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"Lo indecente…"
de la serie Los
gritos, Carlos
Abad |
“En la tradición
occidental de nuestra
era, de manera muy
especial, todo lo
relacionado con el sexo
se abordó como lo
prohibido, mucho más
cuando las preferencias
sexuales se inclinaron
al culto del
homoerotismo. El reflejo
en la creación artística
y literaria de esta
problemática, al pasar a
la esfera pública,
muchas veces constituyó
piedra de escándalo”.
Con este preámbulo nos
presenta la curadora
Virginia Alberdi su
último proyecto: una
veintena de obras que se
acercan desde múltiples
procedimientos y
estéticas al tema de la
diversidad sexual. Y más
allá, me atrevo a
afirmar: al tema de la
multiplicidad de
matices, sensibilidades
y formas con que la vida
cotidiana se nos revela.
No podría ser de otra
manera. Difícilmente un
artista contemporáneo se
resista al surtido de
posibilidades que del
tema más común pueden
desprenderse.
Tal vez ello explique la
amplitud de esta
muestra: pinturas,
dibujos, fotografías,
instalaciones concebidas
por artistas jóvenes y
consagrados, residentes
en distintas provincias
del país o fuera de la
Isla. También podría
explicarse así el hecho
de que confluyan en esta
muestra obras de hasta
hace dos años y
creaciones de apenas
meses.
“La clave que unifica la
exposición es justamente
la diversidad —explicó
Virginia a La
Jiribilla—. La
sexualidad es una de
esas expresiones humanas
en que tenemos la
posibilidad de
realización en múltiples
manifestaciones y
precisamente esta
amplitud no podría verse
sino desde una
perspectiva artística
heterogénea. No se trata
de ir a los extremos,
sino de asumir la
existencia.”
Respeto y convivencia,
no ya tolerancia,
transmiten las piezas
seleccionadas por el
Consejo Nacional de las
Artes Plásticas para
celebrar, como desde
hace tres años a
mediados de mayo, la
Jornada cubana Contra la
Homofobia: “Gemelos”
(2010), “Suite erótica
para Eduardo” (2010) y
“El beso” (2008),
acrílicos sobre tela de
Ibrahim Solís
Santiesteban, Lucía
Fernández y Juan
Moreira,
respectivamente; la
impresión “Últimas
palabras” (2010), de
Carlos Montes de Oca;
“Tamara lempika” (2010),
un trabajo sobre madera
realizado por Carlos de
la Torre; la serigrafía
“La noche” (2007), de
Rocío García…
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"La decisión",
Alberto Sautúa |
Todas ellas,
responsables de una
iniciativa que
cuestiona, como Carlos
Abad en una de las
fotografías de su serie
Los gritos, que
“lo indecente es
marginal”. Y que incluso
esa premisa —por años
bandera de una
occidentalidad que se ha
erigido “decente” en
tanto reductora de las
múltiples dimensiones
humanas—, puede ser
subvertida desde la
propia riqueza de
nuestras expresiones. El
arte, una de ellas.
Es lo que sugiere
también una de las
piezas concebidas
específicamente para la
exposición, la de Julio
Neira: “Se trata de un
proyecto que estimula,
en sentido general, el
pensamiento. Y
precisamente eso es lo
que intenta transmitir
mi obra, desmitificar
los paradigmas
establecidos y mostrar
la relatividad de las
cosas. Hay muchas
maneras de ver la vida y
de construirnos un
camino”.
Esta veintena de
artistas cubanos no solo
han sido convocados por
que en sus obras tiendan
a acercarse a la
sexualidad. Según la
curadora, varios
creadores fueron
elegidos por la
sensibilidad de sus
propuestas hacia modos
de pensamiento diversos.
Así llegan a esta
muestra, por ejemplo,
las simpáticas
“Diferencias” (I y II),
de Dania Fleites: “Es un
tema al que las personas
no se acercan hoy con
recelos, sino que lo
asumen como parte de
nuestras vidas y nuestro
entorno —dice la joven
artista—. Y justamente
las artes plásticas han
sido siempre de las
vertientes expresivas
que más sistemáticamente
se han acercado a la
diversidad sexual, junto
al cine. Es algo que se
puede explotar y por eso
me complace tanto ver mi
obra junto a tantas
propuestas interesantes.
Creo que lo agradecen no
solo quienes tienen
inquietudes artísticas,
sino todo aquel que se
cuestione la sexualidad
y la existencia humana
en general”.
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"Mariposas
nocturnas" V,
Joel Jover
Llenderos |
La exposición permanece
en el Pabellón Cuba de
la capital durante toda
esta Tercera Jornada,
que culminará el próximo
18 de mayo. No esperen
los escépticos encontrar
arengas: hablamos de
arte. Arte con
extraordinarias virtudes
comunicativas. Decenas
de obras cuyos trazos se
interconectan hasta
perderse y mezclas de
colores que seducen por
sus capacidades
sensoriales. Muestra de
la mejor creación
plástica cubana de estos
tiempos, que nos invita
a reflexionar sobre
nuestras conductas como
seres sociales: se canta
aquí “a la diversidad
pero también a la
defensa de la dignidad
plena del hombre, tal
como la concibió Martí
en el centro de nuestra
fundación ciudadana”.
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