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A pocos metros de la
concurrida intersección
entre la Plaza de Armas
y la Avenida del Puerto,
le ha nacido a la bahía
de La Habana un nuevo
enclave: El Arca. Sala
de teatro, museo, sede
de más de un laboratorio
escénico, ubicada en la
planta baja de la Casa
Pedroso, edificio del
siglo XVII recién
restaurado por la
Oficina del Historiador
de la Ciudad.
El nuevo espacio se
erige en tanto especie
de templo para el títere
cubano, amparado por los
gruesos muros del
edificio colonial. Como
resultado primero del
trabajo del grupo de
teatro homónimo al que
sirve de sede, El Arca
ha previsto mantener en
su cartelera una
programación titiritera
dirigida a niños
y jóvenes; pero también,
según aseguró a la
prensa la directora del
grupo y del espacio, la
joven Liliana Pérez
Recio, una programación
que dialogue con los
adultos que concurran.
Para asistirles en ese
empeño, la sala cuenta
con condiciones
escénicas favorables a
la experimentación: el
escenario ha sido
diseñado con un foso de
cuatro metros cuadrados
y uno de profundidad, y
está equipado con
tarimas practicables,
varas de tracción manual
y hasta tres puentes
para marionetas de hilo.
Con capacidad para 64
personas, descorrerá sus
telones para el público
el próximo 22 de
octubre. El plato fuerte
será El gato del hilo,
del cubano Maikel
Rodríguez de la Cruz,
una singular versión del
clásico El gato con
botas asumida desde
el teatro de sombras.
Hasta el momento, se
prevé que la sala teatro
El Arca abra sus puertas
al público los fines de
semana. Los viernes,
desde las tres de la
tarde, los niños que
asisten a las escuelas
primarias de La Habana
Vieja tendrán allí su
cita con las artes
escénicas. Los sábados y
domingos, a la misma
hora, podrán asistir
quienes deseen.
El Arca, no obstante, no
limita su espacio a la
presentación teatral: su
sede acogerá también un
museo, cuyo hilo
conductor será la
animación en escena. En
la conformación de la
muestra, han intervenido
propietarios cubanos,
instituciones,
coleccionistas
extranjeros… quienes han
donado parte de sus
fondos o los han cedido
en calidad de préstamo.
Conforman la exposición
permanente no solo
muñecos, sino también
archivos sonoros y
fílmicos, bocetos,
diseños, fotografías,
carteles, partituras,
programas de mano,
maquetas, telones,
vestuarios, testimonios,
publicaciones… todo ello
vinculado a la historia
del títere y sus
protagonistas, en Cuba y
fuera de nuestras
fronteras.
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La planta baja de la
Casa Pedroso de La
Habana Vieja acoge
también, como parte del
proyecto El Arca, un
Centro para la
documentación e
investigación de la
Historia del títere y
sus técnicas, colecta y
protege el patrimonio
cubano, y sirve de sede
a las actividades de la
Cátedra Freddy Artiles
del Instituto Superior
de Arte. Además,
implementa programas de
aprendizaje a través de
talleres de creación y
conferencias.
La voluntad de Beba
Farías, Dora Carvajal,
María Antonia Fariñas,
Modesto Centeno, Dora
Alonso, Freddy Artiles y
la amplísima tropa de
teatristas que hoy
conforman el vigoroso
panorama del arte
titeril en Cuba, ven
parte de sus voluntades
hecha obra. Se ha
abierto un Arca para
resguardar al títere
cubano: ese pequeño y a
la vez inmenso
patrimonio que nuestros
artistas han venido
acumulando desde que la
indiscutible vanguardia
de los Camejo diera la
campanada de arranque,
hace más de 60 años.
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