La Habana. Año IX.
11 al 17 de DICIEMBRE
de 2010

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Conversación con el intelectual francés Bernard Cassen
Ideas ante la crisis y el cambio de época
Mabel Machado • La Habana
Fotos: Alexis Rodríguez

Al periodista francés Bernard Cassen, generalmente se le ubica junto a las más diversas iniciativas de los movimientos sociales. Quien también se ha convertido en uno de los más destacados intelectuales dedicados al análisis del fenómeno de la globalización, figuró entre los promotores de los primeros Foros Sociales Mundiales y hasta hace poco dirigió junto con su colega Ignacio Ramonet el periódico Le Monde Diplomatique. No es raro, entonces, que Cassen responda ante las invitaciones de Cuba para asistir a eventos teóricos como el que este año promovió el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano bajo el título “Los intelectuales y el planeta”.

Durante la edición anterior del evento cinematográfico, el también presidente de honor de la Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para la Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC), espetó la frase con la cual llamaba a mirar el mundo desde el prisma de la supervivencia del planeta. “No creo en el capitalismo verde”, dijo. Su tesis, sobre los cambios necesarios para la preservación de la existencia de la Tierra se construye sobre la idea de que cada uno de sus habitantes debe tener la misma impronta ecológica. Pero la crisis climática, advierte, “más que un carácter ambiental, es la crisis de la dominación sobre toda la vida social y política”.

Para Cassen, la crisis global contemporánea no se relaciona de manera única con el cambio climático; es multifacética y revela una profunda crisis ecológica donde las organizaciones se conciben independientes de los ecosistemas y donde la competencia entronizada supone una dinámica depredadora.

Al referirse a este panorama sin referentes en la historia de la humanidad, el teórico francés cita al presidente ecuatoriano Rafael Correa: “asistimos a un cambio de época”. Lo indica, el cuestionamiento a gran escala de la forma de desarrollo capitalista, aunque la voluntad legítima de algunos países de salir de la pobreza, se confunda enceguecida por el tradicional modelo de consumo que pondera el crecimiento económico al costo del saqueo de los recursos naturales.

“América Latina: where the action is

En la cima de los esfuerzos por el rescate de la justicia social, la recuperación de los bienes públicos y el mejoramiento de las relaciones Norte-Sur, se ubican los procesos políticos de América Latina, según estima Bernard Cassen. “Es la única región del mundo donde ocurren eventos positivos de los cuales se pueden sacar lecciones. Nosotros tenemos que aprovecharnos al máximo para introducir estas temáticas en el ambiente político francés mediante coloquios y conversaciones con dirigentes, incluso socialistas”.

América Latina, el escenario de las más grandes movilizaciones sociales actuales, ha experimentado el éxito de los Foros Sociales Mundiales, que, como señala Cassen, ofrecen la posibilidad de que “alguien de la India o de cualquier otro país, un campesino, un ecologista ecuatoriano, un obrero norteamericano, se percataron de  que tenían más elementos en común que diferenciantes, porque las políticas discriminatorias y opresivas eran las mismas para todos. En estos espacios se crean alianzas, articulaciones, para formar un frente común que cada vez se hace más grande”.

El movimiento altermundista experimenta, sin embargo, algunas fracturas: “se compone de una gama muy extensa, reúne a todo tipo de gente: sindicatos, ONG, iglesias, organizaciones de solidaridad, etc. Cada una de estas organizaciones tiene su propia célula, el papel de un sindicato no es el mismo que el de una red de solidaridad con una causa. Ellos participan, pero individualmente representan actividades o procesos distintos.

“La carta de principios de los Foros Sociales Mundiales establece que el foro no es una entidad, que nadie puede hablar en nombre del foro, no se emite un comunicado final; sino que es a la vez un espacio y un proceso. Pero esta carta de principios fue redactada en una época durante la cual había una muralla muy grande sin fisuras por parte de casi todos los gobiernos del mundo.  Últimamente, gobiernos de izquierda en Venezuela, Bolivia y Ecuador han lanzado políticas de transformación muy importantes. En particular, transformaciones que nosotros estábamos demandando en los foros a nuestros gobernantes. Pero los activistas sociales no se involucran, porque existe la sacrosanta idea de que el movimiento social debe quedarse fuera de la política”.

El posaltermundialismo

El cambio de las realidades del continente americano, ha provocado la reconceptualización de los fenómenos alrededor de las alternativas a la dominación hegemónica imperialista: “Hemos lanzado el concepto de posaltermundialismo —explica el periodista francés—, que se traduce en que debe continuar lo que el movimiento altermundialista está haciendo, porque el proceso de aglutinación, lejos de ser infalible, tiene divisiones en todo el mundo y otras fuerzas sociales de países como China, Rusia o el Medio Oriente no están incorporadas.

“Pero simultáneamente, se deben imaginar formas de articulación entre algunos movimientos sociales, partidos políticos y gobiernos, alrededor de temas particulares. No se trata de subordinación, sino que sobre algunas cuestiones podemos construir un frente común, donde cada uno conserve su autonomía.

“Las cumbres y los foros son pasos positivos, pero los cambios concretos se hacen en cada país, con demandas diferentes. No hay dos situaciones iguales, incluso en países desarrollados. No veo solución a los grandes problemas sin una alianza selectiva entre los movimientos sociales, partidos y gobiernos, por alcance que pude tener la totalidad de sus acciones. Se pueden compartir criterios en cuanto a determinados asuntos y divergir en otros, pero lo importante es permanecer juntos”.

Warning

Mientras la derecha asume una actitud pragmática respecto a los gobiernos progresistas, solo en función del dinero, desde la desteñida izquierda se lanzan los más crudos ataques. Lo que inquieta a estos grupos, según ha estudiado Cassen, es que “que dirigentes políticos con coraje pueden cambiar el curso de la historia, pueden decir `No´ a la socialdemocracia. Los socialdemócratas, cuando ven que otra parte de la izquierda está levantando cambios estructurales muy fuertes, se consumen en la vergüenza, aunque la realidad es que ellos han renunciado completamente a todo cambio profundo”.

Por otra parte, en un contexto donde los procesos políticos acaecen a ritmos acelerados casi sin precedentes, el acortamiento del tiempo histórico es otro de los enemigos potenciales de la acción de las fuerzas populares en pos de la sobrevivencia del planeta: “No hay otra opción que presionar por todos los métodos. Formar un gran movimiento de ideas, un gran consenso no solamente superficial, sino profundo, que debe motivar cuando es la propia vida de la gente la que está en juego. Únicamente una multitud de acciones puede hacer cambiar la sociedad, o la aparición de un país grande que decida cambiar radicalmente, a un precio alto, quebrando su sistema comercial y financiero”.

El rol de los intelectuales

Para Cassen queda claro que enfrentamos una situación que obliga al cambio y que “para salvar el planeta no hay otra opción que salir del capitalismo”. Pero, ¿ir hacia dónde?: “La pregunta es abierta y se extiende a cómo movilizar las fuerzas potenciales que son los movimientos sociales, las organizaciones políticas que están en esa lucha. En el trayecto van apareciendo las herramientas que se perfilan más como preguntas que como respuestas.

“Ahí entra en escena el intelectual. El cineasta, el investigador, el profesor, científico, el periodista o el sindicalista debe proponerse contribuir a contestar la pregunta general sobre cómo cambiar la relación actual de fuerzas. Primero, ha de pensarse en el dominio de las ideas, porque las ideas son el motor de los cambios. La revolución francesa fue producto de las ideas, como la ilustración de las mentes de Voltaire o Rousseau. Fidel Castro tuvo el revés del Granma en que sobrevivieron unos pocos compañeros, pero el avance de sus ideas finalmente desembocó en la Revolución. Todo pasa primero en las mentes y después en la realidad. Seguro la lucha va a ser feroz, y por ello, hemos de formar gente bien armada teórica, política y moralmente. Ese es el papel que nos corresponde como intelectuales”.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2010.