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Misa
para un Ángel es el
más reciente título de
Tomás Fernández Robaina
publicado
por Ediciones UNIÓN.
Presentado en la sala
Villena de la Unión de
Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC), este texto
tiene su preludio en una
entrevista que le
hicieran a "Tomasito"
hace una década sobre
Reinaldo Arenas.
Ambos textos, leídos en
conjunto, denotan cuanto
tenía para decir este
investigador de la
Biblioteca Nacional
sobre el autor de Celestino antes
del alba.
“Reinaldo era de esa
clase de escritores a
los cuales yo aspiro a
pertenecer en algún
momento. Es decir,
escritores agónicos,
escritores que escriben
por la necesidad vital
de escribir, no por la
preocupación intelectual
de escribir”, dijo Tomás
Fernández Robaina en
aquella entrevista. Y es
precisamente la voluntad
que años más tarde
percibimos en su
Misa…: más que
admiración, respeto por
la obra literaria y por
la obra de vida de
quien, por su parte,
prefirió contarla en un
texto controvertido.
L´énfant terrible
de la literatura cubana
del período
revolucionario, le
llaman a Reinaldo Arenas
en ciertos círculos
literarios. La
novela-testimonio que
Tomás Fernández Robaina
presentó aquella tarde
frente a una sala
Villena repleta de
personas, no pretende
regresar a Reinaldo, una
vez muerto, al país que
en vida escogió dejar.
Solo pretende “dejarle
hablar”. Comprensible,
humano.
¿Sabremos los lectores,
Tomás, dónde termina la
ficción y comienza la
realidad?, preguntó la
narradora cubana Marilyn
Bobes. Para el
investigador cubano,
quien se autodefine
bibliotecario por encima
de cualquier otro
título, aquella era una
inquietud difícil de
satisfacer. La “misa
espiritual” que decidió
entregarle al amigo, se
construye a partir de la
imbricación de cartas,
artículos, entrevistas
que le hicieran a
Reinaldo y testimonios
de quienes también le
conocieron; pero
atraviesa todo el texto,
de principio a fin, una
suerte de mística
personal, la voz de un
autor que sin quererlo
habla de otro, para
servirle de médium: “Al
fin encontré, Reinaldo,
la forma de dejarte
hablar”.
Misa para un
Ángel completa la
vocación de Fernández
Robaina por el
testimonio:
Recuerdos secretos de
dos mujeres públicas:
testimonio literario
(1984) y Hablen
paleros y santeros
(1994), son algunos de
sus títulos. Misa…,
no obstante, tiene un
sello que le distingue:
dice Tomás que las
críticas han sido muy
fuertes, pues no utiliza
el mismo lenguaje de
Reinaldo. “Es un
divertimento —explica—,
solo eso”.
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