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Decir que la habitual
Noche de los libros abre
el verano en Cuba sería
casi un insulto, cuando
hace ya meses que el
calor típico de la
temporada deja sus
huellas en el pavimento
y la piel de los
habitantes de esta Isla.
No obstante, la
tarde-noche de este 2 de
julio viene a inaugurar
un concepto de “verano”
mucho más tentador: para
la población más joven,
han llegado las
vacaciones escolares;
para los adultos, se
acerca la etapa que
muchos prefieren para
hacer un “alto”, para
tomar aliento ante un
año laboral que se
augura intenso. Y como
viene sucediendo hace ya
varios años, justo al
inicio y al cierre de
estos 60 días,
la lectura emerge como
ingrediente principal de
la gran sazón que
resulta el programa de
actividades culturales,
concebido por las
organizaciones juveniles
para seducir a los
cubanos en los meses de
julio y agosto.
Como antesala, tal como
sucedió hace exactamente
un año, desde las dos de
la tarde y hasta las
once de la noche de este
viernes, y a pesar de la
lluvia, la calle 23 del
Vedado capitalino se
vistió de libros, de
encuentros con autores y
de músicos en
conciertos. Una noche de
los libros que recibimos
con el sol afuera, aun
con la amenaza constante
de la lluvia: justo como
viene sucediendo
—casi
es tradición—
en cada una de sus
ediciones.
Atendiendo precisamente
las preferencias de los
más jóvenes, la jornada
inició esta vez con la
venta simultánea de
títulos publicados por
nuestras editoriales, en
31 puntos de la céntrica
calle, desde la esquina
de 23 y 14 hasta el
Malecón. Y justo a las
dos de la tarde, el
Pabellón Cuba acogió la
inauguración de un Foro
interactivo dedicado el
centenario de José
Lezama Lima, al mismo
tiempo que la habitual
Feria Arte en la Rampa
abría sus puertas en el
recinto.
Entre los títulos que
fueron presentados en
diferentes parques y
espacios situados en la
calle 23, destacan
clásicos y novedades
tanto de autores
cubanos, como
extranjeros. Volvieron a
manos de los lectores
cubanos
El ingenioso hidalgo Don
Quijote de la Mancha,
Aventuras de Guille
y
El valle de la pájara
pinta,
también algunos títulos
premiados por el
certamen Calendario y
otros de reciente
publicación:
Desdramatizándome,
de Nara
Mansur;
Cuba, pequeño gigante
contra el apartheid,
de
Hedelberto López; y la
antología
Mucho más cuento!!!,
de Enrique Pérez Díaz.
No obstante, el Centro
Cultural Fresa y
Chocolate emergió como
una de las sedes más
concurridas en lo que a
puntos de presentación y
venta de libros se
refiere. La razón, por
sí misma, explica el
resultado: como homenaje
al recién fallecido
Premio Nobel de
Literatura José
Saramago, narrador y
ensayista cercano a Cuba
por sus obras y la
coherencia de su
pensamiento todo, fueron
puestos en venta los
ejemplares disponibles
de aquellas obras del
autor de Ensayo sobre
la ceguera,
publicadas por
editoriales cubanas en
diferentes momentos.
También a modo de
homenaje, pero esta vez
al poeta cubano Nicolás
Guillén, el céntrico G
Café acogió la
presentación de varios
títulos de poesía. A la
cita acudió el Premio
Nacional de Literatura
César López, quien
compartió con escritores
más jóvenes una lectura
colectiva de obras,
recordando así al Poeta
Nacional de Cuba en el
aniversario 108 de su
natalicio.
Pensando en los
pequeños, como es
habitual, la compañía de
teatro infantil La
Colmenita ocupó desde
las cuatro de la tarde
el parque de 23 y G. Y
media hora más tarde, en
la esquina de 23 y 14,
quedó inaugurada la
carpa El cochero azul,
con un programa que
incluyó la lectura de
cuentos de Dora Alonso a
cargo de casi una decena
de narradores orales.
Por su parte, algunas
revistas cubanas
tuvieron su espacio de
presentación e
intercambio con los
lectores en esta cita:
Catauro,
editada por la Fundación
Fernando Ortiz,
Casa de las Américas
y
Unión, son
algunas de las
publicaciones que
presentaron este viernes
sus números más
recientes.
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Como es habitual, La
noche de los libros
incluyó además espacios
para el cine, la música
y el deporte. Así, se
suman a la propuesta de
la Unión de Jóvenes
Comunistas, los
programas concebidos por
otras instituciones: el
Instituto Cubano de la
Música, los consejos
artísticos y el
Instituto Cubano del
Arte e Industria
Cinematográficos
(ICAIC), entre otras.
Para los organizadores
de esta jornada, según
comentaron a la prensa
en conferencia ofrecida
una semana antes de la
fecha, lo relevante de
esta edición ha sido
precisamente la
frescura, la novedad y
calidad de las obras en
venta. Y en opinión de
los lectores, entre los
cuales me incluyo, lo
importante sigue siendo
el diálogo: ese pequeño
espacio vital que
resulta del intercambio
con los autores e
incluso con los
presentadores, que
esperamos encuentre su
reedición en otros
momentos de este
“verano”. Especialmente
en sus últimas horas,
cuando agosto se despida
cabizbajo y septiembre
nos devuelva a los
ritmos habituales. |