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de JULIO
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La Editora Abril, Zunzún y los “¿Por qué?”

Ernesto Padrón • La Habana

Fotos: Archivo de la Editora Abril y Kike (La Jiribilla)

 

La creación de la Editora Abril fue de esas ideas que se materializan entre defensores y detractores porque agrupó a importantes publicaciones que ya existían. Y es cierta la pérdida de una  parte de la autonomía que disfrutaban estos colectivos de trabajo; pero surgieron nuevas revistas, y el intercambio y la proyección de trabajo como Editora, cuando fue bien dirigido, ayudó al desarrollo de los especialistas, e incluso a mejorar los perfiles editoriales.
 


Boceto e identidad del primer número de Zunzún

Una de las publicaciones que nace en 1980 con Abril fue la revista Zunzún. Su primer director fue Jorge Oliver. Tuve el gran placer de dirigirla desde mediados de 1982 hasta 1998, cuando pasé a trabajar a los Estudios de Animación del ICAIC. Zunzún tiene récord de directores que son periodistas y también dibujantes e historietistas.

Ahora me veo con el susto de los primeros días, intentando dirigir a un equipo de excelentes periodistas, con una especial vocación profesional y humana hacia el trabajo con los niños.


Juan Padrón y Oliver creando la primera portada de Zunzún

Cada “compaginación”, como se le llama al diseño conceptual de la revista, era una aventura de creación colectiva. Siempre quisimos sorprender con ideas nuevas a los lectores en cada edición. Debíamos mantener la unidad conceptual, pero empleando una gran variedad de recursos expresivos.  Por eso, estas reuniones se convirtieron en una especie de congreso de las ideas. Y sobre este primer diseño se iba luego enriqueciendo este arte compartido en cada uno de los procesos de la publicación.

Fruto de esa fuente de las ideas fue el movimiento de los Cachorros de Zunzún —los lectores cumplían tareas y tenían su carnet y su clave para descifrar mensajes secretos—.  Y fueron también los “dibujos a trasluz”; los Zunzunjuegos; la diminuta Biblioteca Zunzún, en la cual se publicaron numerosos clásicos de la literatura para niños; las ediciones especiales —entre ellas las dedicadas a la infancia de José Martí y Ernesto Che Guevara—; los concursos; los álbumes de postales; la creación de la revista Bijirita; el suplemento de Zunzún en el periódico Juventud Rebelde, y otras muchas ideas que no cabrían aquí si pudiéramos rememorar en grande.

Una de ellas fue especial por su posterior significación. Se nos ocurrió una sección de la revista donde los niños escribieran haciendo preguntas. Se le puso el nombre de los "¿Por qué?”, y quién iba a pensar —unos años después, cuando a mediados de los 90 la crisis económica tocó fondo en nuestro país— que esta idea sería una tabla de salvación. No había dinero para comprar papel, y muchas publicaciones dejaron de salir, entre ellas Zunzún.

Se me ocurrió, entonces, la idea de hacer dibujos animados con los temas de esta sección. Busqué la ayuda de Oliver, quien trabajaba en ese momento en Videoamérica, una empresa publicitaria de la Corporación CIMEX. Enseguida hizo suya la idea y, por fortuna, en su empresa ya tenían, como parte del equipamiento, una computadora Amiga 2000 —modelo que ya no existe—, especializada en la edición de videos. Gracias a esta Amiga y a una IBM 486, que llegó posteriormente, pudimos realizar esta obra en menos de un año y, sin proponérnoslo, darle a nuestro país el primer dibujo animado realizado en computadora.

Los temas de los videos fueron tan diversos como las propias preguntas de los niños: ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué las rosas tienen espinas? ¿Por qué tenemos hipo o por qué alumbran los cocuyos?  Las respuestas las tomamos de los textos redactados por los periodistas de la publicación; pero al guión le agregábamos siempre un chiste o una situación humorística, con el fin de mezclar la información didáctica con una trama que culminara de forma simpática. Y en mi opinión, esa fue una de las claves del éxito que posteriormente tuvo esta obra.

Hicimos finalmente 150 capítulos de 30 segundos cada uno, y los nombramos  “La Videoenciclopedia de los ¿por qué?”. El público, por supuesto, nunca recordó las primeras tres palabras del nombre. La serie se hizo famosa por la propia idea, por su contenido y humor, por la diversidad de estilos, y porque la televisión le brindó buenos espacios.  Uno la ve ahora y sufre con las animaciones tan limitadas; pero se lograron efectos, para la época, que aún sorprenden; entre ellos las primeras animaciones bidimensionales (2D) mezcladas con escenarios tridimensionales (3D), empleados en los capítulos de las momias, el piano y el dedicado a los polos de la Tierra.

Y como el fenómeno de la fama y el poder de los medios tienen sus extraños resortes, de pronto éramos más conocidos por estos videos que por toda la obra de Zunzún. Pero uno era hijo del otro y todo el colectivo, más el equipo de trabajo que se creó especialmente para la serie —lástima que no pueda subir los créditos aquí como al final de una película—, le entregaron talento, ganas y muchísimas horas de trabajo.  

Creo que la herencia de la Editora Abril y de Zunzún en especial, es precisamente esa: habernos ejercitado las ideas. Enseñarnos también a compartirlas, a trabajar como hormiguitas y hacer arte colectivo; a ser tozudos con las metas y los sueños; y, sobre todo, a divertirnos de lo lindo cuando creamos. 

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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