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La agrupación Aire de
Concierto es un grupo
atípico en nuestro
contexto por su formato,
basado en un dúo de
clarinetes (Janio Abreu
y Joel Lafont), con
respaldo de batería
(Leandro Fonseca) y, de
manera alternada,
guitarra o bajo
eléctrico (Miguel E.
Béliz). Si bien este es
el set fundamental de
instrumentos, por las
posibilidades de los
integrantes del
ensamble, ellos también
emplean saxofones y
percusión menor, con lo
cual el timbre del
proyecto es muy variado.
En apenas tres años de
vida, Aire de Concierto
ha desarrollado una
trayectoria asombrosa,
si se piensa en el corto
período de existencia de
la formación. En sus
resultados, junto con el
talento de los miembros
del cuarteto, ha
incidido el quehacer del
representante del grupo,
Abel Abreu, un conocedor
de las leyes de la
industria musical.
Entre los logros del
ensamble en este período
está haber grabado su
primer disco, el álbum
titulado Conclarinete,
publicado por Bis Music
y que en la pasada
emisión del premio
Cubadisco resultase
nominado en las
categorías de Ópera
Prima y Música
Instrumental. Hace unas
pocas semanas que poseo
el CD y que he tenido la
oportunidad de
escucharlo con
detenimiento.
La audición del
fonograma me hizo pensar
una vez más en lo
complicado que puede ser
el asunto de las
clasificaciones. Cierto
que de entrada uno
pudiera pensar que este
no es lo que se dice con
propiedad un disco de
jazz, sino uno de música
instrumental, pero tras
repetir en la compactera
varias veces el
material, en mi caso
llego a la conclusión de
que estamos ante un
trabajo que se mueve en
los terrenos del jazz de
cámara, vertiente que en
Cuba ha sido poco
explotada, con aislados
ejemplos como algo de lo
hecho por Afrocuba en la
segunda mitad de los 80.
Con un enfoque
estilístico diferente al
planteado por Oriente
López hace más de 20
años, pero con una
intención final que a mí
me resulta semejante, la
unión entre lo
jazzístico y lo cameral
se percibe en un tema
como el denominado «Modo
y compás» (original de
Miguel E. Béliz y uno de
mis favoritos en el CD)
y en las re-creaciones
que Aire de Concierto
realiza de esas piezas
tan conocidas que son
«Capullito de alelí» y «Summer
time», genuinas muestras
de lo que significa
hacer una versión.
Otro acierto a resaltar
es la reevaluación
identitaria que aquí
encontramos. Cortes como
“Clari que changüí” y
“Danzón pa' mis viejos”
establecen una armoniosa
relación entre elementos
musicales provenientes
de la tradición y de la
vanguardia cubanas, con
lo que la propuesta
sonora genera una doble
codificación, pues a la
vez se transgrede un
modelo de hacer música y
se le rinde homenaje.
Con la colaboración de
Alexis Bosch y Emilio
Martínez como
productores musicales,
Conclarinete
destaca por la cubanía
que transmiten los solos
interpretados por Janio,
Joel, Miguel y el
entonces baterista del
grupo, Alain Ortiz, y
que hacen que este sea
un disco muy
recomendable.
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