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Julio Padrón
Buenas noticias
Joaquín Borges-Triana • La Habana


Nunca me he ocultado para decir que no soy adicto a los trompetistas que gustan de hacer énfasis en las notas sobreagudas, con miras a destacar por medio del alarde técnico su condición de virtuosos. Prefiero aquellos que proyectan su trabajo a partir del manejo de las sonoridades medias y, por tanto, apelan más a la utilización de frases en las que prevalece el concepto y el sentimiento a la hora de improvisar. Julio Padrón, a quien todos conocen como Julito, pertenece a este segundo grupo de instrumentistas. Como se podrá deducir de lo antes expuesto, él está entre mis trompetistas favoritos en la actual escena musical cubana.

Estoy convencido de que en el modo de tocar de Padrón resulta decisivo su paso por distintas agrupaciones de diferentes formatos y estilos. En ese sentido, creo que mucho le debe a su estancia en el septeto Nacional Ignacio Piñeiro. A veces no se calcula la importancia que para la formación de un buen trompeta representa ser miembro de un grupo de dicho corte. Esa es una escuela que quien la aproveche bien obtendrá a la postre notables dividendos. Pero si compartir en un tramo de su vida con gentes como el inmensurable Carlos Embale no fuera más que suficiente para un sólido aprendizaje de los secretos de la música cubana, también ha trabajado junto con los maestros Adalberto Álvarez y Chucho Valdés. Asimismo, cuando Juan de Marcos decidió acometer su exitoso proyecto Afrocuban All Stars, no podía ser otro que Julito el que estuviera en la cuerda de viento para impregnar con su sabor característico los solos que tipifican a la descarga cubana.

Con todos esos antecedentes, Julito estaba apto para iniciar una carrera como solista, al frente de su propia agrupación. Un primer intento en tal sentido fue el disco denominado Los amigos de Santa Amalia, en el que él tiene un papel protagónico pero que, no obstante, sale a nombre de todo el colectivo. Así, su ópera prima vendría a ser Buenas noticias, fonograma lanzado al mercado internacional por el sello neoyorquino Sunny Side Communications, especializado en la promoción de emergentes jazzistas estadounidenses y que de un tiempo a esta parte ha comenzado a interesarse por lo que en los terrenos jazzísticos viene ocurriendo en nuestro país. Lo primero que habría que decir del disco debut de Padrón es que se trata de un álbum del cual en nuestro medio se ha hablado muy poco, pese a sus múltiples valores y a que en el extranjero ha recibido una grata acogida tanto por especialistas del género, como por el público consumidor del primer gran lenguaje sonoro del pasado siglo XX.

De un modo u otro, en Buenas noticias uno percibe la amplia gama de influencias que han conformado el estilo de este músico como instrumentista. Grabado en los estudios Abdala, el primero de los siete cortes aquí compilados, o sea, “Rumbita rica", es un tema que persigue como objetivo mezclar uno de los componentes del que, sin duda alguna, resulta el más genuino complejo ritmático cubano con un tratamiento armónico en el que predominan los elementos propios del jazz y el soul. Así, se genera una atmósfera ideal para que las improvisaciones del trompetista luzcan sus virtudes de sonero. En la pieza también se destaca la intervención de Aramís Galindo, quien hoy es una de nuestras mejores voces en materia de son.

Igualmente, hay que mencionar la carga de feeling que Padrón inyecta a su interpretación del bolero-son que da nombre al CD y de ese clásico de César Portillo de la Luz que lleva por título "Tú mi delirio".

Empero, soy del criterio de que lo mejor de Buenas noticias resulta el tema "Thalía", una composición de Boris Luna y que hay que catalogarlo como un delicioso bossa nova, que sirve para invitar de manera especial a Jorge Reyes en el contrabajo y a Carlos Emilio Morales en la guitarra, los que desarrollan un par de solos que no tienen desperdicio. Otros que contribuyen al lucimiento del álbum son el pianista David Alfaro, los saxofonista Román Filiú, David Suárez e Irving Acao, el bajista Alfredo Echevarría, la cantante Moraima Marín, el baterista Oliver Valdés y los percusionistas Yaroldi Abreu, Daniel Gles y Luis Álvarez, y de una manera particularmente notoria, el trombonista Juan Carlos Marín, orquestador de todos los temas

incluidos en el fonograma y que en la actualidad figura entre nuestros
músicos con un mayor dominio de la armonía contemporánea. En fin, Buenas noticias es un disco que nos presenta a Julio Padrón como un trompetista maduro, en pleno ejercicio de sus habilidades como intérprete y lo que me parece aún más importante, dueño de una personalidad propia al tocar, en la que ninguna de las notas emitidas por él es gratuita, sino que responden a un por qué, en un rarísimo equilibrio entre lo racional y lo pasional.

 
 
 

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La Habana, Cuba. 2010.
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