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Entrevista con Milagro Farfán, directora de La tarea

Cruzar el lindero o quedarte en la idea

M. G. Lavandero • La Habana

 

La tarea es el documental con que concursa la peruana Milagro Farfán en la 9na. Muestra. Egresada de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), en la especialidad de Dirección de Documental, es  además graduada en Ciencias de la Comunicación. Su desempeño en los medios audiovisuales incluye la radio y la televisión, medios en los que ha dirigido programas educativos, culturales y de impacto social en su país. El pasado año pudimos ver en igual certamen su documental Un lugar en el tiempo.

La tarea, según la sinopsis que lo acompaña, es un documental enfocado en una familia cubana. Teniendo en cuenta tu partida hacia Perú una vez graduada de la EICTV, ¿cuánto le debes a tu estancia en la escuela el conocimiento sobre Cuba?  

Creo que la EICTV te abre las puertas para conocer a Cuba. No obstante, creo también que está en cada alumno el deseo de cruzar el lindero e intentar sumergirse en el escenario complejo, contradictorio y enriquecedor que es Cuba como sociedad y país.  

¿Cuán capacitado está un graduado de la EICTV para enfrentarse al mundo del cine en un continente donde se carece muchas veces de presupuesto o ayuda estatal para los jóvenes creadores?  

Por mi experiencia, creo que salimos con la suficiente capacitación para manejar los procesos de realización cinematográfica. En el caso del documental, podría decir que pasamos de la idea a la realización, conscientes de todas las etapas que implican llegar a obtener un documental entre las manos.  

Pero por otro lado, lo más interesante de estudiar en la EICTV, sea cual sea la cátedra en la que te encuentras, es que cuando se trata de hacer cine, la principal lección es “resolver” en ese sentido. Como bien sabes es una lección eminentemente cubana, podríamos decir apropiada para el panorama latinoamericano, pues en la mayoría de nuestros países hay que ingeniárselas para hacer cine. Y en ese sentido creo que en la EICTV nos enseñan a crear formas alternativas para hacer un cine “diferente”, “independiente”, “latinoamericano”. En el que considero prima el deseo de contar una historia con un presupuesto mínimo indispensable para cubrir las necesidades en las distintas etapas de producción. En otras palabras, que da lo justo para no salir perdiendo.   

Estudiaste también Ciencias de la Comunicación. ¿De ahí la preferencia por los documentales? 

Sí, siempre me interesó la investigación y el audiovisual, de modo que entré a la cátedra de Documental pensando que me daría la posibilidad de mezclar estas dos aficiones. En la escuela descubrí que con cada documental aprendes de la vida misma y que no solo se trata de investigar, sino de darte la oportunidad de conocer personas increíbles que están frente a ti, dispuestos a querer contar sus historias y a partir de ellas poder expresar la tuya propia.   

¿Cuánto te aporta o te aleja del cine el trabajo en la radio y la televisión? 

Durante mi formación universitaria trabajé en radio y televisión, en programas generalmente educativos. Esa experiencia me ayudó a entender conceptos de comunicación masiva que luego se pueden aplicar al cine. En el caso del documental, es interesante pues te das cuenta de que el gran mercado del documental es la televisión. Con las nuevas tecnologías digitales es más factible poder acceder a la programación televisiva, aparte de las otras ventanas difusión como el Internet, que para mí es mucho más interesante.  

No creo que lo que aprendí en la televisión o la radio me aleje del cine. Son dos maneras de comunicar distintas y hay que saber diferenciarlas: el reto consiste en saber hacer un documental o un reportaje según sea el caso. 

Háblanos un poco de La tarea: la idea, el proceso de investigación, de filmación…  

La tarea es un documental que surgió con la pregunta: ¿Qué es lo que forma una familia? Y a partir de esa premisa decidí buscar una familia diferente al esquema: papá, mamá e hijos. La familia que elegí o “me eligió a mí”, era justamente lo que estaba buscando. En ese hogar descubrí mucho respeto y amor, y aunque para muchos es difícil entender familias compuestas por relaciones homosexuales, para mí lo más importante no radicaba en lo que el exterior pensara, sino en lo que pasaba adentro. Por eso decidí contar esta historia desde el punto de vista de la niña, quien protagoniza esta historia.  

Creo que lo más interesante y lindo a la hora de hacer este documental fue inventarnos una estrategia para poder hacer que la niña nos contara lo que piensa y siente por su familia. Junto con Daniel Tavares, guionista del documental, decidimos crear el recurso de la tarea, para ser testigos de lo que la niña diría acerca de su familia en la escuela, el mundo en el que se supone ella aprende el “deber ser” de un escenario que se contrapone a la convivencia en casa, donde la niña estaba rodeada por las personas que la aman: mamá, la novia de mamá y papá. 

Creo que esta experiencia fue linda, pues tuvimos que ser parte de un mundo en el que había que aprender a ser niños nuevamente. Junto con Marcela Esquivel (productora), Claudia Olivares (asistente de producción), York Neudel (fotógrafo) y Alban Henríquez (sonidista), pasamos mucho tiempo conviviendo con la familia y sobre todo haciéndonos amigos de la niña de nuestro documental, con quien hacíamos la tarea, jugábamos y asistíamos a las clases de la escuela. 

En la etapa de edición junto con Domingo Lemus, decidimos editar el material con una progresión casi de ficción, intercalando el mundo de la casa y de la escuela para aprovechar al máximo los momentos más espontáneos que obtuvimos durante el rodaje. Creo que dio resultado: fue una experiencia muy rica, pues era la primera vez que nos enfrentamos a una estructura de 27 minutos. 

Finalmente, creo que uno de los grandes restos de este documental fue que se escuchara bien: la casa de mis protagonistas se encontraba en plena carretera de la Virgen del Camino en San Miguel del Padrón y en ese lugar todo el ruido del tránsito se filtraba. En muchas ocasiones decidí filmar por mi cuenta y con el micrófono de la cámara. En este proceso no debo olvidar la colaboración de las chicas de Sexto Sentido, con quienes fue un lujo trabajar y le dieron a la banda sonora una música sencilla y apropiada para nuestra historia. 

Este año, por primera vez, una película peruana es nominada al Oscar. ¿Cómo ves al cine peruano de hoy? ¿Tienen los jóvenes en Perú la posibilidad de hacer cine? 

Casualmente vuelvo a mi país y me encuentro con un panorama muy interesante en relación con la cinematografía peruana: existen dos propuestas de ley de cine que buscan incrementar el presupuesto para la producción fílmica nacional. Como tú dices, por primera vez una película peruana es nominada al Oscar: se trata de La teta asustada, de Claudia Llosa. Estos sucesos son interesantes y están situando al cine nacional en medio del escenario político y cultural del país.  

Sin embargo, debo decir que para los jóvenes cineastas estos acontecimientos son hechos aislados de su realidad. La mayoría de ellos trabaja en productoras audiovisuales de publicidad y otros más underground hacen cine con sus propios recursos económicos. La gran mayoría no sabe cómo desarrollar proyectos de producción ni conoce cuáles son los fondos a los que se podría apelar para lograr obtener financiamiento.  

Por otro lado, hay mucha diferencia entre la gente que hace cine en Lima y la gente que hace cine en el interior del país. Por lo general, las empresas productoras de Lima sí tienen experiencia en desarrollar proyectos cinematográficos, mientras que las productoras del interior del país no tienen el nivel suficiente para competir en iguales condiciones. 

Este escenario obliga a que los jóvenes busquen sus propios espacios y traten de desarrollar sus proyectos individualmente, aunque personalmente yo apostaría por intentar juntarnos y buscar asociaciones a fin de poder alcanzar una presencia y ser una alternativa de producción cinematográfica a la que comúnmente se conoce en Perú. Respecto a esto, conozco algunos pasos importantes: la reciente Unión de Cineastas Peruanos, por ejemplo, en la que se encuentra nuestro querido profesor Pancho Adrianzen, la posible creación de una asociación de Documentalistas Peruanos y la realización del Primer Festival de Cine Digital en el país, iniciativa que está siendo impulsada por jóvenes cineastas que apuestan por los beneficios de la tecnología digital.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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