Año IX
La Habana
15 al 21
de MAYO
de 2010

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El teatro, cuestión de amantes promiscuos

Mabel Machado • La Habana

Fotos: Abel (Casa de las Américas)

 

Desde el nombre, Teatro Promiscuo, de Brasil, levanta la expectativa en torno suyo. Los rumores durante sus presentaciones en el Mayo Teatral organizado por Casa de las Américas, apuntan al extrañamiento por una propuesta que resulta “fuerte” para algunos. Aunque la experimentada escena cubana pierde poco a poco el pudor de los años 50 y 60, y las piezas de los brasileños conviven en la propia Habana con obras como Variedades Galiano, de la compañía El ciervo encantado —donde cuerpos desnudos, sucios, campean por casi dos horas en el escenario— el sexo entre homosexuales es todavía tema de recato.

Sobre Dentro, una de las propuestas de los brasileños que dura apenas 25 minutos, los comentarios corrieron enseguida entre los asiduos al circuito teatral de la calle Línea y hubo quien preguntó: “¿Molesta? ¿La gente abandonaba la sala?”. Absolutamente, no. El silencio acompañó a los actores Renato Borghi y Elcio Nogueira cada vez que encarnaron a los protagonistas de una historia donde el atractivo principal tal vez sea esa suerte de desprejuiciamiento que preconiza el grupo, pero en cuya más íntima acción se descubren el amor y su añoranza.


Dentro

La obsesión de un hombre por encontrar una pasión juvenil a través de otros que se prostituyen, la extravagante práctica del fitsfucking (penetración con el puño), la búsqueda ansiosa del placer que se muestran en Dentro, hacen de esta puesta —así lo advierte el propio grupo— “un espectáculo de mucha crudeza”. Pero la agresiva estética porno se convierte en un poema cuando el joven a quien en apariencia solo interesa el dinero, pretende que se desbroce el camino hacia su corazón. El órgano, en las manos del viejo, le devuelve a su amante, y representa, ante el público, la síntesis del drama amoroso expresado a través del cuerpo.

La existencia del hombre dentro de la carne y más allá de ella, es también asunto de Tres cigarrillos y la última lasaña, monólogo de Borghi escrito por Fernando Bonassi y Víctor Navas. Un hombre cuya vida rutinaria se interrumpe por la pérdida de su mano derecha, encarna la crítica subrepticia a la invasión abrupta del espacio personal, al inviolable “método”, a la pérdida del control sobre uno mismo y al travestismo de identidades. Borghi, uno de los actores más destacados de la escena contemporánea del Brasil, con un rezo articulado por la repetición de la sonora mão (mano), al rechazar un apéndice ajeno, concluye “no tengo miedo a perder lo que nunca ha sido mío”.


Tres cigarrillos y la última lasaña

La actuación del brasileño ha hecho cómplices a las tablas cubanas de los secretos de un hombre que con más de medio siglo de experiencia como dramaturgo, actor y director, es reconocido como una de las personalidades imprescindibles de la escena en su país. Borghi junto con José Celso Martínez Correa fundó en Sao Paulo el Teatro Oficina, y asumió el rol protagónico en el filme El rey de la vela, una de las producciones más reconocidas del Cinema Novo, inspirado en la obra teatral homónima de Oswald de Andrade, la cual se considera también clave para la nueva dramaturgia brasileña y precursora del movimiento Tropicalísimo. La película, exhibida como parte de Mayo Teatral, reflexiona sobre el Brasil capitalista-colonial y la condición del ser brasileño, presentando de esta forma a un actor que ha cosechado también una brillante carrera en la televisión y el cine, con éxitos como los papeles de Guetulio Vargas en el filme Lost Zweig y Rui Barbosa en la serie Mad Maria.

Los actores dominan con perfecta confianza, como un grifo el agua, la entrada y salida de la energía que imprimen a sus personajes. La relación del sujeto psicológico con su materialidad no se expresa para el público de manera directa sino en un diálogo interno del actor con el individuo que personifica, en el cual, lo que interesa es que el espectador “pueda leer lo que quiere y siente el personaje”. Así se construye la técnica de Teatro Promiscuo, y se viaja de un lugar a otro del mundo probándola en la escena y en talleres.

Alrededor de una veintena de estudiantes y actores recibieron en Cuba las experiencias de este grupo en sesiones que han hecho llamar “Encarando al personaje”. Liderados por Elcio Nogueira, los jóvenes vivieron tres días aprendiendo a relacionarse con el cuerpo del otro, a llenar su imaginario sobre los personajes, a valorar la importancia del punto de partida para una escena, a comprender que “el teatro es la vida concentrada, más allá de la riqueza de la misma”.

El propio Teatro Promiscuo —cuyo nombre se refiere a la mezcla y diálogo de diversas maneras de crear para las tablas— surgió de un taller con actores jóvenes, que se amplió luego a otras sesiones donde los debates sobre técnica y estética encausaron los objetivos y la proyección del grupo. Desde los albores de esta obra colectiva en 1993, el enriquecimiento y la promoción de la dramaturgia nacional han sido líneas fundamentales para trazar el dibujo de un teatro popular, plural en los lenguajes y defensor de la diversidad. Los intercambios con otros colectivos y culturas se han articulado en el proyecto Embajada del Teatro Brasileño, un esfuerzo que intenta difundir ante el espectador de cualquier parte del orbe, la moderna dramaturgia brasileña y crear, según los presupuestos de Borghi, una gigante fraternidad del teatro.

Cuba es uno de los 16 destinos entre Europa, África y América Latina, que señalan la nueva ruta de Teatro Promiscuo. El itinerario, además de proponer un Brasil alternativo a la imagen que venden las novelas de O Globo y los clubes de fútbol, asume que es el teatro una herramienta vital para que nuestros pueblos se conozcan. Por ello, los también creadores de la Muestra de Dramaturgia Contemporánea de los 2000 —un hito que presentó gratis ante el público a más de 20 autores— al abrirse al espectador de esta Isla, en plena era de globalizaciones y ciberencuentros, invitan a no perder ese vínculo personal en el que se forja el afecto, el “roce” directo que vehicula el teatro.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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