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Como en la ceremonia
Yawar Fiesta, la
exposición Cóndor
contra toro pretende
exaltar la tradición
peruana simbólicamente a
través de su singular
arte popular. El cóndor,
símbolo de la raza
andina, da muerte al
conquistador, al
usurpador, al hombre
blanco, encarnado en el
toro.
Se suma a las
conmemoraciones, cuando
celebramos el centenario
del natalicio de José
María Arguedas —ese
narrador del Perú
profundo—, el homenaje a
Alicia Bustamante Vernal
(1905-1968), por su
valioso aporte a la
cultura de su país como
pintora, promotora y
coleccionista de arte
popular.
A la Bustamante debemos
la interesante y
representativa colección
que posee Casa de las
Américas, con casi cien
piezas de varios
materiales y
manifestaciones típicas
de las regiones de Puno,
Ayacucho y Cochas.
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Se dice que montaba a un
ómnibus destartalado que
desaparecía en las
trochas, donde se
levantaban nubes de
polvo cuando pasaba, y
después regresaba con
tantas maravillas de
todos los lugares a
donde había ido. Así
creó la Peña Pancho
Fierro para mostrar
todos los tesoros del
Perú que había
coleccionado.
Alicia Bustamante dedicó
gran parte de su vida a
la difusión del arte
tradicional peruano, y
reconoció tempranamente
su valor simbólico,
religioso y estético.
Reunió la más importante
colección de arte
popular exhibida en la
década de los 40 en
Lima, mostrándola en los
siguientes años también
en algunas capitales de
América Latina y Europa.
Dentro del conjunto que
se expone sobresale la
cerámica. Los toros y
los caballos de Santiago
de Pupuja y las
iglesias, capillas y
figuras humanas de
Ayacucho, son piezas que
originalmente se
realizaron para una
función ritual o
religiosa y hoy poseen
un alto valor
decorativo.
Sin duda, una atracción
de la muestra, las
lagenarias buriladas,
elaboradas con la mayor
precisión y belleza,
narran escenas
cotidianas o, por la
caprichosa forma que
adquieren, parecen
peces, aves, humanos.
Las de mayor elaboración
nacieron de las manos de
Evaristo Medina, uno de
los más reconocidos
artistas peruanos de su
manifestación.
Los cajones de San
Marcos, famosos retablos
creados por uno de los
artesanos más
prestigiosos del Perú,
Joaquín López Antay,
representan una
tradición que se ha
mantenido por siglos,
heredada por
generaciones. Surgieron
con una específica
función religiosa; pero
hoy encarnan en pequeñas
cajas de madera la
manera de vivir y sentir
el alma andina.
Como en el ritual de la
fiesta de la sangre, al
final de la contienda
contra el toro, el
cóndor es liberado,
vencedor. Asimismo,
queremos simbolizar y
homenajear la más digna
representación de los
pueblos de América a
través de su más genuina
creación, sus saberes
populares y su
inigualable riqueza
cultural.
Palabras al catálogo de
la exposición homónima,
abierta en la Galería
Mariano de la Casa de
las Américas el 25 de
enero, dentro del
programa del Premio Casa
2011. |