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El Poder y el Proyecto. Un debate sobre
el presente y el futuro de la revolución
en Cuba,
de Julio César Guanche
[1],
parte del discurso pronunciado por
Fidel Castro Ruz, presidente de los
Consejos de Estado y de Ministros de la
República de Cuba, en el aniversario 60
de su ingreso a la Universidad de La
Habana, el 17 de noviembre de 2005. Una
idea básica preocupa al autor y mueve
sus esfuerzos para configurar el
volumen: la posibilidad de que la
revolución cubana pueda ser destruida
desde dentro. La idea, planteada por
Fidel, es debatida por varios
intelectuales cubanos a través de
entrevistas que Guanche realiza desde un
punto de vista indagatorio, dialógico,
incluso polémico, a pesar de que siempre
mantiene el máximo respeto por cada uno
de sus entrevistados.
Con prólogo de Alfonso Sastre y
preámbulo del autor, se estructura en
cinco capítulos. Cada uno de ellos
aporta bases epistemológicas
fundamentales para, además de pensar,
hacer práctico el ejercicio de de
continuar construyendo el socialismo en
Cuba.
Anuncia Sastre en su “Prólogo mínimo
para una obra mayúscula”, escrito
especialmente para la primera edición,
que los textos recopilados por Guanche
“están pensados y dichos de una forma
muy lejana de cualquier apología
sectaria del proceso; en definitiva son
un testimonio colectivo en el que —eso
sí— se da cuenta y se parte de hechos
incontrovertibles y de las indiscutibles
grandes hazañas de la Revolución cubana,
a saber: Primera, la conquista del poder
político en el año 1959 por la fuerza de
las ideas, pero también del pueblo y de
las armas. Segunda, el proceso de
construcciones sociales (socialistas)
—como la salud y la educación—
realizadas, por cierto, bajo la presión
y la opresión del cerco norteamericano,
durante tantos años. Tercera, la
respuesta propia positiva —decididamente
cubana— a la caída del [permítanme
insistir en este punto, siempre
astutamente llamado] “socialismo real”,
con todos sus inconvenientes. Cuarta, la
existencia actual de una generación
intermedia y de una juventud que se está
manifestando ya como una prueba
elocuente contra la doctrina burguesa (orteguiana)
de las generaciones; realidad que hoy es
ya una garantía para la continuidad
renovada del proceso revolucionario.”
En “Preámbulo (una condición)”, Guanche
asevera: “La crítica del “socialismo
real” desde Cuba implica no sólo la
denuncia de los “errores y desviaciones”
emergentes en la URSS a partir de la
década del veinte del siglo pasado, sino
que enfrenta una discusión sobre el
concepto de socialismo, sobre las ideas
que, sobrevivientes a la caída del
“socialismo real”, deben ser impugnadas
por una práctica revolucionaria que se
plantee refundarlos sobre bases
revolucionarias”. De ahí que llame a la
segunda de las posiciones que nomina:
pensar que la posible reversibilidad de
la revolución, planteada por Fidel en su
discurso del 17 de noviembre de 2005,
“forma parte de la dialéctica de
afirmación, negación y desviación
intrínseca a cualquier proceso
histórico, siempre abierto a nuevas
alternativas”. Por ello considera,
aunque imprescindible, insuficiente el
ejercicio de la crítica sólo en el
ámbito del capitalismo y el
imperialismo, pues se necesita además
“la crítica de la organización
revolucionaria, de la forma que debe
asumir, y asume, la democracia
socialista, y de los errores de su
construcción”.
I. La pregunta: ¿puede o no ser
irreversible un proceso revolucionario?
Legar un país mejor.
En este capítulo, se incluye el discurso
de Fidel que da origen al debate
alrededor de la pregunta. De ahí que
Guanche lo considere “tanto un balance
como una proyección.” Así, asegura Fidel
en su discurso que, “entre los muchos
errores que hemos cometido todos, el más
importante error era creer que alguien
sabía de socialismo, o que alguien sabía
de cómo se construye el socialismo.
Parecía ciencia sabida”. Y añade además
que “estamos envueltos en una batalla
contra vicios, contra desvíos de
recursos, contra robos”, por lo que, “si
vamos a dar la batalla hay que usar
proyectiles de más calibre, hay que ir a
la crítica y la autocrítica en el aula,
en el núcleo y después fuera del núcleo,
después en el municipio y después en el
país”.
II. Los problemas que dan lugar a la
pregunta. La continuidad y el cambio
necesarios.
Los intelectuales cubanos Aurelio
Alonso, Fernando Rojas, Jesús Arboleya,
Juan Valdés Paz, Julio Antonio Fernández
Estrada y Luis Suárez Salazar, responden
un grupo de preguntas relacionadas con
el tema. J. C. Guanche se las ingenia
para colocar sus respuestas de modo que
genere un simposio en el que, a pesar de
haberse realizado antes de la decisión
de Fidel Castro de entregar el poder,
proyecta ideas básicas acerca de la
continuidad de la revolución y de la
necesidad para su presente y su futuro.
Las preguntas son: ¿Cuáles son los
fundamentos ideológicos del «Discurso de
la Universidad»?; ¿A qué
antecedentes se afilia este discurso en
el devenir del proceso revolucionario?;
¿Cuáles son las causas que generan el
«Discurso de la Universidad» en esta
fecha?; El «Discurso de la
Universidad», ¿qué pone en cuestión en
relación con la organización económica,
el diseño político y la moral socialista
en Cuba?; ¿Cuál es el alcance de
este discurso?, esto es, ¿qué abarca,
hasta dónde se dirige en relación con el
futuro del sistema político
revolucionario?; El «Discurso de
la Universidad» ha provocado un debate
en una zona de la izquierda
internacional desde antiguo plenamente
identificada con la Revolución, y que a
partir de esa misma posición, en la
mayor parte de los casos, ha abordado de
manera problémica, crítica, en su
sentido marxista, los temas de la
institucionalidad socialista cubana, el
liderazgo del pueblo como sujeto de la
Revolución, la necesidad de un debate
político colectivo sobre el futuro del
socialismo en la Isla, entre otras
cuestiones de importancia trascendental.
¿Qué valoración hace, usted, de las
posiciones solventadas en tal debate?;
¿Cuáles serían los contornos de una
respuesta revolucionaria a la afirmación
de la posible reversibilidad de la
Revolución?
Como antes el texto de Fidel, de
lleno enmarcado en un momento histórico
específico, del que por necesidad
imperiosa habría que salir, las
respuestas de los entrevistados
profundizan, sin temores, sin evadir
escollos de opinión, sin coincidir en
varios puntos, tanto en las causas y
consecuencias de decisiones y medidas
como en posibles direcciones prácticas
de renovación del sistema. Algo, no
obstante, es común a todos: la unidad
estratégica del sistema socialista
depende de la diversidad de opiniones,
de la complejidad práctica de soluciones
—éticas, económicas, sociales,
culturales— y de la capacidad de
democracia interna que seamos capaces de
poner en juego. Y aunque los encuestados
opinan en un instante específico,
estrictamente concreto en su sentido
histórico, esto es, antes de que
ocurrieron sucesos trascendentales, como
el cambio de presidencia y los casos
conocidos de errores, desviaciones y
corrupción, las ideas se arraigan,
justo, en el proyecto socialista.
III. El ayer y el hoy, o ¿qué es
necesario continuar? La memoria como
política.
Este capítulo se compone de entrevistas
realizadas a Roberto Fernández Retamar,
Ana Cairo, Graziella Pogolotti, y
Alfredo Guevara. Al decir del propio
autor, estas entrevistas “hurgan en la
historia cubana para fortificar la
comprensión de los problemas tratados
con la perspectiva de su evolución”, lo
que lleva al libro, también en su
opinión y de la cual me hago parte, a
esbozar ensayos acerca de la historia de
Cuba.
IV. El hoy y el mañana, o ¿qué es
necesario cambiar? Recrear el
socialismo.
Con las entrevistas de este capítulo (a
Esther Pérez, Mayra Espina, Raúl Suárez,
Milena Recio y Fernando Martínez
Heredia), J. C. Guanche busca trascender
la exégesis del «Discurso de la
Universidad», asumiéndolo ya desde esta
obra no sólo como balance sino también
como proyección de trabajo, para
alcanzar una dimensión más total del
presente y futuro de nuestra realidad;
es decir, “pensar a Cuba” en virtud de
“una mayor comprensión sobre los
problemas y alternativas que afronta el
país”, de ahí que se convoque al
análisis de temas como “la teoría
marxista, la historia de Cuba, la
teología, la educación popular, la
crítica del legado del modelo soviético,
la economía política del capitalismo, la
cuestión generacional en Cuba y la
necesidad de recrear las formas del
ejercicio del poder desde la
Revolución”. El punto que los unifica,
agrega Guanche, radica en “la idea de
que la revolución es tanto una forma de
comprender el poder político como una
cultura de la vida cotidiana”.
V. Anexo. El debate y el socialismo.
Más debate, más socialismo.
Este capítulo, anexo a la versión
original del libro, parte del discurso
pronunciado por Raúl Castro Ruz,
Presidente de los Consejos de Estado y
de Ministros, el 26 de julio de 2007,
que tuvo una amplia repercusión popular.
Le siguen una serie de trabajos que,
aunque no agoten el espectro de las
discusiones posteriores a este evento,
como lo aclara el propio autor,
“funcionan como un botón de muestra del
llamado de la dirección revolucionaria a
procesar el consenso socialista sobre la
base de discusiones públicas y también
de las limitaciones, prejuicios y
problemas que persisten en ese empeño.”
Son estos el Informe de la Comisión
Cultura y Sociedad del VII Congreso de
la UNEAC, “¡Más realidad, más crítica,
más socialismo!”, de Desiderio Navarro,
“Fomentar una cultura del debate”, de
Rafael Hernández, “Plan contra plan”, de
Alpidio Alonso y “Por una diversidad tan
múltiple como auténtica”, de Norge
Espinosa.
Se trata en conjunto, El Poder y el
Proyecto. Un debate sobre el presente y
el futuro de la revolución en Cuba,
de un trabajo modelo de investigación
que, entre muchos tópicos, demuestra que
cuando se tiene vocación, talento e
interés, cuando se siente el compromiso
y la pertenencia, es posible alcanzar
obras importantes en un breve tiempo. Si
nuestros sedentarios centros académicos
tuviesen, en la generalidad de sus
proyectos, el poder de trabajo que el
autor demuestra, tal vez algunas metas
imprescindibles hubiesen conseguido
socializar —asignatura pendiente— al
menos una buena parte de los esfuerzos
que realizan.
[1]
Editorial
Oriente, Santiago de Cuba, 2009
(384 pp.). Anteriormente
publicado como: En el borde
de todo. El hoy y el mañana de
la revolución en Cuba, Ocean
Sur, 2007
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