¡¡¡Gol!!!
“(...) en Buenos Aires, Jorge Luis Borges fue más que sutil:
dictó una
conferencia sobre el tema de la inmortalidad el mismo día, y a la
misma hora, la selección argentina estaba disputando su primer
partido en el Mundial del 78.
“El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la
la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el
pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies,
que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza. El instinto
animal se impone a la razón humana, la ignorancia aplasta a la
Cultura, y así la chusma tiene lo que quiere.
“En cambio, muchos intelectuales de izquierda descalifican al fútbol
porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria. Pan y
circo, circo sin pan: hipnotizados por la pelota, que ejerce una
perversa fascinación, los obreros atrofian su conciencia y se dejan
llevar como un rebaño por sus enemigos de clase.
“Cuando el fútbol dejó de ser cosas de ingleses y de ricos, en el Río
de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los
talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En
aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas
denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar las
huelgas y enmascarar las contradicciones sociales”.
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Fragmento de “¿El opio de los pueblos?”, texto escrito por el uruguayo
Eduardo Galeano e incluido en su libro El fútbol a sol y sombra y
otros escritos. Siglo XXI Editores, Editorial Catálogos, Bs. As., 1995.