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Los primeros diez años
de Tablas-Alarcos han
sido los más intensos en
cuanto a volumen de
trabajo desde la
fundación de esta
publicación teatral en
1982. En el año 2009, la
revista cerró con 38
números; la editorial
ostentaba la cifra de
más de 310 textos
dramáticos llevados a
imprenta; se habían
realizado eventos como
Noventa Virgilios,
Ochenta Estorinos,
Veinte años de Buendía,
Setenta Eugenios; a lo
que se suman las
constantes
actualizaciones de la
página web, el boletín
El Támden y la
entrega de los premios
Virgilio Piñera, de
Dramaturgia; Rine Leal,
de Teatrología;
Tablas Anual de Crítica
y Gráfica y el de
Dramaturgia para Niños y
de Títeres, Dora
Alonso.
En cada uno de estos
espacios, es posible
apreciar la intención de
quienes integran esta
Casa Editorial, de
convertir el diseño en
uno de sus elementos
distintivos. De este
modo lo confirma Idania
del Río, integrante del
equipo de profesionales
a cargo de la imagen
gráfica de las
publicaciones y eventos
de Tablas-Alarcos.
A pesar de su juventud,
Del Río exhibe un
nutrido currículum de
trabajo junto a diversas
instituciones
culturales. No obstante,
Tablas fue su
primera incursión
profesional. “Cuando
entré al equipo, mi idea
era intervenir en la
revista, pero Marieta,
quien la rediseñó en su
tercera época, era la
encargada de eso. El
director Omar Valiño
tenía la idea de ampliar
el trabajo con la
organización de eventos,
la web, el boletín y me
encargué de la identidad
de todo esto, de la
imagen de la Casa
Editorial, y de la
colección de libros
Escenarios del mundo”.
La libertad de los
diseñadores en cada uno
de sus trabajos ha sido
una de las premisas
sostenidas por la
dirección de la revista,
según comenta Del Río.
“Se respeta el trabajo
de cada uno, existe poca
intromisión y eso es lo
que tal vez nos
diferencia de otras
editoriales”. Cada
profesional ha logrado
imprimir su marca a las
diversas áreas de
trabajo, otorgándoles a
la vez unidad y
variación.
“En la revista, la
fotografía es muy
importante porque al
hablar de teatro es
necesaria la imagen. En
el caso de los libros,
la Editorial tiene
varias colecciones, cada
una con un tema
específico y con una
columna vertebral muy
bien definida. Eso en el
diseño se nota porque
son diferentes y en sí
mismas muy parecidas,
algo que se advierte al
mirar el estante con
todos los textos
publicados en estos diez
años. La sobriedad de
las cubiertas viene
definida por nuestra
formación, pues el
diseño editorial cubano
tiende a ser simple,
ordenado. Además, la
tecnología de imprenta
no te deja volverte loco
con los colores o las
texturas. Tengo
facilidad para la
ilustración, y quizá por
eso mucho de los eventos
de Tablas-Alarcos
desarrollen esta
modalidad. Con la web
hemos planteado un
rediseño espectacular,
impulsado por un joven
graduado del Instituto
Superior de Diseño
Industrial (ISDI), que
eligió este como el tema
de su tesis.
“El equipo crece
constantemente, se
expande porque son más
las tareas. A medida que
se siguen fragmentando
las zonas, nos
especializamos más.
Ahora mismo hay toda una
camada de muchachos
recién salidos del ISDI
con tremendo talento. La
integración de gente
joven funciona
perfectamente porque se
convoca a que la gente
aprenda de los otros.”
Una de las ganancias de
unirse a la revista para
esta creadora fue la
cercanía con el mundo de
la escena. “A partir de
mi llegada a la revista
comencé a leer teatro, a
entenderlo, a buscar las
motivaciones de los
teatristas. El teatro te
llega de una manera muy
particular, porque
trabaja directamente con
la persona. Requiere de
entrega tanto desde el
público, como desde los
que están en el
escenario.
“Trabajar en este medio
es muy difícil, porque
la gente tiene un nivel
de pertenencia muy
fuerte. Por eso a veces
son algo territoriales
al involucrar una
actividad externa, como
puede ser el diseño
gráfico. Es un poco
complicado conciliar la
opinión sobre un diseño
con los directores,
actores, dramaturgos,
etc. En este sentido,
Tablas se ha
impuesto y defiende su
perfil editorial. Creo
que debería ser siempre
así, y no estar buscando
la identificación
extrema que a veces
quiere la gente porque
el público es muy
diverso, y un diseñador
es público también”.
A criterio de la
creativa, la celebración
de su primera década ha
servido al colectivo de
la Casa Editorial para
notar la necesidad de
periodizar y recopilar
el trabajo realizado,
así como para renovar
ciertos perfiles
gráficos. Tal es el caso
de la colección de
textos La selva
oscura, que mostrará
una nueva imagen en sus
próximas ediciones.
“El trabajo de estos
años ha logrado mover la
creación teatral y la
crítica. Hay gente que
escribe y hace fotos
para la revista porque
sabe que se va a
publicar, si no en
papel, en la web. Esto
motiva a visitar el
teatro, a pensar el
teatro desde todas las
especialidades. Por otra
parte, la Editorial
tiene una cantidad de
textos tremenda para
solo diez años, además
de los premios que ha
obtenido. Muchas de las
jóvenes figuras del
teatro actual han salido
de Tablas-Alarcos,
porque da espacio a los
que comienzan. Ya sin
graduarse del Instituto
Superior de Arte (ISA)
uno ve a los jóvenes en
la revista, y esa es una
manera de abrir el
camino al futuro del
teatro en Cuba.” |