La Habana. Año IX.
29 de ENERO al
4 de FEBRERO de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Ernesto Pérez Chang, Premio Alejo Carpentier 2011 de cuento

“Los premios son una ruleta, no hay que envanecerse”

Salvador Salazar Navarro • La Habana

Comienzo estas líneas con una herejía, sobre todo tratándose de que escribo para una revista digital en la que muchas veces debemos recurrir a esta práctica: desconfío de las entrevistas electrónicas. Con Ernesto Pérez Chang he hablado tres veces por teléfono, solo puedo decir que tiene una voz en extremo educada. No sé cómo luce, si tiene una tendencia a la introspección, como se dice de la mayoría de los escritores, o por el contrario desata la verborrea de un Carpentier ante las cámaras. Desconozco cómo reaccionó ante mis preguntas, si se aburrió contestándolas, si es de los que disfrutan cualquier conversación o está en el grupo de los que asumen una postura defensiva ante la prensa.

De no saber que se trata de un autor varias veces publicado en Cuba, su humildad y entusiasmo por esta entrevista recuerda al escritor novísimo que todavía no cree posible el haber resultado merecedor en un certamen literario. Pero Ernesto ya ganó, entre otros lauros, el Premio David en 1999, y el Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2002. A estos galardones se suma ahora el Premio Alejo Carpentier, por su libro de cuentos El arte de morir a solas, un libro que el jurado ha prestigiado por “la coincidencia entre el absurdo y una irónica inclinación a la filosofía”.

Ironía y absurdo también es el hecho de tener que realizar una entrevista “electrónica” a un escritor con su computadora rota: tuve que dictar vía telefónica las preguntas a Ernesto, que en mala racha tecnológica, está  estos días sin comunicación por e-mail. Sin otro remedio que plegarme a los dictados del mundo digital, paso el “teclado” a Ernesto, quien tiene a su cargo completar esta “conversación”.
 

Dentro de aproximadamente un año estaremos presentando a los lectores El arte de morir a solas, volumen de cuentos del que el público actualmente solo conoce la sucinta declaración del jurado al otorgarte el premio. ¿Podrías darnos como lectores potenciales algunas buenas razones para no dejar de comprar tu nueva obra en la Feria del Libro de 2012?

No soy bueno dando razones para que alguien compre mis libros, ni siquiera me gusta ir a las presentaciones. Los libros buscan a sus lectores. Encuentran sus caminos. Puedo sugerir modos de leer mis cuentos, pero prefiero no contaminar las lecturas de los demás. El arte… es un libro que, hasta el momento, me satisface. Vuelvo sobre los temas que siempre me han obsesionado: la soledad, el miedo, la locura, el absurdo cotidiano. También, con él, dejo atrás otras obsesiones: el lenguaje y la imposibilidad de traducir un universo. Ahora me he ocupado solo de contar…  el placer de contar.

¿Cuáles son las principales ideas-fuerza que están detrás de las narraciones que componen el volumen?

A todos mis personajes los guía un precepto: el ser es y no puede ser declinado. No se puede luchar contra un destino. Ellos saben que están condenados al caos y que no saldrán ilesos. En este libro todos los personajes están condenados a la soledad y, en algunos casos, al silencio.

El manejo del absurdo es un rasgo que identifica tu obra. ¿Resulta para ti este un modo de interpretar el mundo que te rodea? ¿Qué buscas con la utilización de este recurso?

Más que un modo de interpretar el mundo, es una manera de aceptarlo sin juicios ni reproches. Todos nuestros actos están guiados por el absurdo, nuestras creencias, nuestras esperanzas, nuestra fe en lo que sea. El odio y el amor son absurdos; las pasiones todas. No encuentro otro modo de aceptar al ser humano con sus miserias y sus pretensiones de perfección.

En su Decálogo del escritor, Augusto Monterroso escribió, y cito el Quinto Mandamiento: “Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita, pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy”. ¿Qué opinas de esta recomendación? ¿Le debe algo tu producción literaria a la “desventaja de hacer literatura en el espacio de un país periférico?

Es posible, tal vez le deba el ser un desconocido o el continuar siéndolo aun más allá de la muerte. Tal vez le deba el ilusionarme con la salvación por medio de unos cuantos libros que apenas leerán unos cientos de lectores. Ahora, aprovecho todo, intento aprovecharlo todo. Escribo sobre lo que sé; y sobre lo que no; invento, desvirtúo ―si es que en ese momento me da placer.

Un escritor es un ser dedicado a la producción de sentidos, es alguien que crea símbolos que están mediados por un contexto. Parafraseando a Ortega y Gasset, podríamos decir que el escritor es él y su circunstancia. ¿Cómo se relaciona tu obra con el mundo que te rodea? ¿Consideras que el escritor, como intelectual, debe desempeñar un determinado rol ante la sociedad?

Mi obra, como la de otros escritores, intenta transcribir una realidad. Es lo que pienso, traducido en palabras, sobre mis realidades; pero no intento juzgar ni reportar. No soy juez ni reportero, soy un ser que escribe y que ve ese acto a veces como un medio de comprender, y otras, simplemente, como un juego duro que logra sacarme risas y lágrimas. El escritor no debe imponerse un papel ni social ni político, tampoco debe imponérsele… El escritor, como cualquier ser humano, actúa desde su propio concepto de la moral, de la ética, de la política, de la literatura, de modo que tampoco está obligado a ser coherente, nadie lo es todo el tiempo de su vida.

Este año cumplirás 40, una edad sin lugar a duda importante. Se dice que en este período todavía somos jóvenes para hacer historia, pero ya lo suficientemente “expertos” para realizar un primer balance de lo vivido. ¿Cómo llegas a los 40? ¿Pudieras realizar un breve análisis de tu producción literaria hasta el momento? ¿Cuánto sientes que te queda por hacer?

Una edad importante para dejar de ser una “promesa” y todavía no caer junto con los “consagrados”. Es decir, es la edad de los desahuciados. Ahora camino hacia la del silencio. Nadie me perdonará un error, nadie me pasará la mano por nuevo o por eximirme de una chochera. Ahora debo batirme con el sigilo de un experto, caminar como un acróbata; pero estoy preparado para todo. Hasta ahora he publicado cuanto he querido; sin embargo, me falta todo por hacer: aún soy un escritor a medias. 

Siempre se pregunta a quien gana un premio qué significa este para él. Aun con el temor de estar imponiéndote un lugar común, no me resisto a esta última interrogante. ¿Qué representa ganarse un premio Alejo Carpentier?

Es uno de los premios más codiciados por los escritores cubanos. No creo que te consagre ni que te eleve por encima de nadie. Te da reconocimiento y la posibilidad de invitar a unas cervezas sin que la depresión de tu cartera te conduzca a la pesadilla o al insomnio ―al menos por un “tiempito”―. Los premios son una ruleta; no hay que envanecerse.

 
 
 
 
EL CUENTO EN LA JIRIBILLA:

Lecciones de miedo por Ernesto Pérez Chang

.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.