|
La mala recepción en la nueva
versión de los populares
teléfonos iPhone preocupó a la
compañía de Cupertino. Sin duda,
era un grave problema que el
smartphone tuviera tan malas
críticas, incluso el escándalo
recibió nombre: “Antennagate”.
Quizá por esto se esperaba un
menor crecimiento económico en
Apple; sin embargo, esos temores
quedaron despejados gracias, en
buena medida, al éxito que ha
tenido el iPad, la tableta de la
salvación, uno de los productos
más publicitados de la historia.
El iPad surgió rodeado de muchas
interrogantes. Incluso uno de
los gurúes de las nuevas
tecnologías, Steve Jobs, tuvo
que salir en su defensa; pero
cinco meses después que la
primera tableta de Apple llegara
al mercado, los números
demuestran cuánta aceptación ha
tenido: más de 3,3 millones de
unidades vendidas e ingresos
superiores a los dos mil
millones de dólares, cifras nada
despreciables, especialmente
cuando se analiza que todavía no
se comercializa en todos los
países.
En Apple no dudaron en
calificarlo como “su lanzamiento
más exitoso” y eso en una
compañía que declara haber
superado al gigante Microsoft en
capitalización bursátil y que
cuenta en su historial con el
reproductor de música más
vendido, iPod, y el iPhone, pues
no son palabras menores.
Con el pequeño dispositivo los
usuarios observan videos,
escuchan música, navegan de
forma inalámbrica por Internet,
también pueden leer libros
electrónicos y consultar las
ediciones actualizadas de varios
medios online. Todo esto a
través de un grupo de programas
(los muy conocidos Apps), desde
el Pages, para procesar textos y
documentos— incluso compatibles
con el Microsoft Word—, hasta el
Numbers, una hoja de cálculo con
prestaciones similares al Excel.
Al igual que ha sucedido con
otros productos de Apple, uno de
los atractivos fundamentales
para los usuarios del iPad
vuelve a ser la posibilidad de
adquirir nuevos “apps” en la muy
visitada tienda iTunes. Los de
Cupertino reforzaron una forma
de negocio que ha demostrado ser
efectiva: hoy las aplicaciones
para el iPhone y el iPod superan
las 200 mil; mientras el iPad ya
cuenta con cerca de dos mil.
La diversificación de las
tabletas ha sido uno de los
elementos más llamativos; aunque
su principal uso todavía se
concentra en la posibilidad de
emplearlas como lectores
electrónicos y por eso no
resulta nada extraño que las
ventas de libros digitales
(ebooks) haya aumentado
notablemente.
El iPad, como otras tabletas,
ofrece múltiples espacios de
almacenamiento; no obstante, el
de menor capacidad permite
guardar más de mil 500 ebooks y
esto resulta atractivo. La
lectura en la pantalla crea no
pocas reticencias; sin embargo,
los desarrolladores han ideado
nuevas formas para que el lector
se sienta más a gusto con el
iPad: lo puede llevar a la cama,
es muy ligero y la batería
funciona por varias horas.
Algunos meses atrás, la mayor
tienda virtual del mundo,
Amazon, creadora de la exitosa
tableta Kindle, anunció que por
primera vez en su historia había
vendido en un solo día más
libros digitales que físicos;
pero para los que auguraban el
cercano fin del impreso, los
números de Amazon indican todo
lo contrario: el formato
tradicional, en el que se
publica la inmensa mayoría de
las novedades, ha crecido en un
22% en 2010.
Como era de esperarse, los
millones de Apple han impulsado
a otras empresas que ya
anunciaron las salidas de nuevas
tabletas. La lista es amplia:
Dell, HP, Google, Amazon, LG,
Lenovo, incluso Microsoft,
pretenden insertarse en un
negocio de enorme expansión. Las
predicciones son optimistas,
pues se espera que para finales
de 2010 el número de tabletas
adquiridas supere los 12
millones.
Entre los que han gastado
elevadas cifras en la promoción
de las nuevas tabletas está Dell.
Por el momento, su producto
tiene un nombre llamativo,
“Streak” y parece que busca
llenar los vacíos dejados por el
iPad, es decir, contará con dos
cámaras incorporadas, de 5
megapixeles cada una, y también
se apoyará en el programa de
Adoble, Flash, probablemente una
de las mayores críticas que haya
recibido el iPad.
La competencia por captar la
atención de las personas podría
intensificarse si finalmente se
concretara la unión de HP con
Microsoft y el tan esperado—y
demorado— “Slate” llegara a las
tiendas en los meses finales del
actual año.
Más allá de los anuncios y de
millones empleados en publicitar
cada uno de estos productos que,
en realidad, realizan funciones
muy similares, las tabletas
parecen ser algo más que la
última innovación tecnológica.
Los guionistas de las películas
de ciencia ficción tendrán que
esforzarse, pues ya no es
necesario asistir a las salas de
cine para observar imágenes en
las que no solo el protagonista
lee en su tableta la
actualización, en tiempo real,
de las noticias de un medio de
comunicación. Una vez más la
realidad ha superado a la
ficción. |