Año IX
La Habana
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 de AGOSTO
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conversación con Osvaldo Martínez a propósito del FSA

Objetivo 1: “Parar las manos de la guerra”

Nirma Acosta, Ariana López, Tamara Roselló, I. Soca, M. González e I. Trujillo.
Cobertura especial para La Jiribilla Asunción, Paraguay

 

Sorprendiéndolo en plena tarea de reflexionar sobre qué sucederá con la economía del planeta si llega a desatarse un conflicto nuclear, La Jiribilla pidió a Osvaldo Martínez, director del Centro de Estudios de la Economía Mundial (CEEM) y encargado de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento cubano, que compartiera con los lectores algunos comentarios a propósito de la celebración del Foro Social de las Américas (FSM) en Paraguay. En los días previos al encuentro, junto con un grupo de colegas, el economista intentaba dar respuesta a las interrogantes planteadas por Fidel en su mensaje del 13 de julio, cuando les propuso el trabajo de “ciencia ficción” de vislumbrar el escenario que sobrevendría al conflicto bélico que amenaza a Irán y Corea del Norte: “Obviamente es muy difícil; no se puede recurrir a ninguna escuela de pensamiento económico, a ningún economista o sociólogo, porque es una realidad sobre la cual casi no se ha reflexionado. Hicimos un esfuerzo en el cual solamente la imaginación y la lógica aplicada a ella son los aplicados a este pensamiento”.
 

“No se repetiría la historia de la evolución de los humanos sobre la Tierra ―comenta Martínez―, puesto que por maltrechas que quedarían las condiciones de vida, existirán los seres humanos portadores de conocimientos. Imaginamos una economía en la cual habría desaparecido el mercado mundial, el sistema monetario internacional tal como lo conocemos ahora. Es decir, el sistema capitalista, dominante a nivel global en la actualidad, habrá sufrido la amputación de importantes componentes; sin embargo, eso no quiere decir que el capitalismo vaya a eliminarse hasta la última célula, porque no habría desaparecido el mercado, y si bien desaparecerían el dólar y el sistema monetario internacional actual, no habría desaparecido el dinero. Por tanto, los fundamentos de una sociedad de intercambio mercantil se mantendrían y así, los gérmenes del capitalismo. No podemos, sin embargo, concluir que se va a repetir la historia del desarrollo capitalista por el simple hecho de que estos subsistan. Aquí tenemos que remitirnos a seres humanos de mayor capacidad intelectual, que tendrían que haber recibido un impacto subjetivo de gran magnitud por la guerra, lo cual hace pensar en la posibilidad de que este factor sea capaz de interactuar con una economía de subsistencia y traducirse en principios de poner freno a las diferencias sociales, a la explotación de unos hombres por otros, e implantar principios de distribución de bienes y servicios basados en la equidad social. Se impondría un mayor sentido de preservación del medio ambiente, que ya no admitirá más violencia sobre él, combatir el derroche, el consumismo. Se trataría de una economía con fuerte asidero en lo local como vía de ahorro de recursos y búsqueda de fuentes renovables de energía.”

En la agenda del Foro

Para el especialista, sin embargo, lo más importante en este minuto es evitar que un ambiente como el que describen sus estudios se haga realidad. Intentar que la ciencia ficción deje de serlo, debe constituirse en uno de los retos que se propongan los luchadores sociales en todos los espacios y que defiendan en esta coyuntura los participantes del FSM, instrumento que en opinión de Martínez tiene un “enorme potencial de transformación revolucionaria del mundo”.

“Este ‘parar las manos’ de la agresión a Irán y eventualmente a Corea del Norte, debe ser una ocupación central de la reunión. Desde aquí, debe reconocerse como la tarea más importante frenar lo que pudiera derivar en un conflicto de exterminio masivo de la especie humana. Se hace necesario poner en tensión todas las fuerzas capaces de influir para detener a los agresores, a los que tienen el gatillo nuclear preparado, utilizando todas las posibilidades de los movimientos sociales, de todos esos que creen en otro mundo mejor posible.”

Apunta el economista que otro aspecto fundamental en la agenda de este encuentro es el tema de la contraofensiva imperialista en América Latina, y de manera muy destacada, su manifestación militar. “Es vital entender que se pretende estrangular toda la insurgencia latinoamericana antineoliberal y anticapitalista, que no es más que la cosecha recogida de siglos de neocolonialismo y especialmente de los últimos 20 años de políticas neoliberales, dogmáticas, extremas. Todo ello ha reforzado a Latinoamérica como la región más desigual del planeta en que la distancia entre la extrema pobreza y la extrema opulencia es la más escandalosa en el mundo entero y, por supuesto, hizo acumular una carga tal de injusticia social en la región, que hoy se manifiesta en estas formas de búsqueda del socialismo del siglo XXI y en las diferentes variantes en que cada pueblo demuestra la inconformidad y la rebeldía con la situación existente”.

Yendo hacia asuntos más concretos, Martínez señala el conjunto de batallas de reivindicación del FSM: las luchas por evitar la privatización de servicios públicos básicos; la defensa del medio ambiente; la lucha contra las empresas trasnacionales depredadoras; la lucha por los derechos de la mujer, por la igualdad de género; el apoyo a los movimientos campesinos contra el agribusiness impulsado por las trasnacionales del negocio agropecuario, entre otros. “Todas esas batallas son válidas, sin embargo, debemos estar alertas frente al peligro de la dispersión, de la multiplicidad de pequeños foros, todos válidos en sí mismos, pero que corren el riesgo de la atomización. Es necesario saber definir objetivos fundamentales. En este momento, sin renunciar a la lucha por la justicia social, por el socialismo del siglo XXI y por todas las banderas de los movimientos sociales, se hace ineludible parar la mano de la agresión bélica y la contraofensiva imperialista en América Latina y adoptar una posición aún más fuerte en relación con la catástrofe ecológica que se cierne sobre el planeta, que tiene en el derrame de petróleo del Golfo de México la expresión más escandalosa”.

Movimientos sociales: capacidad de convocatoria y presión de calle 

Preguntado por cuáles, a su juicio, son las oportunidades reales de los movimientos sociales de ganarle terreno a la contraofensiva imperialista, Osvaldo Martínez explica que “no solo cuentan con posibilidades teóricas. Han podido tener logros realmente importantes. Si los movimientos sociales actúan con energía, con unidad, con claridad, constituyen una fuerza política de una dimensión fundamental. Cuando el Acuerdo Multilateral de Inversiones intentó imponerse y se vislumbraba como el súmmun del dominio neoliberal en la economía mundial, fueron los movimientos sociales los que filtraron el tratado que estaba negociándose secretamente convirtiéndolo en un gran tema de movilización mundial, hasta que llegaron a detenerlo. Los movimientos sociales han sido capaces, por ejemplo, de hacer fracasar la ronda de negociaciones comerciales multilaterales de la OMC, con sus grandes movilizaciones en Seattle. Han sido capaces de frenar intentos de privatización del agua, etcétera”.

“Estos movimientos han demostrado una gran capacidad de movilización que ha sido desigual, episódica. No resulta una fuerza que funciona perfectamente, pero representan hoy en el mundo la fuerza movilizadora de masas más importante que tenemos. Si los movimientos sociales asumen estas posiciones y las convierten en grandes manifestaciones de masas, utilizando su capacidad de convocatoria y su enorme presión a nivel de calle, tienen posibilidades reales de ejercer mucha influencia. Ahora se impone actuar con la mayor velocidad posible puesto que este tema de la guerra o la paz se está decidiendo en muy pocos días. Los movimientos sociales tienen ahora una gran oportunidad y un gran deber de parar esta locura bélica y demostrar su fuerza con grandes manifestaciones de calle. Tienen en sus manos el poder de persuadir  aportando no solamente ideas, argumentos, sino mostrando músculo movilizativo político, volcando a las calles grandes masas de personas, imponiendo la voz aun dentro del tan conocido cerco mediático, tratando de trascenderlo al máximo y convertirse en una fuerza política beligerante de importancia en el mundo actual.”

Un escenario de lucha

Entiende el economista que los movimientos sociales continúan teniendo un importante carácter alternativo ante las formas de dominación económicas, políticas y culturales de las clases dominantes, aunque el FSM es muy heterogéneo y no está exento de contradicciones internas: “Una vasta gama de movimientos que comparten posiciones antineoliberales, pero no necesariamente anticapitalistas, y corren el riesgo de la dispersión temática y de quedarse encerradas en algunas ideas que tuvieron validez en el momento en que surgió el FSM, en que el predominio neoliberal era casi absoluto, pero que ahora ya pueden estar actuando como frenos. Tal es el caso del apoliticismo manifestado en ciertas posiciones, de no ‘contaminarse’ con los gobiernos, en relaciones con partidos, lo cual es hoy una limitante. En ese movimiento existen también un Norte y un Sur. Hay un conjunto de ONG europeas, o de países desarrollados que tienen mayor capacidad financiera que otras, pero no manifiestan las posiciones políticas más avanzadas, sino las que en algunas ocasiones se abroquelan detrás del propio no-contacto con gobiernos y partidos.

“Dentro del FSM hay contradicciones, es también un escenario de lucha, no podía ser de otro modo, pero sigue siendo el fenómeno político más interesante y más novedoso que ha surgido en las últimas dos décadas: han cambiado los modos de hacer política y de entenderla, sin estar exento de peligros y de caminos errados que pueden llevar a callejones sin salida. Este movimiento ha sido capaz de nuclear a una gran cantidad de gente valiosa, de luchadores sociales realmente interesados en el cambio sistémico, en un mundo mejor no en abstracto, no con pequeños parches para las desigualdades, con ciertas políticas asistenciales para mejorar la pobreza, sino un verdadero cambio de sistema; un mundo mejor con el nombre del socialismo y, ante todo, un compromiso con la erradicación y la derrota definitiva del capitalismo.”

América Latina en los días del Foro

“El Foro Social de las Américas ocurre en un momento en el cual la crisis continúa batiéndose sobre la economía mundial —advierte el director del CEEM—. Sin dejar de azotar a EE.UU., su epicentro y lugar en el cual se desencadenó, ha trasladado su escenario predilecto de acción en estos momentos hacia Europa, donde se desarrollan los episodios de crisis más profunda. América Latina sufre lo mismo cuando la crisis afecta a EE.UU. que cuando afecta a Europa, lo cual significa que los grandes mercados de exportación de la región se contraen y el Continente sufre el impacto.

“En lo político, Latinoamérica se encuentra en un momento de grandes definiciones, tiene una situación muy peculiar, pues hoy están trazados con mucha claridad dos grandes campos: uno de gobiernos con orientación de izquierda, algunos con orientación claramente socialista como es el caso de Venezuela, gobiernos antineoliberales, gobiernos de matices de nacionalismo revolucionario, y otro grupo que está siendo utilizado como centro de una contraofensiva imperialista: es el caso de Chile, Perú, el gobierno colombiano y la conocida dependencia del mexicano; a lo que se suma la escalada militar de EE.UU. en América Latina, con características muy graves, como el despliegue de la Cuarta Flota, la concesión de siete bases militares en territorio de Colombia y la aparición de tropas en instalaciones militares norteamericanas en Costa Rica.

“América Latina se encuentra en una coyuntura en la cual la lucha política, la lucha entre izquierda y derecha, entre sometimiento al imperialismo y rebelión frente a él, la búsqueda de nuevas alternativas, el socialismo con denominaciones diversas que busca una esencia de justicia social, está en una circunstancia de ebullición máxima. Ese enfrentamiento tiene hoy una primordial proyección: se está decidiendo entre el éxito de la contraofensiva imperialista que pretende retrotraer al área a etapas de dependencia y subordinación o la continuidad del avance de las fuerzas populares y de izquierda tratando de construir una nueva realidad latinoamericana, de reafirmar una soberanía en términos de patria grande, impulsar un verdadero proceso de integración, y buscar lo que Martí llamó ‘la segunda y verdadera independencia de este conjunto de países’.”

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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