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Faltaba media hora para el mediodía
de este 15 de julio, cuando Fidel
llegó sorpresivamente a la entrada
del Acuario Nacional, vistiendo una
fresca camisa a cuadros, con
pantalón y zapatos deportivos, para
enfrascarse inmediatamente en una
breve charla con dos niñas y un
pequeño grupo de trabajadores que se
encontraban a la entrada. Tras la
bienvenida sin protocolos, Guillermo
García, el director de la
instalación, le fue presentando a
miembros de su equipo de dirección
en el que son mayoría las mujeres.
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