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La Casa Editorial
Tablas-Alarcos llega a
su primera década de
vida, luego de un
intenso recorrido que ha
puesto en evidencia la
ejecutividad y
eficiencia de su equipo.
Una de las primeras
acciones que marcó la
tercera época de la
revista Tablas
bajo la dirección del
crítico y profesor Omar
Valiño, fue la fundación
de Ediciones Alarcos en
abril de 2000, nombrada
luego Casa Editorial
Tablas-Alarcos.
Especializada en la
difusión de textos sobre
teatro a través de
varias colecciones
―ensayo, crítica, obras
dramáticas, pensamiento
y otros materiales
afines―, la Casa ha
publicado, hasta el
cierre de abril, más de
70 libros, 145 autores y
un total de 311 piezas
teatrales.
A ese tremendo esfuerzo
por visibilizar las
publicaciones teatrales
en un panorama que
siempre ha privilegiado
lo literario, se añaden
los diversos proyectos
docentes, de intercambio
artístico y espacios de
debate que ha propiciado
el Centro. Su alcance ha
trascendido lo
“puramente editorial” y
ha sabido establecer
novedosos vínculos entre
la producción teatral,
el pensamiento crítico,
la divulgación de esos
saberes y la docencia.
El acertado estudio de
las diferentes
colecciones también ha
favorecido la
revitalización de la
mirada hacia la
dramaturgia cubana y
foránea. De ello dan
prueba el nombre de
Abelardo Estorino y
Heiner Müller en la
Colección Biblioteca de
Clásicos, la antología
de teatro contemporáneo
alemán en Escenarios del
Mundo o la publicación
en Aire Frío, dedicada a
la escritura nacional,
de la selección de
autores cubanos
residentes en EE.UU.
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Biblioteca de
Clásicos |
En ese afán por
promocionar la labor de
los autores y teatristas,
ha generado también
eventos especiales que
ponen de relieve la
trayectoria de grandes
maestros de la escena
nacional. Ejemplos son
la convocatoria a pensar
y celebrar con Los
Noventa Piñera, “Los
Ochenta Estorino”, “Los
Setenta Eugenios”, “Los
Ochenta Revueltas”, por
citar algunos.
Igualmente, ha
coordinado los
encuentros Teatro y
Nación en La Macagua,
sede de Teatro
Escambray, ha coordinado
la visita de varios
grupos a Cuba, como fue
la intensa gira del Odin
Teatret por toda la Isla
en 2002, y ha
desarrollado una línea
paralela que vincula a
estudiantes de crítica y
dramaturgia a la labor
editorial.
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Coloquio
“80
Revueltas”
( Junio de 2009) |
Otra de las principales
iniciativas de
Tablas-Alarcos resultó
la institución del
Premio Nacional de
Dramaturgia Virgilio
Piñera, cuya primera
edición en 2002 recayó
en El zapato sucio,
de Amado del Pino, y el
más reciente, ex
aequo, en los
jóvenes Lilianne Lugo y
Rogelio Orizondo, por
Museo y Ayer dejé
de matarme gracias a ti,
Heiner Müller,
respectivamente. En el
campo de la crítica,
fundó el Premio de
Teatrología Rine Leal en
2003, cuyos libros
engrosan la colección La
selva oscura. En ella
está publicado
Sueños del mago.
Estudios sobre
dramaturgia cubana
contemporánea,
de Amado
del Pino, merecedor del
lauro en 2003. En 2009
obtuvo el galardón el
académico e investigador
Pedro Morales por su
volumen
Ritualidad y artes
escénicas.
Hace dos años, abrió el
Premio de Dramaturgia
para Niños y de Títeres
Dora Alonso. En su
primera convocatoria fue
reconocida la pieza
Un mar para Tatillo,
de Maikel Chávez, y este
año obtuvo el Premio
Un mar de flores,
de Norge Espinosa.
Paralelamente a estas
convocatorias, se han
celebrado las ediciones
correspondientes al
Premio Tablas anual de
crítica y gráfica.
En su afán por dinamizar
la relación con los
lectores, se creó el
sitio web
Tablas-Alarcos,
contentivo de toda la
información referida a
novedades editoriales,
críticas y
convocatorias.
Recientemente puso en
circulación el boletín
El Tándem que
reúne artículos y textos
sobre el acontecer de la
escena nacional.
Dándole continuidad a
las pautas esenciales de
la revista Tablas,
fundada por Rosa Ileana
Boudet en 1982 y que
luego dirigieron Vivian
Martínez Tabares y Yana
Elsa Brugal en
diferentes períodos, la
nueva dirección le dio
un giro visible a la
estructura y diseño
gráfico del magazín.
Nuevas secciones,
noveles autores que
comenzaban a emerger en
el horizonte de la
crítica en Cuba se
vieron publicados por
primera vez. Otras voces
del pensamiento crítico
y ensayístico, incluso
provenientes de otras
ramas del arte, entraron
en diálogo con el teatro
gracias a las páginas de
Tablas. El
reordenamiento económico
del país y la
revitalización social de
una Cuba que mostraba
los primeros indicios de
la lenta, pero
verificable recuperación
post-período especial,
contribuyeron a la
puesta al día de la
revista con respecto a
la cartelera del país.
Al arribar a sus 20 años
en 2002, el equipo
editorial compendió las
dos décadas en un
volumen que ilustró de
manera clara y palpable
el diálogo directo y
polémico entre crítica y
escena. La antología
subrayó, asimismo, la
permanente relación
entre teatro, sociedad,
discurso crítico y
política. En ese
simbólico gozne de dos
décadas también se
vislumbraba el desafío
de la continuidad y
sistematicidad.
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Tablas-Alarcos, que en
breve abandonará su
histórica sede de San
Ignacio 166 y pasará a
ser una puerta más del
circuito de Línea, hoy
el más activo en la
capital, ha trascendido
el mero ejercicio
editorial y se ha
instaurado como uno de
los espacios
promocionales más
inclusivos y eficaces
del sistema profesional
de las artes escénicas.
Como pocas
instituciones, ha
logrado participar de/en
los procesos teatrales,
en la compleja madeja de
la producción y de la
recepción, en la
desafiante tarea de
estar en constante
intercambio vivo con el
teatro todo y, en
especial, con aquel que
contribuye, desde la
contradicción y la
tensión, a la noción de
un teatro nacional aquí
y ahora.
Festejar la entrada de
la nueva década en el
restaurante El
Monseigneur con
fragmentos de Por el
monte Carulé, de
Teatro de las
Estaciones, no deja de
ser una provocación para
pensar en otras formas
de promoción del teatro,
nuevas maneras de
“re-frescar” nuestros
diálogos y salir a la
búsqueda de otros
públicos y escenarios.
* Texto leído en la
celebración por el
décimo aniversario de la
Casa Editorial
Tablas-Alarcos, en el
restaurante capitalino
El Monseigneur, sitio
donde el músico cubano
Bola de Nieve solía
hacer sus
presentaciones. Por
el Monte Carulé es
un homenaje de Teatro de
las Estaciones a ese
grande de nuestra escena
musical. |