Año IX
La Habana
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 de JUNIO
de 2010

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Encuentro Iberoamericano Género y Comunicación

Practicar nuevas miradas

Helen Hernández • La Habana

 

La presencia de las mujeres en lo que redactan y transmiten los medios de comunicación de todo el mundo no resulta deficiente. Sin embargo, muchas veces el enfoque desde el cual están construidos la información, el análisis o las investigaciones, reproduce el modelo hegemónico de la sociedad patriarcal y, por tanto, perpetúa estereotipos y prejuicios de lo femenino y masculino naturalizados a través de la historia y la cultura.   

Dotar de una perspectiva de género al trabajo comunicativo constituye entonces una de las principales necesidades y desafíos que hoy enfrentan los y las profesionales de los medios en todo el mundo. En Cuba, para nada exenta de estas problemáticas, los aportes de esta teoría a las labores cotidianas de comunicadores y comunicadoras son aún insuficientes, si bien se hace notable el avance alcanzado en los últimos años, fundamentalmente en el área académica.

Los Encuentros Iberoamericanos de Género y Comunicación, desarrollados desde 1993 de manera bianual por la Unión de Periodistas de Cuba, la Federación de Mujeres Cubanas y la Asociación de Comunicadores Sociales, han constituido espacio por excelencia para debatir asuntos como la intención de visibilizar y dar voz a las mujeres en los medios, los conflictos de género afrontados por las comunicadoras, la deconstrucción del discurso mediático discriminador y excluyente por motivos de género, la inclusión de la perspectiva de género en la investigación comunicativa, entre otros tópicos.  

La doctora Isabel Moya Richard, presidenta del Comité Organizador y una de las principales estudiosas feministas del país, explicó que desde su surgimiento en 1993, los encuentros han ganado en profundidad cualitativa.

“Rápidamente la mirada se amplió no solo a los estudios propiamente de mujer que nosotros seguimos reivindicando, sino a las relaciones con la masculinidad, con la sociedad, con la política, etc. En cuanto a su proyección, podemos verla en dos niveles. Para la región iberoamericana significó concretar el sueño de poder hacer un diplomado de carácter internacional para formar comunicadoras y comunicadores en estos temas. En el plano interno, significó empezar a mirar la comunicación de otra manera y por eso, en la quinta edición, los ponentes cubanos vinieron por primera vez a partir de convocatorias regionales. En cada región del país se realizan encuentros, lo cual permite que se presenten todas las personas que deseen, sin las restricciones de cuotas de un congreso de este tipo. Participar aporta riqueza, intercambio, socialización y el objetivo es que esto redunde y contribuya al periodismo que necesita el país: más reflexivo, más problémico, mirando con una visión holística a la sociedad. Entender que la política no solo se relaciona con un acto político, con una efectividad política, con una efeméride, sino que la política atraviesa toda la vida de los seres humanos y en ese mismo sentido nuestro periodismo está en la obligación de empezar a problematizar y a cuestionarse las vías, los modos, en que las personas puedan ir acercándose a ese ideal humanista con el que se sueña.”

Este 2010, el evento desarrolló su novena edición del 25 al 28 de mayo y tuvo como sede principal al Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Representantes de España, México, Venezuela, Francia y Cuba debatieron sobre la necesidad de una comunicación que manifieste la aceptación de la diversidad cultural y la dignidad humana desde una perspectiva de género. Los paneles Transgredir los espacios tradicionales y Cuba: Tendencias en la investigación en Comunicación y Género; las comisiones Aproximaciones teóricas, Agenda mediática y género y Productos comunicativos y el seminario Buenas prácticas en el tratamiento mediático del VIH/sida propiciaron el intercambio y la discusión sobre las distintas estrategias para vulnerar el discurso sexista que habitualmente existe en los medios.

Uno de los principales aportes del encuentro pudiera ubicarse en el paso de la investigación a la praxis, pues el mayor número de ponencias correspondió a la presentación de experiencias concretas desde las que se intenta materializar esta nueva mirada hacia la inclusión. Los mismos formatos pueden ser utilizados para subvertir los contenidos tradicionales, como demostró la española Cristina Pérez Fraga, presidenta de la Asociación de Mujeres Comunicadoras de su país (AMECO), cuando presentó el proyecto de un video-juego de periodistas detectives en el cual la protagonista, una reportera, intenta descubrir una serie de crímenes, entre ellos el asesinato de una prostituta inmigrante. La violencia de género, la inequidad laboral, la falta de derechos de las mujeres, la conflictiva conciliación femenina entre vida privada y pública, la falta de reconocimiento del talento femenino y las complejidades para incluir en la agenda de los medios de prensa los conflictos de la mujer, son algunos de los elementos que pondrá en evidencia este peculiar software de entretenimiento, posible de adquirir gratuitamente en Internet una vez que sea finalizado.

Otra interesante experiencia fue la de la periodista mexicana Sara Lovera, con su programa Mujeres en movimiento, transmitido por Internet, desde el cual se ha puesto en evidencia la condición social desventajosa de la mitad femenina en diversos países, así como el trabajo de las feministas y las organizaciones de resistencia.

De Cuba, Mayté Silveira expuso su Estrategia de comunicación para lograr un discurso incluyente y no sexista en la programación de Radio Chaparra, en Las Tunas, iniciativa centrada en las necesidades propias de la comunidad y desde la que quedó clara las amplias posibilidades de transformar mentalidades a través de la capacitación, la investigación y el conocimiento. Desde emisoras comunitarias del país llegaron otros ejemplos de programas, reportajes y documentales desde los que poco a poco van subvirtiéndose los tradicionales modos para tratar los temas relacionados con el género y la diversidad sexual.

Los distintos monitoreos a los medios nacionales pusieron de relieve la casi ausencia de las mujeres en los roles de opinión, la relación entre sexismo y racismo en la televisión cubana, la poca aparición del aporte femenino a nuestras gestas liberadoras y la falta de una aproximación sostenida a los temas de la violencia de género.

Hacia un tratamiento del VIH/sida que incluya una perspectiva de género y abandone el estigma y la discriminación sobre las personas que viven con este padecimiento marchó el seminario de buenas prácticas. En él se enfatizó en la necesidad de trascender la victimización, el sentimentalismo y el enjuiciamiento para tratar estos asuntos, y buscar la arista humana sin perder de vista la necesidad de protegerse de la epidemia. Apostar por conductas sexuales responsables va de la mano de la aceptación a la diversidad sexual, el conocimiento de los riesgos de las distintas infecciones transmitidas durante el sexo y la superación de un orden de género opresivo.

Significativo resultó además la participación de muy jóvenes investigadoras e investigadores con novedosas propuestas de elevado rigor, como prueba del creciente interés que gana esta perspectiva de análisis entre nuestros expertos. Es el caso de Lirians Gordillo Piña, quien expuso su indagación Video clip cubano actual: una mirada desde los cuerpos, en la cual deconstruye la representación social de la masculinidad y la feminidad en este tipo de audiovisuales, tan de moda en la Isla. La fragmentación del cuerpo femenino con la intención de acentuar sus enraizados valores como objeto sexual del deseo, maternidad, pasividad, etc.,  constituye uno de los resultados de la periodista, quien demostró la pervivencia simbólica de estereotipos y prejuicios de género en la mayoría de los productos por ella analizados.

Superar el paradigma de que lo diferente es inferior o tiene un valor secundario, ha de ser una de las aspiraciones de toda sociedad justa. El género constituye una categoría ideológica, política, filosófica y a la vez incluyente, transdisciplinar, propositiva, útil para todo tipo de enfoque comunicativo.

La profesora Moya profundizó en la dimensión que puede alcanzar este tipo de encuentros para contribuir a visibilizar las diferencias e inequidades entre los géneros. “Para nosotros, que estamos postulando construir una sociedad donde la inclusión y la participación sea lo que tipifique las relaciones sociales, cómo podemos lograrlo si realmente desde la cultura, desde los medios, desde la escuela, a veces inconscientemente, seguimos reproduciendo el género tradicional y en ocasiones esa reproducción va adquirir nuevas formas y matices. Aunque el evento aborda esencialmente los temas que tienen que ver con la relación hombre-mujer, lo que quiere dejar en los profesionales de la comunicación en Cuba es esa necesidad de problematizar la realidad en los medios. No para dar recetas, sino para que las personas puedan de alguna manera dialogar y establecer con el medio ese diálogo”.

Llevar al ejercicio de la prensa, la publicidad y la comunicación pública la noción de que no existen jerarquías por motivos de género, raza, orientación sexual o cualquier otro tipo de diferencia, sigue siendo un reto cotidiano, insoslayable para aquellos profesionales comprometidos con un encargo social humanista y a favor de la justicia.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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