Año IX
La Habana
2010

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Mangos y P
Amado del Pino • La Habana

Ayer recorrí varios barrios habaneros que no pisaba desde hace años. Y la pasé bien. Respiré, recordé, conversé con desconocidos, como tanto y tan sabroso se hace en La Habana nuestra.

El punto de referencia para toda esa zona de la ciudad es La Virgen del Camino. Dicho así los que me leen en otros países pensarán en un lugar recoleto, un sitio de peregrinación tal vez. Nada de eso, por allá por el centro de una polvorienta plazoleta hay una estatua que recuerda el santo y seña del sitio; pero lo que abunda es la prisa, las compras, el constante bullicio caribeño.

Como muy bien define Padura en una de sus novelas, en La Habana está claro que una cosa es barrio y otra reparto. El lugar, al que fui en busca de mangos y del reencuentro con la dulce prima Denia, fue urbanización flamante, reparto "fino", pijo, casi de lujo a finales de los 50. Lo que pasa es que el espíritu desenfadado, pobretón, "invasor" de los barrios proletarios de los alrededores ha ido borrando esas fronteras.

Con la lluvia los mangos han madurado de forma robusta y complaciente. Además de los previstos por la prima, La Tita, como llama mi mamá a su eficiente amiga y compañera de trabajo, nos regaló unas mangas blancas de otra galaxia.

Los P, acompañados de un número, constituyen la variante de transportación de moda en la capital cubana. Van repletos estos autobuses y se complica muchas veces subir o bajar de ellos, pero menos que en otros momentos más críticos. En el largo recorrido frutal de mi viernes tuve bastante suerte. Y luego la musiquita que se escucha a bordo y puede molestar, pero se me antoja una discoteca para pobres, una expresión de la sensibilidad colectiva del cubano de a pie.

Además de la música, se comparten los temas. El fútbol ha ido creciendo en la preferencia de los cubanos y cualquier pretexto es bueno para comentar intuiciones y preferencias. Y tratas con confianza a tu compañero de asiento o de repleto pasillo y nos tocamos, nos tratamos de tú a las primeras de cambio.
 

Hoy y mañana me esperan nuevas travesías, otras rutas de guagua, nuevo disfrute entre la llovizna, el sudor y la algarabía.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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