriente
cubano. Esta granmense
agradece al encuentro de
Nuevos Realizadores el
poder, con la
televisión de la Sierra,
formar parte del gran
diálogo de la nación.
El dictado,
un animado de Yolyanko
William, ganó el Premio
especial del Jurado en
su categoría, además de
una mención de la
organización católica
para la comunicación
SIGNIS, por su capacidad
de síntesis y humor, y
el de la Fundación
Ludwing junto a
Reflexiones (Laura
Tariche y Yimit R.
González). Este último
cortometraje de cinco
minutos, monólogo de un
custodio sobre su
realidad, fue merecedor
del Premio a la Mejor
Animación. En este mismo
apartado obtuvo Mención
Dany y el club de los
berracos, de Víctor
Alfonso Cedeño, que
también mereció el favor
del jurado de la
Fundación Ludwing.
Por su parte, el
documental
Habanaver.T.A 31 Kb/seg,
“por la mezcla coherente
de ficción y realidad” y
por la manera de abordar
la mediación de las
nuevas tecnologías en la
situación de la
emigración, fue
reconocido con el Premio
del Centro Pablo de la
Torriente Brau.
Asimismo, por el
tratamiento del
deterioro de uno de los
lugares más emblemáticos
de la capital cubana
(centro histórico de la
Villa de Guanabacoa), el
jurado de SIGNIS otorgó
su galardón a ¡Hogar,
dulce hogar!, de
Hansel Leyva y Christian
E. Torres.
Finalmente en el
concurso La Mirada del
Otro, conquistó el
Premio el documental
De pie (Ricardo
Fontana), obra que
muestra la vida en un
centro politécnico en el
transcurso de un día.
Por otro lado, las
instituciones que
participaron en la
sección Haciendo Cine
ofrecerán su apoyo a los
proyectos A la de
tres (Wilbert Noguel),
El bálsamo de Casanova
(Serguei Svoboda) y
Camionero
(Sebastián Miló).
La Muestra de Nuevos
Realizadores que se
despidió este 28 hasta
el próximo febrero con
el abrazo del director
Fernando Pérez a los
premiados en el Cine
Chaplin, ha demostrado
la gran capacidad de
nuestros jóvenes en el
abordaje audaz de las
temáticas, que “vuela”
más, sin las presiones
del mercado y de la
industria. Aunque muchos
“intentos” no
trascenderán desde el
punto de vista
artístico, las ideas son
como borrascas. Lo que
alienta, en cualquier
caso, es que la Muestra
hace permanente y
perentorio el tránsito
desde los temas o la
forma, por los terrenos
infinitos del re-pensar(se)
y con ello, de volcar
toda la fuerza de la
creación en el
descubrimiento de la
identidad, de la nación
y de la patria. |