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¿Dónde Estás JOSÉ Martí?
Reclamo, repaso y vigencia de la obra del Maestro en el teatro para niños de Cuba
Rubén Darío Salazar • Matanzas
Fotos: Cortesía del autor

"Ha de irse al teatro como a fuente de virtud:
a templar el alma para lo difícil, a no perder el hábito de lo heroico,
a familiarizarnos con lo extraordinario,
 de que la faena diaria nos aparta, a cobrar fuerzas."

José Martí.
La Opinión Nacional. Caracas. 1882.

I- Reclamo

La relación de José Martí con el teatro es bien conocida, ya sea por sus comentarios valorativos del arte escénico, que  lo presentan no solo como el "más enterado crítico teatral", según la autorizada opinión del profesor e investigador Rine Leal, sino también por el legado de las herramientas que dejó para la apreciación artística. Herramientas de las que aún se valen nuestros teatrólogos, filólogos, historiadores y filósofos a la hora de analizar la relación entre política y cultura. Su presencia asidua en el patio de butacas en Cuba recordar que vivió de cerca y muy joven los sucesos históricos del Teatro Villanueva y su espíritu anticolonialista, España, México, Guatemala o EE.UU. lo dotó de un vasto conocimiento y una riqueza expresiva para caracterizar una obra o un actor en pocas palabras. Los textos escritos para la escena y que él  mismo no valoró lo suficiente, anteponiendo su poesía y ensayos a sus piezas para las tablas nos lo muestran como un amante apasionado del arte teatral. Aún sin cumplir los 16 años escribe su primera obra: el poema dramático "Abdala", un texto de amor juvenil a la patria, donde por vez primera el negro fuera de su posición exótica y divertida en el teatro bufo es un héroe que encarna virtudes patrióticas y militares. Con apenas 20  años escribe en España Adúltera, un drama de almas y una de sus obras más autobiográficas, que incluye en su escritura el juego del teatro dentro del teatro. Amor con amor se paga se titula el proverbio dramático que escribe por encargo de un amigo en tierra mexicana Una vez más acude al juego del teatro dentro del teatro y hace gala de una versificación hábil y sonora. Es su obra menos ambiciosa y paradójicamente su único éxito como dramaturgo disfrutado en vida, también su primer estreno como autor teatral en Cuba, el 26 de abril de 1900 a cargo de un grupo de aficionados. Con Patria y libertad, escrita en Guatemala, vuelve al drama patriótico y social con un indígena como protagonista, y la presencia del pueblo como personaje. Es su obra más ambiciosa, la mejor construida, y la más representable. Dejó otros apuntes escénicos donde sobresale la figura del Chac Mool, una escultura simbólica en el patrimonio de la historia cultural latinoamericana.  Ningún juicio puede ser definitivo para el cuerpo literario de la obra de Martí, mucho menos en el terreno del arte escénico. Cualquier clasificación posible, siempre será estrecha y llena de prejuicios, tan solo limitaría la revalorización de sus obras escénicas escritas en momentos específicos de su vida tanto a nivel espiritual, como social.

Abocados al aniversario 158  de su nacimiento, y en momentos en que el pensamiento y la reflexión de la cultura cubana acude a Martí, lo examina y enjuicia para encontrar más luz, el teatro ha indagado escasamente en los predios de sus creaciones escénicas o de textos que han inspirado su traslado a las tablas,  mientras que investigadores de otras zonas del pensamiento martiano han hallado y hallan nuevas perspectivas y enfoques.

II- Repaso

En el caso específico del teatro para niños cubano de principios del siglo XXI, por ejemplo, se ha incidido más en las versiones de cuentos clásicos de la literatura, los temas rurales y las obras protagonizadas por personajes de constitución zoomorfa, que en argumentos donde el propio niño sea el centro de los conflictos dramáticos. Si analizamos la cartelera teatral para los pequeños de los cuatro Festivales nacionales de teatro de Camagüey y de los tres Festivales internacionales de teatro de La Habana a partir del año 2000, no hallaremos la impronta de la pluma martiana convertida en teatro, si acaso referencias de su pensamiento en versiones y adaptaciones y de forma escasísima sus textos originales.

Martí,  es un  profundo conocedor de la idiosincrasia del niño, pues lo hizo desde una perspectiva de respeto, sin  rebajar ni disminuir su importancia, al contrario, estableciendo con él un delicado juego intelectual que lo conduce mediante impresiones e imágenes rotundas y plásticas, llenas de color y fino humor, a la contemplación de situaciones humanas, muchas veces complicadas y difíciles. Martí  sobre todo incita a los niños a meditar mediante una proposición no exenta de fantasía y encanto en las posibles soluciones, contratiempos o regaños que una definida actitud pudiera provocar. ¿Quién en su infancia no representó uno de los personajes protagónicos o episódicos del poema-cuento Los zapaticos de rosa? Sus cuentos originales "Bebé y el Señor Don Pomposo", "Nené traviesa" y "La muñeca negra", aparecidos en 1889 en La Edad de Oro, así como las traducciones y adaptaciones de cuentos extranjeros como "Los dos ruiseñores", inspirado en la narración de Andersen o "Meñique" y "El camarón encantado", basados en fábulas del francés Laboulaye, han sido una y otra vez motivos para la escenificación de obras dedicadas a los niños.


Bebé y el Señor Don Pomposo, Títeres Nueva Línea

Si repasamos a vista de pájaro la historia de nuestro teatro profesional para niños, encontraremos la impronta del maestro en el repertorio de los hermanos Camejo y Carril, pioneros de este movimiento en la Isla, cuando llevan a escena en 1957 Los zapaticos de rosa, primero con marionetas y luego en los años 60 con títeres de guante, aunque el proyecto ya bullía en la cabeza de Carril desde su fundación del Teatro de Títeres de Oriente, en Preston, Mayarí, hoy provincia de Holguín. El triunfo de la Revolución inspiró a los creadores escénicos para niños a nombrar La Edad de Oro a los grupos de teatro donde la importancia principal era la del actor en vivo. Carucha Camejo, fundadora del Guiñol Nacional de Cuba en 1956 y luego del Teatro Nacional de Guiñol en 1963, reconoce que utilizaron el nombre de Guiñol, como homenaje a la referencia que sobre el arte de los títeres hace Martí en su cuento "Bebé y el Señor Don Pomposo": “…el teatro Guiñol, donde hablan los muñecos, y el policía se lleva preso al ladrón, y el hombre bueno le da un coscorrón al hombre malo." Inédito y sin estrenar permanece todavía el guión para teatro de sombras inspirado en el poema "Los dos príncipes", de Pepe Carril, actor, titiritero, dramaturgo, diseñador, director artístico y también fundador del guiñol habanero.

Entre los años 70 y 80, el dramaturgo y director artístico Modesto Centeno estrena en el Teatro Nacional de Guiñol un espectáculo que incluía una pequeña obra de la escritora Renée Potts, titulada El aya de la francesa, uno de los personajes testigos de la acción bondadosa de Pilar en el conocido cuento Los zapaticos…  junto con una obra suya titulada Bebé, obviamente inspirada en el cuento homónimo de Martí. Otros creadores de la década estrenan piezas con la marca martiana. Héctor Pérez a cargo del guiñol capitalino del municipio de Plaza, estrena La caja de las maravillas, espectáculo basado en textos de La Edad de Oro. El Guiñol de Santiago estrena la versión de Rafael Meléndez para títeres y actores sobre La muñeca negra, también lleva a escena un espectáculo con poemas y canciones inspirados en la obra literaria de Martí, titulado Para un príncipe enano. Por su parte, José Saavedra, otro director artístico del Guiñol santiaguero, estrena El camarón encantado, en versión libre de Ramón Pardo. La Teatrova, también agrupación de la ciudad indómita, estrena su versión poético-musical de Los zapaticos de rosa, protagonizada por María Eugenia García y música y actuación de Augusto Blanca. El dramaturgo Francisco Garzón Céspedes escribe Redoblante y Meñique, sobre el cuento de Laboulaye que versionara José Martí. Lo mismo harían los dramaturgos y directores artísticos Bebo Ruiz, en La Habana y Mario Guerrero del Guiñol de Camagüey con Los dos ruiseñores, el primero escribe una versión juglaresca para el titiritero Pedro Valdés Piña y el segundo un guion de pantomima y ballet para su elenco camagüeyano. En tierra yumurina y mediante el Teatro para Niños y Jóvenes de Matanzas, antes de recuperar su hermoso nombre de Teatro Papalote, el investigador Urbano Martínez Carmenate escribe dos espectáculos con textos de Martí, titulados Si el poeta eres tú y Para un príncipe enano, ambos bajo la dirección artística de Eddy Socorro. Hasta el prestigioso Ballet Nacional de Cuba y los estudios de animación de la  Televisión Cubana realizan su versión para ambos géneros de Los zapaticos de rosa, en el centenario de Martí, entre otras acciones artísticas del cine, la pintura y la literatura.


Nené traviesa, Teatro Dripy

En los 90 jóvenes autores como Norge Espinosa y William Fuentes acuden también a ese caudal de magia y fascinación existente en La Edad de Oro. Fuentes lo hace para su Teatro 2 con Cuenta cuentos presenta a Meñique" y Espinosa con Sácame del apuro, versión bufa de "El camarón encantado" escrita expresamente para el capitalino Teatro Pálpito, ambos espectáculos con mucho éxito de público y crítica. La Compañía infantil La colmenita estrena su versión de Meñique, escrita para el teatro de participación, como homenaje a la palabra inteligente y divertida del maestro para los niños. El maestro Armando Morales asombrará con un elenco mixto Guiñol Nacional-El Trujamán, que estrenará Abdala, una singular puesta en escena de títeres para jóvenes y adultos.  Pero esta recurrencia a Martí en las décadas de los 60, 70, 80 y 90, comienza, como señalé anteriormente, a volverse  escasa  en los  albores del  siglo XXI  (Los  zapaticos de rosa, Teatro  de  Las Estaciones;  El ruiseñor, Grupo Retablo;Bebé, de Títeres Nueva Línea; y el Teatro Dripy, de Santa Clara, está por estrenar Nené traviesa en 2011) como si la palabra y la inspiración de Martí perdieran terreno o mejor dicho cedieran terreno en momentos de una imprescindible permanencia.

III- Vigencia

¿Dónde estás José Martí? Es la pregunta, el reclamo oportuno por quien escribió que "Se es bueno porque sí; y porque allá adentro se siente como un gusto cuando se ha hecho un bien, o se ha dicho algo útil a los demás". El nuevo siglo, marcado por la globalización, las guerras, la tecnología de punta y un abuso y maltrato excesivo de las reservas naturales, debería estimular en el niño aquellos sentimientos que van quedando sepultados ante tanta miseria humana, comportamientos violentos y una concepción del mundo que pasa por el filtro de los aspectos económicos. La cultura cubana, que vive un momento especial por su responsabilidad con las ideas y el crecimiento espiritual del hombre, de intenso trabajo a favor de la nación y la justicia, no debería olvidar la compañía de Martí, mucho menos su pasión ni su carácter incisivo contra lo necio y lo superficial.

"Andamos siempre a la caza de buenas acciones, y cuando hallamos alguna, nos parece que nos hemos hallado a nosotros mismos", escribió Martí, por eso sus personajes ya están necesitados de una vuelta a los escenarios y los retablos cubanos de hoy, para reflejar desde su comportamiento no la expresión de un juicio definitivo, sino la enseñanza que parece desprenderse de las mismas circunstancias y hechos expuestos en sus historias: necesidad de amor, bondad, desprendimiento, ternura, arrepentimiento, generosidad, antirracismo, en fin, rasgos del carácter humano que deberían estar más presentes que nunca en la personalidad de nuestros niños. El ideal político-social de los personajes de Martí tiene una similitud entre niñez y futuro, un futuro que necesita apostar por el progreso y la virtud en el hombre. Las actuaciones naturales de infantes como Pilar, Bebé, Piedad o Nené poseen ese equilibrio necesario entre lo didáctico, lo emotivo y lo ético que acoplan con lo realidad, sin hacer de ellos niños míticos o héroes intachables, recordar sino las burlas de Bebé a la cocinera, o las páginas rotas del libro del papá de Nené, los caprichos de Pilar o el gesto airado de Piedad ante la muñeca de porcelana que no le habla.

"La lágrima es la fuente de sentimiento eterno" por eso la palabra de Martí les habla a los niños de hechos cotidianos y naturales como la muerte, tema preterido en los montajes cubanos del nuevo siglo, junto con el sexo, el divorcio de los padres, el sida y la emigración, entre otros temas escabrosos, pero no imposibles de trabajar y exponer de manera artística. ¿Donde está el Padre de Bebé o el padre de su primito Raúl que la Madre tiene que asumirlo todo? ¿De qué enfermedad grave padece la madre de Bebé que el niño temeroso teme perderla en cualquier momento y quedarse huérfano? ¿Dónde está la madre de Nené, que ella teme quedarse sola si el padre se muriese? ¿Por qué le pregunta al padre sobre la tristeza en las casas de los muertos o pide que si muere no la lloren, sino que toquen música porque se irá a vivir a la estrella azul? ¿Qué sugieren los zapaticos de rosa que Pilar regala a la niña enferma y que están al final del cuento dentro de una urna de cristal?


Los zapaticos de rosa, Teatro de Las Estaciones

Martí escribe "Deben cultivarse en la infancia preferentemente los sentimientos de independencia y dignidad", entonces cualquier argumento original de hoy sobre la actuación de un niño o niña, debiera tener en su esencia todas las características de la obra para niños del Apóstol. Nadie como él  refleja los latidos de la vida misma de pequeños y jóvenes con sus alegrías, descubrimientos y la belleza a veces imperceptible de la vida cotidiana. Para Martí eso era más interesante que la ensoñación sobre los asuntos del pasado. Es entonces una obligación para los dramaturgos que escribirán los textos clásicos del futuro o sencillamente los necesarios en esta centuria; manejar y dominar la referencia martiana de contribuir pedagógica y artísticamente a mejorar la realidad. Por ejemplo, los objetos específicos que aparecen en los cuentos originales de Martí en La Edad de Oro, y que son el detonante de la acción y el conflicto por su indudable relieve dentro de las situaciones dramáticas , ¿no pudieran ser la motivación para la escritura actual? ¿Qué haría una Pilar de hoy con sus zapatos o zapatillas rosas ante alguien sin recursos económicos? ¿No es el sable dorado de Bebé y su acción un símbolo que podríamos admirar o sugerir en cualquier niño de hoy? ¿Cuál sería en la actualidad la decisión de Piedad ante la muñeca de porcelana y su muñeca de trapo negra y desgastada? ¿Cómo reaccionaría un padre de nuestros días ante el destrozo que del importante libro hace Nené? ¿Sería violento? ¿Le daría más importancia a lo costoso del libro que a la educación de su hija?

En medio de tanto seudoentretenimiento falso y nocivo que adormece la mente infantil hasta reducirla a nada: Te necesitamos Martí. Para que los niños rían y se abran los cielos. Es curioso que el mayor período de permanencia en Cuba de Martí fuera el de la infancia y adolescencia, pues después vivió en la Isla esporádicamente. ¿Será por eso que los personajes infantiles de Martí, obviamente de origen hispano, viven entre la añoranza y la ternura al saber que la patria late del otro lado del océano? ¿Cuál es el himno que entra cantando Nené en el hombro de su padre?  La revisitación oportuna de la obra del maestro o al menos el desarrollo en textos originales de sus cualidades esenciales, deberá ir al rescate de un espacio donde lo cubano saldrá fortalecido, lo cubano como inspiración, lo cubano como acicate, escudo y luz.

"No es nada menos que un criminal quien ve pobreza y puede ayudarla, y no la ayuda" escribió Martí en el periódico Patria en 1893, dos años antes de morir. Corresponde al teatro cubano para niños de la actualidad realizar acciones para acabar con la pobreza espiritual, para que no se escape el optimismo en nuestros niños, para perpetuar el orgullo y la satisfacción por los resultados de la obra colectiva de la Revolución, para que los obstáculos no difuminen la fe ni el avance en todo lo alcanzado, para que la lucha por el sobrevivir diario, el escepticismo o conductas e ideales deformados no se manifiesten en nuestros pequeños. Reencontrar a Martí no será nunca tarea ociosa. Sumemos su palabra transparente y entrañable, su afán docente y apostólico a nuestro teatro. Hagamos que la presencia de Martí nos acompañe, que  siga viva en la nueva generación. Solo entonces creceremos en otra dimensión, la dimensión de un mundo que  necesita, debe y tiene que ser mejor.

 
 
 
 
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