La Habana. Año IX.
15 al 21 de ENERO
de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

 
Isbel Díaz Torres *
(Pinar del Río, 1976)

 


Relente con fuoco
(Décimas)

Aria de la sombra

El problema es de resurrección

Silvio Rodríguez

 

Has de decirlo: Es-per-ma, es-per-ma.

La boca lenta como un barco.

Bogar. Has de ir venciendo el charco

que se agiganta mientras merma

el desierto, mientras la enferma

aridez repara sus llagas:

Es-per-ma. Si la luz apagas

verás mejor. Verás la gota

caer de tu labio a tu bota,

verás la cruz en que naufragas.

 

Si apagas la luz, si conviertes

en misterio la doble vía,

si expulsas la blanda maría

y tu propio signo subviertes:

¿qué trampas te esperan? ¿Qué muertes

podrán carcomer tu talón?

¡Resurrección! ¡Resurrección!

Ése es nuestro hamlet. Lo oscuro:

la luz es un paso en lo oscuro,

el regreso audaz del salmón.

 

Abre y repite: Es-per-ma. Bebe.

Amamanta el pétalo rojo.

No hay lámpara, mas no hay abrojo

que taje tu nombre o subleve

tu espejo cordial. Ahora llueve.

Ahora repta la luz su peso,

diluye un fotón. El exceso

podría ser cáncer o estrella.

Es tu opción. La sombra no es mella:

la sombra penetra en tu hueso.

 

Tira el velo. Tira el vestido

que dice por ti tus palabras.

No claudiques ante las glabras

letras de neón (el olvido).

Tu cuerpo no es hostia ni es nido

de serpientes. Rompe el conjuro.

Coloca la mano en el muro,

lenta, como la Pasionaria:

¡Resurrección! ¡Levante el aria

de tu voz muriendo en lo oscuro!

 


Salta la noche. Dan las cinco.

A veces entra en el bosque un silbido veloz

que recorre fugaz la penumbra y la luz,

y los árboles fríos del bosque soy yo.

Silvio Rodríguez

I

Salta la noche, y con el brinco

salta la herida sin ropajes,

salta la llaga sin encajes,

salta la noche en que me afinco.

Salta un perro, ya dan las cinco,

me muerde, rojo, gris, con saña,

salta buscando el bien, la hazaña

(blanco perdón tras el zarpazo)

yo salto, yo amparo el retazo

de su muela, que no me empaña.

 

Salta la noche, y la maraña

del mar se entreteje en mi brazo,

me guía al final del ocaso

donde mi numen-pez se baña.

Salta la noche, y la guadaña

salta y me alumbra con ahínco,

persevera en su ornitorrinco

nadar, su vela en los celajes

parece un huevo. Sin ambages

salta la noche. Dan las cinco.

 

II 

El relámpago que ilumina

con sus polvos mi flanco herido,

ilumina el salto que olvido

justo al instante que termina.

Abrasa el corte con la orina

de tres mil saurios matinales,

y el arañazo sus metales

intenta fusionar al sol,

pero el astro enseña su alcohol,

su desprecio, sus arrabales,

los “dignísimos” comensales

que aportan al fasto arrebol,

y no admite llaga en su rol,

ni sangre, ni polvo, ni sales...

Salto en los ciclos sin finales

de la noche, salto a la encina

que amparó mi sombra alcalina

y me dio leche, hueso y nido...

Regreso al hoyo donde mido

el salto que no me asesina.

 

III 

Me observa un rostro. De la noche

parte a mi frente enmudecida.

Me embiste. Me muerde la herida

como si deshiciera un broche,

como si yo fuera un fantoche

risible, un pan, un organillo

de ballet, sin fuga ni brillo,

que ejecuta un pasaje trágico;

un ornitorrinco pelágico,

un ave, una marmota, un grillo.

 

Me embiste, reconozco el brillo

que dibuja su haz hemorrágico,

pero ese rostro no es el mágico

númen, ni la hostia, ni el cepillo

con que la noche peina el millo

de su cabello, es el derroche

del fulgor en mi salto, el coche

que brega hacia el ponto sin brida.

Sin alba braceo la vida.

Dan las cinco. Salta la noche.
 


Del que jamás regresarás

Hoy

a mi puerta un pájaro trinó,

pero abrí

y una sombra se echó a volar.

Silvio Rodríguez

Hoy he mirado la humedad,

la altura de mi lecho roto,

el cuadro del novio, la foto

que se columpia sin piedad.

He visto el bronce, la maldad

de la pátina en la compuerta.

He visto el olor que despierta

la muerte: triste hedor del musgo.

Hoy he escuchado al Otro. Juzgo

su sonido, su vena  abierta.

 

La mancha en la piedra amarilla —el solecito de papel que derrama su ojo sin hiel por el dibujo y la varilla del papalote—

Cada astilla clavada en el árbol infante.

Cada castigo con guisante entre rodilla y suelo bravo.

La serpiente.

La niña.

El rabo de lagartija agonizante.

 

Hoy no es ayer. Hoy los testigos

se disfrazan. Son el relente.

Son el primo, el encuentro ardiente,

la firma azul. Los enemigos

ya no son “el imperio”. Amigos

cárdenos y plúmbeos y canos.

Amigos venéreos, decanos

de la verdad. Amigos otros.

Hoy he visto partir los potros

purasangre de entre mis manos.

 

Hoy es anteayer, y domingo.

No he llegado aún. Ya presiento

que veré la humedad; el viento

de la memoria ya distingo.

 

         No soy Elpidio, ni el Vikingo de siete mares, ni hombre araña...

         No me escogieron (no me extraña) para gángster... sin maldad...

 

Hoy he mirado la humedad:

soplo, calmo y tibio, mi caña.


* Isbel Díaz Torres (Pinar del Río, 1976). Poeta y editor. Licenciado en Biología. Es graduado del Curso-Taller Historia y Práctica de la Creación Poética, del Instituto Cubano de Libro y el Centro Nacional de Casas de Cultura. Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz y del Grupo Nacional Ala Décima. Obra literaria publicada: Epígono (2010, poesía), Oboe (2005, poesía), Pasaron sombras y otras cosas (1994, poesía). Sus poemas aparecen en las antologías: Antología de la nueva poesía cubana 1970-2010 (Lima, 2010), Otras islas (La Habana, 2008), Bienaventurado el árbol que camina (La Habana, 2007), La Habana en blanco y negro (Montevideo, 2006), y Juegos Florales (Montevideo, 2004). Ha publicado su poesía en varias revistas y periódicos nacionales, así como en boletines digitales y sitios web. Ha obtenido los premios Ala Décima (2009), Premio Especial Juventud Rebelde de Ala Décima (2006, 2008), Premio Especial del Regino Pedroso (2004), Palma Real (Italia, 2003). Es editor del boletín digital El Guardabosques, y colabora en espacios digitales como Esquife y Havana Times.

 
 
 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.