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Algunos años atrás, el
director Steven
Spielberg fue uno de los
que más protestó cuando
la Academia de Hollywood
anunció que distribuiría
entre sus miembros las
películas nominadas al
Oscar en VHS y, más
tarde, en DVD. El
argumento de este y
otros cineastas fue que
mediante el entonces
nuevo sistema de
distribución no se
apreciaba la real
calidad de obras que
habían sido concebidas
para verse en los cines.
A pesar de las críticas,
persistió la decisión y
con el paso del tiempo,
todos se acostumbraron a
visualizar y valorar los
filmes desde la
comodidad del hogar. Una
situación similar podría
vivirse ahora, después
del anuncio de los
estudios Fox de
distribuir tres de sus
películas más
taquilleras —y nominadas
al Oscar 2011— en iTunes,
una de las tiendas
virtuales de Apple.
Las voces de protesta no
demoraron en aparecer;
pero los ejecutivos de
Fox mantuvieron su idea
de hacer llegar las
exitosas Cisne negro,
127 horas y
Conviction a los
miembros del Sindicato
de actores —con
capacidad de voto en la
selección— a través del
video streaming.
Esta tecnología ha
multiplicado con rapidez
el número de adeptos,
gracias al rápido
desarrollo de las redes
de transmisión de datos.
Con una conexión de
banda ancha a Internet,
los usuarios pueden
utilizar el streaming
para visualizar
materiales
audiovisuales, sin la
necesidad de guardar
todo el archivo en el
disco duro de los
dispositivos.
El proyecto que propone
Fox es almacenar sus
tres filmes en lo que se
denomina “nube”, es
decir, servidores en
Internet que permiten un
fácil acceso a todos los
internautas registrados.
Los miembros del
Sindicato de actores
recibirían una
contraseña para
observar, gratuitamente,
las películas. Incluso,
podrían socializar sus
criterios online
y luego emitirían su
voto que todavía se
mantiene por la vía
tradicional: una boleta
impresa, en la que se
marcan cruces por los
filmes seleccionados.
Los argumentos
esgrimidos por los
ejecutivos de Fox para
emplear el streaming
están todos relacionados
con motivos económicos.
Una de las
preocupaciones de los
estudios, al entregar
los DVD con los filmes
nominados, era la
posible distribución
ilegal de estos
contenidos. En algunas
ocasiones los
screeners —como
llaman a ese tipo de
copias— habían sido
pirateados y mucho antes
de que las obras
llegaran a las tiendas,
ya las copias, de
excelente calidad,
circulaban por Internet
y provocaban fuertes
pérdidas a las casas
productoras.
Durante un largo tiempo
se pusieron en práctica
las más diversas
técnicas para evitar la
piratería de esos DVD
—desde la introducción
de códigos secretos en
los discos hasta la
instalación de sistemas
de cifrado,
supuestamente
infranqueables—; sin
embargo, todas las
medidas fracasaron
porque el gran interés
que despertaban las
imágenes en alta
definición, sin
comercializar, era
suficiente para que los
hackers propusieran
soluciones que superaban
los controles de
seguridad creados por
los estudios.
Otro elemento financiero
importante que influyó
en la determinación de
Fox fue que con el uso
del streaming se
ahorrarían hasta un
millón de dólares por
cada película, pues los
costos de distribución
serían menores ya que no
contarían con el soporte
físico del DVD. Todas
estas características
fueron valoradas como
muy positivas por
diversas productoras de
Hollywood —entre ellas
Sony, Universal, Warner—
que estudian nuevas
variantes para mejorar
la rentabilidad de su
negocio.
Tal vez la experiencia
de los Oscar 2011 sea
una de las precursoras
del modelo concebido
para ofrecer “un consumo
de cine más personal”.
La idea sería que las
personas pagaran
online por el acceso
a los contenidos
audiovisuales
streaming; pero
nunca tendrían en su
poder todo el material,
así que esto complicaría
el trabajo de los que se
dedican a la piratería.
La lista de sitios desde
los que se pueden
descargar películas y
series televisivas de
forma gratuita, en
ocasiones, o mediante
pago, es cada vez más
extensa; aunque
Rapidshare, MegaUpload y
SeriesYonquis parecen
concentrar el mayor
número de comentarios
negativos por las
violaciones del derecho
de autor.
El método propuesto por
Fox para socializar sus
películas nominadas
—brillante Natalie
Portman en El cisne
negro, favorita en
la categoría de mejor
actriz principal— ha
provocado múltiples
críticas que comenzaron,
curiosamente, por
Hollywood. El video
streaming no
despierta entusiasmo en
el Sindicato de
directores de fotografía
ni en el de sonido.
Las protestas por las
previsibles pérdidas de
calidad en el formato en
que se transmite
streaming, no han
sido pocas. Los
profesionales de estas
áreas plantean que, por
ejemplo, la pantalla del
muy popular iPhone
—asociado directamente
con iTunes Store— apenas
mide cuatro centímetros
y el pequeño tamaño de
otros dispositivos
móviles tampoco
permitiría apreciar la
calidad real de la
fotografía o el sonido
de una película.
Estos argumentos parecen
razonables y son muy
similares a los
planteados por Spielberg
cuando la Academia optó,
décadas atrás, primero
por el VHS y luego por
el DVD. En aquel momento
surgieron voces en apoyo
al famoso cineasta. Sin
embargo, el criterio
económico se impuso, tal
y como podría suceder,
en un futuro no tan
lejano, con la
visualización
streaming de
películas; pero las
casas productoras
“parecen” olvidar que es
imprescindible tener,
entre otras cosas,
Internet de banda ancha
y una tarjeta de crédito
para acceder a esos
servicios. Pocos en el
mundo “en vías de
desarrollo” cuentan con
ambas, por tanto, el
nuevo modelo de
distribución de
contenidos audiovisuales
no incluiría a gran
parte de la población
mundial; aunque eso, en
realidad, no luce como
un “detalle” importante
para Hollywood. |