Año IX
La Habana
3 al 9
de JULIO
de 2010

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Entrevista con Gonzalo Vidal

“Veo la fotografía a partir de la pintura”

Estrella Díaz • La Habana

Foto: Cortesía del artista

 

No tengo muy claro cuándo fue la primera vez que lo vi o en qué momento preciso establecimos la primera conversación, pero a Gonzalo Vidal, desde hace muchos años  me lo tropiezo, cámara en mano, captando el instante preciso y siempre con la misma sonrisa y su “buena onda” ¡que tan bien nos hace a todos! 

Gonzalo es chileno y “alamareño” dice él en abierta alusión al sitio donde habita: Alamar, zona residencial ubicada en el litoral norte y al este de La Habana; allí plantó su bandera hace casi 30 años y se “aplatanó” al igual que otros de sus coterráneos que encontraron en Cuba cobija y amor.  

Pero este artista ahora en plena madurez nos sorprende con tres exposiciones en igual cantidad de puntos de la geografía cubana (Ciudad de La Habana, Pinar del Río y Santiago de Cuba) y con ese pretexto conversamos en exclusiva para La Jiribilla, de la cual es, también, un colaborador cercano. 

Cuba 513: Fragmentos de memoria estuvo abierta al público entre los meses de mayo y junio últimos en la sede del Taller de Serigrafía René Portocarrero (ubicado en la calle Cuba, entre Muralla y Brasil, en La Habana colonial). Esta debería de haber sido mi primera exposición personal por allá por los 90.  

Durante un tiempo mi trabajo fue retratar lo que sucedía puertas adentro del Taller y es como un reportaje de lo que allí acontecía y, también, de cómo el Portocarrero irradiaba a otros sectores, a otras galerías, a la calle misma. En los 80 se realizaban en La Habana varios proyectos como Arte-Calle, la Feria Internacional de Artesanías (FIART), TELARTE que eran eventos de gran impacto social y cultural. Ahí comencé a hacer fotografías.  
 

Braun Vega, Nelson Domínguez y Roberto Fabelo

¿Ese fue el punto de arrancada como fotógrafo?

Justamente y por eso digo que esta tenía que haber sido mi primera exposición personal y no 24 años después. 

Esta exposición es un verdadero testimonio… vemos fotos de la ya desaparecida Belkis Ayón, del maestro Le Parc, de Nelson Domínguez y Roberto Fabelo cuando eran muy jóvenes, ¿cómo es que hacías esa suerte de reportaje puertas adentro?

Fue mi comienzo y para mí fue maravilloso llegar a trabajar en el Taller de Serigrafía porque vengo del sector de la química y, aunque tenía cierta inclinación artística, nunca pensé dedicarme a eso. Ese fue mi primer centro de trabajo relacionado con el arte.  

¿Esas fotos fueron captadas para atrapar el instante sin ninguna otra pretensión?    

Exactamente. Se supone que estaba en el Taller para reproducir lo que se iba a hacer en serigrafía, es decir, reproducción de cuadros y además cubrir exposiciones y las actividades que hiciera la institución, pero imagínate ¡con una cámara en la mano y participando en las muchísimas actividades que se realizaban en La Habana en los años 80!... Por eso es que se llama Fragmentos de memoria
 

Le Parc

Todas las imágenes fueron tomadas en blanco y  negro y con tecnología analógica…

Cuando aquello tenía una maravillosa Zénit XP, pero jamás soñar con las cámaras digitales que aparecieron después. 

Ese primer encuentro ¿cómo fue?, ¿qué cambios propició el arte en tu vida?

A mí siempre me gustó el arte, pero fue un impacto muy grande entrar al Taller y ponerme en contacto con artistas de la altura de Nelson Domínguez o de Roberto Fabelo o de Zaida del Río o del maestro Manuel Mendive.  

Tenía una referencia del trabajo de todos ellos, pero de la noche a la mañana estar inmerso en la Bienal Internacional de Artes Plásticas de La Habana y ponerme en contacto con afamados artistas de todo el continente que solo había visto en revistas… aquello no me cabía en la cabeza: no se puede olvidar que vengo de otra cultura en la que el artista está fuera del alcance de todos. ¡Imagínate! estar en el Taller al lado de Pablo Milanés conversando me parecía mentira, y es que en Cuba se borran las fronteras.  

He estado en algún lugar y el ministro de Cultura, Abel Prieto, viene y se me acerca y me saluda ¡eso nada más pasa en Cuba! En otro lado, primero, el Ministro ni se te acerca y para verlo tienes que pedir mil permisos y, probablemente, nunca te empates con él.  
 

Shigeo Fokuda

¿Has digitalizado toda esa parte de tu obra?  

Una gran parte de los álbumes que he logrado rescatar algunos se han perdido  porque en aquellos tiempos no era muy riguroso y, además, el lavado del negativo no era bueno y luego de 15 ó 20 años algunos se perdieron.  

Viendo mi historia —20 años después, me doy cuenta de que no tenía mucha conciencia de lo que estaba haciendo y viviendo: estaba en el volcán del arte cubano y específicamente de las artes plásticas; fue una erupción muy fuerte de artistas de gran calidad. Otro  rasgo de los 80 era la gran interconectividad que existía entre las diferentes especialidades. Fue una época bellísima. 

Participarás en la próxima edición de la Fiesta del Fuego con una exposición que se exhibirá en la sede de la Alianza Francesa en Santiago de Cuba.

Esta es la tercera o la cuarta vez que voy a la Fiesta del Caribe y en esta ocasión voy con una muestra personal en compañía de una fotógrafa habanera llamada Madelyn Martínez. Ella fue la que me invitó. Llevo parte de la muestra de graffitis que se llama Las paredes también cuentan, vista en febrero pasado durante la Feria Internacional del Libro de La Habana. 

Por estos días está abierta al público en la occidental provincia cubana de Pinar del Río una muestra titulada Valle del Paraíso, hoy.

Me invitaron a participar en un Salón cuyo tema tiene que ver con la relación entre el paisaje y la ciudad y tengo bastante obra relacionada con esta cuestión: ando en la calle y si capto algo me encuentro la foto, como yo digo ejecuto. Cuando voy de viaje, dedico un 70 por ciento de mi tiempo a hacer fotografías, no me separo de la cámara. 

La ciudad es algo que te ha motivado siempre...

Siempre, cuando uno visita un lugar la única manera de llevarse un pedazo de esa realidad es haciéndole un retrato, y esa filosofía la aplico lo mismo a una gran ciudad que a un humilde pueblito de campo. Siempre se encuentran cosas maravillosamente bellas en todos los lugares. 

Pero la huella que el hombre plasma en la ciudad te seduce.

Me gusta mucho la abstracción y, de repente, en una pared rota veo una maravilla. Recuerdo que cuando trabajaba en el Taller, fotografiaba los derrumbes y la gente se quedaba mirando y me decía: “pero ¿qué ves ahí?” y otros, como me ven extranjero, decían: ¡pero qué mala costumbre la de esta gente de retratar todo lo feo nuestro! Y lo que no ven es que extraigo de entre lo feo, lo hermoso.  

Esa cualidad, creo, la adquirí de mi relación con los pintores, es decir, luego de apreciar la obra de una gran cantidad de creadores y de conversar mucho con ellos empecé a entender las claves de la visualidad; siempre lo digo: veo la fotografía a partir de la pintura. 
 

Belkis Ayón

¿Cuál ha sido el mayor gozo que te ha dado la fotografía?       

Es un gozo mezclado con dolor: ver eso que fue y ya no es. En esta misma exposición del Taller de Serigrafía nos veíamos tan jóvenes, éramos tantos y estábamos juntos y ahora andamos desperdigados.

Lo mismo me ocurre con otros lugares que he fotografiado y que ya no están como me ocurrió hace unos dos años atrás en Bucarest que ya es otra ciudad o los edificios no existen o están en mal estado. La fotografía te permite recoger espacios y momentos muy placenteros; cuando estás retratando, disfrutas el acto, y tiempo después te permite revisitar esos lugares, pero no deja de tornarse, a veces, un poco angustioso cuando te das cuenta de que todo ha cambiado y lo que fue ya no es. 

Tu obra más reciente sigue teniendo una mirada muy joven.

Eso trato, y eso, creo, tiene que ver con mi manera de ser que es muy positiva y siempre mirando hacia adelante y bastante comprensiva con los jóvenes. Tengo hijos grandes que, también son mis “socios” y eso de estar relacionándote constantemente con los jóvenes, sin duda, te mantiene.  

Voy a ser sincero: aprendo de los jóvenes. Para la exposición del Taller de Serigrafía me ayudó mucho Abelito, el fotógrafo de la Casa de las Américas que me decía: “Gonzalo esta foto tiene problemas, ¿la arreglamos?” Y sí, me enseñó muchas cosas y yo, tranquilamente y muerto de la risa, recibo las enseñanzas.  

¿Tecnología vs. mirada del artista? 

Lo que prima en toda obra, creo, es la idea y lo que uno tiene que tratar es de adaptarse y dominar estas nuevas tecnologías por una razón muy simple: es lo de ahora y además tiene un montón de ventajas. Las desventajas son relativas.  

Ahora me haces acordar de una anécdota que viví durante mi paso por el Portocarrero. En ese momento, tenía una Zenit cuando ya muchos fotógrafos cubanos se habían podido comprar una Cannon y estando de visita en el Taller un artista holandés que había ganado un premio Interpress en el año 70 y algo comienzo a tomar fotos con mi Zenit. Alguien se dirige al holandés como disculpándose por mi cámara y aquel hombre comenta: ¡es muy buena cámara, con ese mismo lente fue que tomé la foto que obtuvo el premio! Lo que me ha quedado como enseñanza para toda la vida es que lo que vale es lo que está detrás de la cámara. Puedes tener la mejor tecnología del mundo y no tener creatividad.   

Estás de acuerdo con la afirmación que dice que “toda fotografía que llegue a la categoría de obra de arte, tiene alma”.

Las obras que uno selecciona para mostrarlas, para difundirlas, seguramente, están hechas con alma. Pero, también sucede que cuando empiezas a trabajar la imagen en la máquina puede que te encuentres algo interesante y sobre eso trabajas. Lo que hay es que soltarse y no temerles a los cambios. 
 

José Bedia

¿Cómo ves la fotografía joven cubana?

Más que la fotografía joven te puedo decir que la fotografía cubana es muy, muy, muy buena y que existe una gran cantidad de excelentes creadores de varias generaciones. A muchos jóvenes les tengo una envidia sana porque aunque estén empezando  tienen tremendas ideas y habilidades. 

¿Cuál son las tres cualidades más importantes que tiene que tener un fotógrafo?

Todo el que se dedique al arte tiene que tener imaginería, sensibilidad y el querer comunicar aunque debo de reconocer que un inicio no estaba muy consciente de esto último: ahora sí.
 

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La Habana, Cuba. 2010.
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