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De su vocación por el
dibujo mantiene la
frescura de los trazos y
las historias escondidas
detrás de cada personaje
que crea, para
llevarlos, a través de
la animación, a lo que
más le inquieta como
realizador: el cine.
Yolyanko William
(Matanzas, 1975),
graduado de la
Academia de Artes de San
Alejandro y de uno de
los cursos de animación
ofrecidos en el
Instituto Cubano del
Arte e Industria
Cinematográficos
(ICAIC), participa una
vez más en la Muestra de
Nuevos Realizadores,
después de que
presentara hace dos años
en la 7ma. Muestra los
cortos animados La
catedral sumergida y
Ex-ergo.
En esta 9na. edición,
William volvió a
presentarse con tres
materiales
audiovisuales. En la
categoría de animados:
Top y El dictado,
Premio Especial del
Jurado, y en ficción
Opus. Estas tres
obras tienen, según su
autor, “el poder” como
denominador común: “me
concentré en abordar lo
primitivo del poder, el
abuso de este en las
generaciones presentes y
en las venideras, y el
efecto que puede causar
en la responsabilidad
histórica que tenemos
los jóvenes en nuestra
sociedad”. Yolyanko
busca, a través de los
dibujos animados, llevar
un mensaje específico al
público que tal vez no
se logra mediante la
ficción, aseguró el
realizador en su
conversación con nuestra
revista.
¿Por qué los animados?
Estudié en San Alejandro
y después pasé un curso
de animación en el
ICAIC, siempre me ha
gustado expresar lo que
siento y lo que pienso a
través de la gráfica. Me
inquietaba la idea de
mezclar el dibujo y el
cine. En los 80 cursé un
taller de historietas, y
resultó el primer
denominador común para
lograr lo que quería a
la hora de graficar mis
historias. La mayoría de
las historietas que se
hacían en Cuba eran muy
lineales y
convencionales, y a eso
le sumaba que del
extranjero entraban muy
pocas, por tanto, no
sabíamos bien cómo
estaba el mundo en ese
sentido. Siendo
estudiante todavía en
San Alejandro comencé
entonces a realizar
historietas, contadas un
poco desde el movimiento
y acorde en algunas
ocasiones con lo que
consumía en ese momento.
Poco después descubrí
que además de la
historieta existe otro
punto en contacto entre
el dibujo y el cine: el
dibujo animado. Desde
ese momento me proyecté
hacia la realización de
estas figuras que se
movían en el cómic, pero
mucho más reales, en las
cuales podías utilizar
también elementos
cinematográficos.
Presentar los dibujos
que como pintor
realizaba a través del
movimiento, y a su vez
integrarlos con la
fantasía, la música y
disímiles historias en
el cine siempre me
interesó.
¿Cómo es la relación del
público con tus
historias?
Siempre he tenido buena
experiencia con el
público, la idea que
pretendo y quiero llevar
a las personas con cada
uno de mis personajes
llega a ellas con el
lenguaje más sencillo
posible, trato en todo
momento de atrapar a los
espectadores. Esto
permite que la gente
descubra otras cosas,
otros diseños, otras
maneras de contar.
¿Cuáles son los
principales retos del
animado dentro de la
realización audiovisual
cubana? ¿Cómo deben
dialogar la forma y el
contenido para
establecer una buena
comunicación?
Los creadores y los
realizadores no podemos
simplemente responder a
determinados cánones ya
establecidos. El sentido
de la creación debe
estar presente en lo que
queremos narrar, todo
debe partir de una raíz.
Ningún animado debe
realizarse igual a otro
ni en cuanto a diseño,
ni en cuanto a la puesta
en escena; los creadores
debemos buscar nuestro
propio mundo, diseños y
sellos distintivos,
desarrollar historias
propias y otorgarles a
cada una sus personajes
particulares. Esto te
conduce a crear y a
presentar materiales
novedosos.
Debemos ser un tanto
minimalistas a la hora
de proyectar nuestros
personajes, no la idea,
esta puede ser todo lo
profunda y rebuscada
posible. La realización
de una animación debe
buscar que los
espectadores se
identifiquen con un
material que diga más en
menos tiempo. Tenemos
que desechar la
reiteración, es mucho
mejor en diez minutos
contar cinco relatos de
a dos minutos. Hay más
historias y más
conflictos presentados.
Te interesa más que nada
la animación, sin
embargo, presentaste en
esta 9na. Muestra
Opus, en la
categoría de ficción…
Opus
es una de esas ideas que
se vuelven viejas en tu
cabeza. Hace tiempo
tenía pensado hacerla en
animación, pero la
solución del final iba a
ser muy compleja.
Entonces, me concentré
en hacerlo todo en
ficción, en realidad
está entre la ficción y
el video arte, lo que
más me interesaba era
que la gente se llevara
la imagen real que había
construido.
La animación y la
ficción, ¿qué ventajas
te da una por encima de
la otra…?
Contrario a la ficción,
en la animación se
pueden presentar tantos
personajes como quieras
en la puesta en escena.
En ocasiones, no los
puedes presentar todo lo
abstracto que quisieras.
Me interesa mucho lo
abstracto de los
personajes en un
animado, y lograr eso en
el cine es producto de
muchísima experiencia.
El animado te permite
colocar elementos
incluso surrealistas. Me
resulta trascendental el
carácter adquiere un
personaje desde la
ficción del animado no
tanto con la dirección
de actores, sino el
carácter propio y
gráfico que pueda
potenciar un simple
dibujo.
¿Algún otro proyecto
animado para el futuro?
Estoy tratando de hacer
una adaptación de
Viaje a la semilla,
de Alejo Carpentier.
Todavía no hallo el tono
de cómo llevarla al
animado ni el color que
le voy a dar, teniendo
en cuenta siempre que
Carpentier era muy
cinematográfico.
Actualmente hago el
guión técnico de la
puesta en escena, creo
que todo va a salir
bien. Viaje a la
semilla es casi una
película, y quiero
contar esa historia. |