|
El perfil profesional de
los periodistas en el
universo de las redes,
asoma, a las puertas de
la segunda década del
siglo XXI, como una
conjunción de rasgos
abarcadores y dinámicos
que agudizan aún más el
desafío no solo para el
sector profesional, sino
para las estrategias
curriculares de
universidades y centros
de formación. ¿Qué es y
qué hace un periodista
digital?, sigue siendo
una interrogante de
primer orden que no
encuentra consenso en
las respuestas.
Multitarea, multimedia,
polivalente, constituyen
referencias globales que
distinguen al
profesional de la prensa
en Internet. Pero más
allá de estas
características, la
organización de la
producción
ciberperiodística, la
búsqueda de modelos de
negocio, la centralidad
de las concepciones y
aplicaciones de la web
2.0, así como el empuje
de la comunicación
móvil, conllevan
progresivamente a la
desaparición de algunas
funciones profesionales
y a la instauración de
nuevos perfiles propios
del ambiente digital.
Desde el año 2007, el
británico
The Guardian
sorprendía a periodistas
e investigadores con la
demanda de un puesto
laboral ajeno a los
requerimientos
habituales de una sala
de prensa. Se busca
keyword manager
(administrador de
palabras claves),
anunciaba el diario, y
declaraba como función
principal del puesto la
supervisión del sistema
de etiquetado de los
contenidos y su
coherencia con las
necesidades del lector y
los valores editoriales
del medio.
Sin embargo, este fue
solo un momento en el
proceso de
transformaciones del
perfil periodístico
online. Editor de
medios sociales, gestor
o responsable de
comunidades, periodista
móvil, reportero y
editor multimedia,
administrador de blogs,
editor de datos, entre
otros, constituyen roles
profesionales demandados
e incorporados por los
cibermedios en la
actualidad.
The New York Times
estrenó la figura del
social media editor
en el mes de mayo de
2009, a través del
nombramiento de la
periodista Jennifer
Preston, con el objetivo
de contar con un
profesional dedicado a
expandir el empleo de
las aplicaciones
sociales, de modo que
garantizara la
interrelación del medio
con nuevas comunidades
de usuarios.
Las labores de un editor
de medios sociales,
según esta propuesta
inicial, se vinculaban
estrechamente con la
necesidad de enseñar y
fomentar el uso de las
herramientas 2.0 para
encontrar fuentes de
información, rastrear
tendencias y recopilar
noticias por parte de
los periodistas,
redactores, blogueros y
editores.
En estos momentos,
numerosas web
periodísticas respaldan
esta actividad
profesional con el fin
de establecer una
intermediación humana
entre los medios
digitales y las
comunidades de usuarios,
que genere fidelización
de públicos, así como
iniciativas de
participación y
colaboración.
Se trata de un
profesional capacitado
para administrar
contenidos en diversos
escenarios de las redes
sociales, incentivar y
moderar debates, así
como monitorear las
temáticas jerarquizadas
por los internautas, con
vistas a ser retomadas
luego por la agenda
mediática.
Vinculado al editor de
medios sociales, el
perfil del community
manager aparece como
uno de los más citados
durante el año 2010, y
según un informe del
Interactive Advertising
Bureau de
España sobre las
perspectivas del mercado
laboral en el sector de
la publicidad y el
marketing digital, este
será el rol profesional
más demandado en los
próximos años.
Las funciones
profesionales de un
gestor de comunidades y
un editor de medios
sociales, coinciden en
la mayoría de propuestas
explícitas en la red.
Sin embargo, el
community manager
aparece más asociado a
la gestión empresarial,
mientras el social
media editor se
relaciona con la
producción
ciberperiodística, si
bien algunos
investigadores y
periodistas manejan
indistintamente ambos
perfiles para referir la
misma actividad
profesional.
Para los medios
online, la
coordinación de
comunidades aparece como
una labor de carácter
estratégico, debido a la
diversificación de los
entornos de difusión
informativa impulsados
por la web 2.0 y al
protagonismo creciente
de la gestión
informativa de los
usuarios en estos
entornos.
Según
Isaac Vázquez,
encargado de la
administración y
monitoreo de medios
sociales en
El Universal
de
México, el gestor de
comunidades debe ser un
periodista con
habilidades para la
comunicación, preparado
en el manejo de crisis y
con un amplio
conocimiento del trabajo
editorial, además de
poseer entrenamiento en
la navegación. Este
cibermedio
latinoamericano cuenta
con un equipo de seis
profesionales encargados
de la publicación de
informaciones en las
redes sociales y del
monitoreo del flujo
noticioso que tiene
lugar en las mismas.
Otros sitios web de
reconocimiento como
BBC Mundo,
de Inglaterra;
La Información
y
20 Minutos,
de España; y el
estadounidense
The Huffington Post,
incluyen perfiles
profesionales que
contienen pautas
asociadas a la gestión
de redes sociales,
aunque no se identifican
con iguales
denominaciones. En
otros, como
La Nación
de Argentina, la apuesta
ha sido que cada
periodista actúe como un
coordinador de
comunidades, por lo que
se prescinde de un cargo
específico para el
desempeño de este rol.
Precisamente, la
perdurabilidad de los
community managers
en las redacciones, ha
sido tema de debate en
los foros de Internet,
debido a la decisión de
algunos medios de
incorporar a los
periodistas a la gestión
de medios sociales, de
manera descentralizada,
al estilo del cibermedio
argentino.
En el pasado mes de
diciembre, el propio
The New York Times,
pionero en la creación
de este perfil, anunció
la decisión de eliminar
la plaza, una vez que
las labores de
capacitación y
aprendizaje de los
profesionales del medio
habían alcanzado los
niveles esperados.
El hecho ha conllevado a
la reflexión en torno al
necesario desplazamiento
del social media
editor hacia un
perfil más global,
comprendido en términos
de asesor estratégico,
mientras la coordinación
de las comunidades se
diversifica en manos de
los propios periodistas.
Otras transformaciones
relevantes del trabajo
periodístico en la red
recaen en las funciones
de edición. En este
sentido, los medios
online han
establecido roles como
search editor
(editor de búsqueda) y
data delivery editor
(editor de datos).
La primera función
comprende conocimientos
y capacidades relativas
a la administración de
la información
ciberperiodística, sobre
la base de una máxima
optimización que
garantice el
posicionamiento y la
visibilidad de la web.
En otras palabras,
plantea la necesidad de
contar con un
profesional del
periodismo especializado
en SEO (Search Engine
Optimization).
Por otra parte, el
editor de datos
encuentra antecedentes
en el
experimento
ChicagoCrime.org
creado por el periodista
y programador Adrian
Holovaty en el año 2005.
La experiencia combinó
datos cartográficos y
estadísticas disponibles
en la red, para
facilitar la navegación
a través de mapas, desde
los cuales se podía
acceder a informaciones
sobre los niveles de
criminalidad de la
ciudad de Chicago. De
ahí, las funciones de un
data delivery editor
descansan en su
habilidad para rastrear
informaciones valiosas
en bases de datos y
combinarlas con
herramientas de
visualización como
elementos de valores
relevantes en la
producción
ciberperiodística.
Una de las tendencias
más referidas con vistas
al 2011, es sin lugar a
duda la profusión de
dispositivos,
herramientas y
aplicaciones para la
comunicación
inalámbrica, lo que
refuerza la aparición y
desarrollo del fenómeno
MoJo (mobile
journalism) como
otro momento de
redimensiones del perfil
profesional
periodístico.
El reportero móvil (ReMo),
también conocido como
infomóvil (informador
móvil), aparece citado
con frecuencia como uno
de los puntos de giro
más notables de la
profesión, entre otros
factores, porque
rompe con la visión del
ciberperiodista
como un profesional
atado a su computadora
de escritorio al
interior de la
redacción, y devuelve la
noción del profesional
que da a conocer las
noticias en vivo, desde
el lugar de los hechos.
El periodismo móvil
exige un profesional
adiestrado en el empleo
de teléfonos celulares,
cámaras de video y otros
equipamientos, además de
un dominio de
conocimientos técnicos
que le permitan grabar,
reportar, realizar y
editar productos
multimedia con la
inmediatez requerida
para las coberturas en
tiempo real.
Finalmente, uno de los
tópicos que más
opiniones encontradas
genera a propósito del
perfil de los
ciberperiodistas, es el
relacionado con la
necesidad de un
profesional avezado en
términos de programación
y desarrollo. Por lo
pronto, la Universidad
de Columbia se ha
adelantado con
la presentación de una
titulación sin
precedentes,
que establece un
programa doble de
Maestría que combina la
especialización en
términos de computación
y periodismo.
Program in Computer
Science and Journalism
es el nombre que recibe
esta propuesta de
estudios de postgrado,
destinada a estrechar la
brecha profesional entre
periodistas y
programadores, a partir
de un amplio plan de
estudios que incorpora
conocimientos y
habilidades en la
visualización de
información, la
predicción y análisis de
tendencias, así como en
las denominadas nuevas
narrativas que
reconfiguran los relatos
periodísticos en la era
de Internet. |