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Si el deber urgente de
nuestra América es
enseñarse, una en alma e
intento como expresó
nuestro Apóstol,
apreciamos con ese
propósito la publicación
de Maestros
colección de
reproducciones Arte de
América del sello Arte
Sur.
Cuarenta obras
representativas de
varios períodos de la
producción artística de
Latinoamérica y el
Caribe, cuidadosamente
seleccionadas con
estricto criterio
curatorial, donde la
promoción no olvida
además lo docente que le
otorga el
ALBA a este
proyecto, nos permitirá
también, sobre todo,
darnos la oportunidad de
reflexionar sobre el
nacimiento, función y
vigencia de los
movimientos que marcan
las claves del arte de
nuestra América y donde
la creación dice al
mundo su propia palabra
y su propia imagen.
Iniciadores y
continuadores de las
propuestas formales
expresadas teóricamente
a partir de la década de
los 20 del pasado siglo,
nos van a permitir
agrupar expresiones con
determinadas afinidades
y/o diferencias, pero
sobre todo creadores con
actitudes y pensamientos
diversos al enfrentar la
producción artística,
reafirmando así los
planteos expresados en
los diferentes
manifiestos que nos han
llevado de la mano para
pensar y entender el
arte del continente,
desde las propuestas
teóricas expresadas por
los propios autores.
En este conjunto,
podemos apreciar las
décadas iniciales que se
caracterizaron por un
fuerte movimiento
social, donde una de las
fórmulas que prendió en
el ánimo de los
artistas, fue el
nacionalismo y donde en
unos primó lo racial y
lo local, mientras que
en otros, con un afán
renovador buscaron en la
modernidad el
tropicalismo
territorial.
Siguieron múltiples
mensajes entre fuertes
polémicas donde se
clamaba por lo nuevo
como algo propio, era la
época de la
construcción.
En el sur americano un
arte espiritual y
poético se orienta hacia
lo abstracto y lo
concreto, allí
encontramos a los
maestros del concepto
constructivo, mientras,
no por lejano estuvo
ajeno el Caribe a estos
debates de amplia
participación de
artistas y escritores,
período de la segunda
posguerra donde se toma
la idea de hacer de lo
ajeno sustancia propia,
aspecto que se reconoce
en el gusto por el mito,
la leyenda, lo mágico y
lo fantástico; pero
también el automatismo
guiado por la intuición
en lo culto y lo
popular.
Estos fueron los caminos
que se recorrieron en
nuestros países en la
búsqueda de un auténtico
arte.
En el continente a
partir de las
renovadoras décadas del
60, se clama por las
investigaciones
científicas al tiempo
que se vuelve a la forma
humana; pero con otra
intencionalidad: el
humor y la sátira, lo
crítico y lo
cuestionador han marcado
nuestro panorama que
comienza a debatirse
entre lo nacional y lo
universal. El sentido de
la universalidad se
reafirma en las
siguientes generaciones,
la circulación de la
imagen y la apropiación,
la revalorización de
géneros artísticos como
la gráfica, el dibujo y
la fotografía son
acciones cotidianas en
los latinoamericanos.
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No pretendo hacer un
inventario de las
diversas expresiones y
modos de hacer de los
artistas que hoy nos
convocan, ni hablar del
viejo tema de forma y
contenido, solo aspiro a
otorgar algunas claves
sobre la americanidad,
que muchos de los
maestros aquí expuestos
han aportado en
diferentes
circunstancias, y que en
la búsqueda de lo nuevo
o de lo propio, lo
renovador o lo universal
han dejado las huellas
de las claves que otorga
diversidad y riqueza a
ese arte plural que con
gusto calificamos de
Latinoamericano y
Caribeño.
La Habana, 15 de
diciembre de 2010.
Palabras en la
inauguración de la
muestra Maestros,
en la Galería de Arte de
la Casa del Alba
Cultural. |