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Parábola es el nombre
dado por los retóricos
griegos a una
ilustración literaria
cuya verosimilitud se
realiza estableciendo un
vínculo entre la ficción
narrada y la realidad a
la que remite.
Alude a un suceso del
que se colige, ya sea
por comparación o por
analogía, una verdad o
una enseñanza moral.
La parábola de Sarabia
propone emprender
diálogos diversos, como
simientes que generan
senderos heterogéneos de
ideas. Cada imagen de
Martí que descubre es un
episodio vital
diferente, cada
fragmento va
amplificando nuestra
percepción. Este ensayo
visual nos invita a
compartir su fábula
fundada a partir de un
viaje que realiza por
todo el país, captando
con su cámara bustos de
Martí, que aparecen a su
paso. La lectura de un
trasfondo bíblico
en diversos textos
martianos le permite
establecer la relación
con la Parábola del
Sembrador y la
imagen de Martí. Los
bustos, como emblemas de
su pensamiento, devienen
semillas diseminadas a
lo largo de la Isla.
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Tomar un recurso
literario como la
parábola, potencia no
sólo el contenido
visual, sino, que nos
plantea una reflexión,
que actúa sobre el
receptor desde su
relación visceral con el
arte, desde los
preceptos cristianos que
profesa. Su propuesta
defiende la idea viva
que tiene de Martí. El
recorrido activa los
conceptos que posee, se
niega a creerlo de
manera detenida, su
propio andar dinamiza la
representación de la
imagen.
El encuentro es un
evento único e
irrepetible. No cambia,
no altera, no manipula
la imagen encontrada,
prevalece la
espontaneidad de lo
instantáneo en cada
fotografía. El gesto del
artista descarta la
fosilización y enaltece
su sentido, retenido en
el material que la
contiene, agredido a
veces por el tiempo o
por circunstancias
disímiles donde están
enclavadas.
En su camino halla
muchos Martí, uno y otro
busto sólo son quizás
reflejos de otros muchos
rostros vitales del
apóstol donde el artista
establece relaciones
múltiples,
insospechadas. Cuando el
suceso ocurre, él
refiere las coordenadas
de tiempo y lugar donde
se produce el
encantamiento. No es el
busto en sí mismo el
objetivo final de su
recorrido, es la
relación que instaura
con ellos, por eso los
registra como
experiencia
trascendente.
La recurrencia de pensar
a Martí como Apóstol, le
confiere un sentido de
elegido o un enviado de
Cristo. El color blanco
le corresponde a los
apóstoles como insignia
de la pureza y claridad.
Así es asumido el blanco
en estas fotografías,
mientras el negro
encumbra la imagen. Las
28 piezas que componen
la muestra dialogan
desde esta perspectiva.
Cada parábola contiene
un mensaje esencial.
Alfredo, como buen
sembrador advierte la
lección: le
interesa la semilla, la
que engendra lo mejor
de cada uno de nosotros,
la misma que mantiene la
enseñanza martiana en la
contemporaneidad. Esta
es la lección que nos
ofrece.
A usted le quedará
encontrar el espacio
para repasarlas y
reconocerse en ellas. |