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Entrevista con Ciro Benemelis

Rescate impostergable
de las tradiciones musicales cubanas

Liliana Rodríguez • La Habana

 

Con la realización de la canturía más larga del mundo, en una suerte de invasión de Oriente a Occidente, comenzó este 15 de mayo y hasta el 23 la fiesta del disco más importante de la Isla, Cubadisco 2010. Dedicada en esta ocasión a la música campesina y a los repentistas del mundo, esta Feria Internacional reúne cada año lo mejor de la discografía nacional y reconoce a las producciones extranjeras que considera de mayor calidad.

Ciro Benemelis, director del certamen musical que ya cuenta con 14 ediciones conversó sobre expectativas, referentes, integración y trascendencia, ligados a la música campesina, categoría con la que “se inicia una nueva etapa en este evento. A lo largo de todos estos años hay un antes y un después en la calidad de lo que se presenta. En el aspecto discográfico, han mejorado notablemente los diseños, las mezclas, las grabaciones. En casi todos los géneros está presente, de una u otra forma, la cubanía, por lo que este Cubadisco es de suma importancia para todo el legado cultural que tiene nuestra Isla”. 

La improvisación: el aporte de la fiesta

Lo que habíamos pensado y esperábamos de este Cubadisco ha sobrepasado todas las expectativas del Comité organizador. Me siento satisfecho de haber podido relacionar tan bien el evento con la música campesina. Es espectacular poder ver a un hombre como Papillo hacer cinco pies forzados a la vez, eso es poesía, porque la décima en sí misma es poesía. En ocasiones escuchamos hablar despectivamente de la música guajira, pero hay que valorar la fuerza de esta en el aspecto cultural, porque no todo el mundo puede improvisar como lo hacen estos hombres. Yo diría que son intelectuales formados en la cubanía de la música campesina.

Personas que nunca han hecho este género cantarán y tocarán junto a la Orquesta Sinfónica Nacional. Músicos cubanos de la talla de Sara González, M Alfonso, David Álvarez, Kelvis Ochoa, Coco Freeman y Anaís Abreu, coincidirán en un concierto, hecho con arreglos preciosos de Beatriz Corona, Juan Carlos Rivero y el maestro Sánchez Ferrer, que tendrá lugar en medio de las celebraciones de este Cubadisco. Es entonces cuando te percatas de que existe una cultura, una belleza y una riqueza cultural que no podemos abandonar.

Lo más impresionante de todo es la relación que puede tener la música campesina, en el campo de la improvisación, con los demás géneros de la música cubana. El jazz y el rap son géneros también para improvisar, y en los cuales se pueden hacer cosas preciosas desde lo cubano. Ese será el aporte de esta fiesta del disco a la música campesina, lo que la gente aprenda aquí, si es que logramos enseñar y decir algo.

Para la historia

Año tras año ha aumentado la calidad de la discografía que se presenta en el Cubadisco, aunque siempre se puede hacer más. Las disqueras pudieran estar un poco más alante, sin embargo, no se puede dejar de reconocer el gran esfuerzo por destacar aquellas producciones de menor popularidad y a lo mejor menor comercio, pero que son imprescindibles de la discografía que deben quedar en la historia, pues como dijo Leo Brouwer: el sonido se pierde en el mismo instante en que se produce.   

A veces no captamos lo esencial y perdemos muchas cosas importantes. Hay más música en toda Cuba que la que se puede grabar o tener en cuenta, y es imprescindible rescatarla. En determinadas ocasiones encuentras que en distintos lugares del país hay tonadas que se han perdido, porque murieron los portadores o porque nadie las recogió en una grabación aunque fuera casera. Ahora hay gente que trabaja en eso, pero es insuficiente, se debe darle la prioridad que requiere.

Las tradiciones y las nuevas generaciones…

Lo principal para llegar a los jóvenes es saber seducirlos. En el rock, por ejemplo, se trabaja en ocasiones con música campesina, en el rap, el pop. En ocasiones nos circunscribimos a aquello que fue, es cierto que los hombres piensan según su medio, pero hay que hacer algo que llame la atención, que interese a los más jóvenes. En este sentido hay mucho todavía por investigar y profundizar. Este evento no pretende ser el centro de todo porque no es posible, pero al menos es necesario darnos cuenta de lo más importante, de que todavía nos queda por hacer.

Cuando comencé a trabajar con los repertorios de música campesina, independientemente de mi historia trovadoresca, me percaté de la cantidad de cosas hermosas que pueden surgir de la relación entre este género, defensor de la cubanía, y las nuevas generaciones. Temas y mezclas preciosos como “El guarapo y la melcocha del fiel enamorado”, interpretado por Kelvis Ochoa; Sara González haciendo “El punto cubano”, o María Victoria desentrañando el “Changó”, de Celina González, y M Alfonso, por otro lado, cantando dos guajiras, una de ellas del año 1880.

No se trata de que ahora repitamos lo que 50, 60 años o a veces casi un siglo atrás se hizo, se trata de hacer algo parecido pero mucho más seductor. Hacerlo en pop no le quita la cubanía, la idiosincrasia, simplemente no se puede recibir igual 50 años después. Eso es lo que quiero que se aprehenda de la música campesina y los jóvenes son un pilar fundamental para el rescate de todas esas tradiciones cubanas.  

Cuando vayamos por ese rumbo estaremos entonces contra el mimetismo y a favor de la creación, que es lo que necesitamos, eso me hace confiar mucho en estos jóvenes capaces de rescatar y mantener nuestra identidad.

Música campesina, expresión de la cubanía

La mayor significación que tiene este Cubadisco es el lugar en el que estará la música campesina. Dedicarle esta edición de la fiesta del disco cubano a un género que constituye la historia de la Patria, es de suma importancia, pues cuando nos remontamos a las décadas del 40 y 50 del siglo pasado, y recuerda cómo le cantaron los repentistas de entonces, —y cancioneros también, porque la música campesina no es solo repentismo, es canción, guaracha, son montuno—, uno se da cuenta de por qué debemos rescatarla, de por qué debemos ponerla en primer plano: para que los jóvenes de hoy conozcan la importancia que tuvo en la defensa de la Patria, de la soberanía, en la defensa del paisaje, en la expresión de la tierra.

Son momentos de coyunturas y circunstancias especiales que hoy sea tan importante como lo fue ayer la música campesina. Que se pueda homenajear a Ramón Veloz, Chano Isidrón, Rigoberto Rizo, al Indio Naborí, Angelito Valiente, quienes en el año 1955 hicieron una controversia a la que llamaron Controversia por el siglo, en la cual les cantaron al amor, a la libertad y a la esperanza. La tiranía batistiana en ese entonces trató de convertirla en una controversia a su favor, sin embargo, se convirtió en una controversia de protesta contra ese mismo régimen.

Por estas razones me parece que hoy, en la defensa de nuestros intereses, de nuestra Patria, que tratan de volvernos a agredir —ya sea de manera mediática o de forma más directa—, esta música juega un papel importante como expresión de cubanía, del rescate de la identidad de Cuba y de su cultura, ahí está la esencia fundamental del Cubadisco.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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