Año IX
La Habana
26 de JUNIO
al 2 de JULIO
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Más vida para el árbol de Soteno

La Jiribilla

Fotos: Abel (Casa de las Américas)

 

El mexicano Alfonso Soteno, principal entre los cinco creadores del Árbol de la vida —la pieza gigantesca de cerámica que ha sido símbolo de Casa de las Américas por 35 años— recibió en esa institución la Medalla Haydée Santamaría. Tal distinción que  otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba reconoce la obra del artesano que modeló uno de los tesoros más importantes conservados en la Casa, por su belleza y carácter único en el mundo.  

Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, impuso la Medalla a Soteno, quien confesó que este tributo ofrecido por Cuba es lo más importante que le ha ocurrido en su carrera de artesano. “Nunca pensé que este país me recibiría con tantos elogios y cariño”, dijo el artista, quien fuera agasajado por la investigadora Vivian Martínez Tabares. La también directora del Departamento de Teatro de Casa, expresó que la obra de Soteno, es “la representación corpórea de sus sueños” y “ha contribuido al enriquecimiento y la defensa de la genuina cultura de América Latina”.  

Para recibir el galardón, que fuera entregado antes a artistas como Oswaldo Guayasamín, Mario Benedetti y  Volodia Teitelboim, Soteno  viaja por segunda vez a la Isla. En su anterior visita en 1975, fue testigo de la admiración que suscitara su trabajo en artistas y autoridades cubanas, quienes lo acompañaron en la misión de “plantar” el Árbol en la Sala Che Guevara de la instalación. Custodiado por piezas del argentino Matta o del cubano Raúl Martínez, el gigante de seis metros —por el cual hubo que derribar una de las paredes de aquel sitio en los 70 para que fuera colocado— ha sido “testigo de una coherente y sistemática acción descolonizadora, con cuyo quehacer de cada día hemos aprendido a sentirnos más latinoamericanos y caribeños, miembros plenos de una patria mayor”, según señalara en uno de sus artículos Martínez Tabares.

La obra, que al decir de su autor fuera realizada en tiempo récord por encargo del entonces Presidente de México Luis Echeverría y que llegara a la Isla donada como expresión de la amistad entre los dos pueblos, fue concebida para ser la más grande de su tipo, con 1600 piezas coronadas por la imagen de un sol bajo el cual crece una espesura inacabable de motivos marinos. La sirena que destaca entre los brillantes colores, inspirada en un mito alimentado en el pueblo de Mepetec, así como las figuras del mar, surgieron como productos de la imaginación del autor, quien para la fecha en que concibiera la obra, no conocía aún la vastedad del océano.  

Hecho artesanalmente por diferentes culturas a lo largo de la historia, el árbol va acompañado del concepto místico de que existe un vínculo entre todo lo que habita el mundo. Para que continuemos creyendo en la fuerza de la unidad y en el poder de la creación, el mexicano Soteno, hoy homenajeado en Cuba, ha decidido plantar aquí junto a su familia, otro árbol pequeño que acompañe al de Casa y regalar asimismo, una pieza de este tipo a Fidel.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600