|
En la escena del hip hop en Cuba, hay
raperos que tienen la virtud de saber
conjugar un enfoque comercial y
reflexivo en la concepción de sus
creaciones, las cuales evidencian el
claro objetivo de hacer bailar, con
letras que, si bien tienen un perfil
lúdicro, hablan de nuestra realidad y
del tiempo que en suerte nos ha tocado
vivir, con un énfasis en las
expectativas de cualquier joven morador
de uno de los barrios marginales de las
distintas urbes del país.
Un buen ejemplo de lo anterior lo
encontramos en el trabajo de Ogguere,
recogido en el que es su debut
discográfico, el álbum titulado Llena
de amor el mambo. El dúo conformado
por Edrey Riverí y Ulises Quiñones nos
entregaron en su ópera prima un disco
armado con diez temas, en el que el
sentido de búsqueda a través de mezclar
entre diversos géneros y estilos viene a
ser su marca fundamental.
Así, en los diferentes cortes recogidos
en el CD sentimos que, siempre teniendo
como columna vertebral de la grabación
el universo del rap, se hacen presentes
en uno y otro momento pasajes o
elementos típicos del
samba, el
jazz, el funky, el
rythm & blues, el techno y,
por supuesto, la música popular cubana,
representada por la rumba, el pilón y el
mambo.
La riqueza que transmite el fonograma en
su conjunto, me hizo pensar cuando lo
escuché por primera vez que llegaría a
convertirse en todo un suceso de
popularidad entre nosotros, pues varios
temas del álbum reúnen sobradas
condiciones para ello. Sin embargo, si
bien el disco ha gozado del
reconocimiento de los especialistas y de
los seguidores del hip hop en Cuba, para
no perder la costumbre los medios de
comunicación no le otorgaron en su
momento de publicación la necesaria
promoción como para que el público
general en el país tuviese conocimiento
de la propuesta y pudiese hacerla suya.
Lo anterior es la única explicación que
encuentro para que, por ejemplo, el
corte interpretado por Ogguere y en el
que invitan a Robertón Hernández
(cantante de Van Van) para hacer una
versión del otrora muy popular “¿Qué
palo es ese?”, no se convirtiese en un
éxito nacional.
Otra pieza que debió correr mucha mejor
suerte en la difusión es “Comprende”,
donde intervienen las voces de Haydée
Milanés y Diana Fuentes, con toda una
carga sensual que hace las delicias del
más exigente entre los oyentes.
Asimismo, resulta en extremo logrado el
corte denominado “Mujer cubana” y en el
que sobresale el pasaje de falsete
interpretado por Yulién Oviedo.
Un aspecto que destaca en Llena de
amor el mambo es la eficiencia
alcanzada en el respaldo sonoro de cada
una de las diez piezas del CD, con
funcionales arreglos que están
concebidos como el complemento necesario
para el rapeo de Edrey y Ulises. Ello
viene dado porque los instrumentistas
convocados para la grabación resultan
todos de primer nivel: Abel Calderón
(teclados), Ruy Adrián López-Nussa
(batería), Osmar Salazar (bajo
eléctrico), Ernesto Blanco (guitarra
eléctrica y acústica), Eliel W. Lazo
(percusión menor), Harvi Cuní
(trompeta), Wilsandor F. Horta
(trombón), Regis A. Molina (saxo alto y
tenor) y Alfredo Gómez “Punta de lanza”
(percusión menor).
No puede obviarse el aporte que para el
material de Ogguere representa lo hecho
por Alexander Arrechea, Nelson Navarro y
Andrés Barroso en los videos clips
promocionales de “¡Como está el
yogurt!”, “Los niche de tu vida” y “De
popular a clásico”. Con ello, Asere
Producciones, el sello disquero que
pusiera en circulación este CD, premiado
en la emisión de Cubadisco de 2008,
complementaba —desde el prisma del
audiovisual— uno de los fonogramas mejor
concebidos en la historia de la
discografía del rap hecho por cubanos. |