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Casa de las Américas
Cinco décadas de diseño gráfico cubano
Carina Pino Santos • La Habana
Fotos: Abel (Casa de las Américas)

El diseño gráfico cubano abre uno de sus imprescindibles capítulos cuando se inició la labor en 1960 de la producción editorial de Casa de las Américas.

En homenaje al cincuentenario de uno de los concursos más importantes de la literatura y ensayística del Tercer Mundo: el Premio Literario Casa de las Américas, y con la acertada coincidencia de la estancia de los jurados de esta edición, la Galería Latinoamericana muestra la exposición Cinco décadas del Premio Casa que permite un recorrido por sucesivas décadas, desde el inicio de la producción gráfica vinculada al certamen latinoamericano hasta comienzos del siglo XXI,  en que las creaciones de las más recientes promociones de diseñadores han dado continuidad a una imagen que encomia su medio siglo de iniciada.

La labor de los gráficos en Casa de las Américas ha sido amplia, con una multiplicidad de morfologías, mas la ha caracterizado el cuidado de una imagen identitaria que la ha signado a lo largo de 50 años.

La historia de la cartelística y del diseño editorial en Casa debe a Umberto Peña, Julio Herrera Zapata, Raúl Martínez, Morante, Félix Beltrán, Alfredo Rostgaard, Tony Evora, Félix Ayón, Jesús Rodríguez Peña, Luis Fernández, Pericles Mora y Justo Luis, entre otros, contribuciones insoslayables.


Umberto Peña

“Pero ha sido Umberto Peña quien ha dado, por su labor sostenida durante años, el rostro característico de las ediciones de la Casa de las Américas”, ha escrito la académica y crítica Adelaida de Juan, una de las investigadoras, junto con Jorge R. Bermúdez que más ha estudiado profundamente el diseño gráfico cubano.

Peña —quien ocupó la dirección artística editorial de la institución—  es un actor esencial en las décadas de los 60 y los 70 respecto al diseño de los perfiles de las colecciones de la editorial. Desde 1963, en que se observa el esmero en las valoraciones tipográficas tanto en las cubiertas, como en el diseño interior de las publicaciones de Casa, este diseñador fue un creador esencial que sostuvo con profesionalismo y talento la calidad de las cubiertas y carteles.

Aunque la muestra en la Galería Latinoamericana se ciñe al tema editorial del Premio, es preciso recordar que Casa de las Américas perfiló muchas colecciones, entre estas, los Cuadernos Casa, la Colección Nuestros Países, La Honda, Valoración Múltiple y otras. Además, no debiera separarse la labor editorial continuada del sello distintivo emergido de la libertad creativa, cualidad que signó a la Casa. De esta institución surgió una de las obras paradigmáticas del cartel cubano, La “Canción protesta”, de Alfredo Rostgaard, cuya imagen se convirtió en un icono de ese género incluso para toda Latinoamérica.


 Alfredo Rostgaard

En tiempos que nos parece absurdo pensar en ejecutar los pasos del proceso editorial de forma manual, es preciso acordarse de cuán cuidadoso y lento era el trabajo de un diseñador (y de todo el equipo de redacción) antes de la introducción de la tecnología digital. Umberto trabajaba, entonces, con varios realizadores; pero cómo era muy profesional realizaba hasta diez variantes para una cubierta, una tarea minuciosa si se tiene en cuenta el tiempo y la elaboración en aquel momento.

La exhibición incita a reflexionar cómo el logro de una producción artística y de diseño, como la que hoy puede apreciarse en la galería, no tiene un punto de partida únicamente en el talento de sus diseñadores editoriales. En realidad, todo diseño editorial de éxito es el resultado de varios factores, entre estos, el vínculo fraternal entre  diseñadores y editores. A lo que habría  que añadir la interrelación con los impresores. Lesbia Vent Dumois (en conferencias) ha subrayado cómo esta cadena (editor-diseñador-impresor) tuvo una plataforma en la tradición de respeto y unión que imprimiera Haydée Santamaría en los inicios, así como su hermana Ada Santamaría, quien estuvo a cargo del departamento editorial en los primeros años. Del mismo modo que alentaron la interrelación del equipo, incitaron a ejercer  la práctica del debate sobre los diseños, sin admitir imposiciones y partiendo de la calidad misma, algo que los diseñadores más jóvenes en los 2000 apuntan como uno de los aspectos positivos que aún inciden en su quehacer hoy en la Casa.

La exposición en la Galería Latinoamericana es contentiva de la amplia variedad de iconografías, morfologías, tendencias y tipografías que se sostuvieron como hilo conductor en la gráfica editorial del Premio.

Apena, sin embargo, que la curaduría no haya incluido las fichas de los diseñadores, máxime teniendo en cuenta el valor de la individualidad artística de estos y para la historia de la gráfica editorial cubana, al mismo tiempo que hubiese concordado con el carácter historicista de la muestra, evidenciado por las banderolas que separan las décadas de labor editorial en la colección del Premio. Aún más si se piensa que este trabajo curatorial no es solo para especialistas, sino para disfrute de jurados, escritores y público en general.

Por otra parte, la creación de Umberto Peña se aprecia con selectividad y amplitud al mismo tiempo en la exposición. Desde sus cubiertas con imágenes de máquinas de escribir del segundo lustro de los 60 hasta las muy logradas, y que aún pudiera citarse de ejemplar, como la colección de 1981: cubiertas diseñadas como un paquete postal en sí mismo.


Umberto Peña

Es, además, didáctico para un público interesado, poder ver las más recientes obras de Pepe Menéndez (actual director artístico editorial), de Nelson Ponce y Rafael Villares.

A través de toda la Colección del Premio Casa es visible el cuidado, la creatividad y peculiaridad que le han caracterizado en su gráfica editorial.

En los 80 se aprecia un vuelco de máxima contemporaneidad que, por otra parte, signó a las artes visuales cubanas del período. El diseño de cubierta de 1980 (en sala) es novedoso al acudir al insospechado giro de tomar para la gráfica el graffiti social de la época.

Una etapa ardua para las editoriales fue el inicio del período especial. En la muestra se aprecia la papelería de esos años y la alternativa de trabajar con diseño tipográfico, pero es al mismo tiempo el momento para un cambio que abre una nueva cartelística con rasgos diferenciadores de las décadas anteriores. También en esa parte pequeña de la muestra (los 90) es de lamentar que la curaduría no incluyera los nombres de los autores de estos años duros para todo el diseño gráfico y editorial cubano, años que a la par reflejan los cambios sociohistóricos del país.

Más allá de la ausencia de información que en una muestra cronológica de sesgo ilustrativo se hace sentir, Cinco décadas del Premio Casa nos permite volver a evaluar y conocer los aportes de Casa de las Américas en ese tema editorial que es su Colección Premio, un apartado dentro de toda una trayectoria que perpetúa la historia de la gráfica cubana

 
 
 
 


GALERÍA de carteles
Cinco décadas del
Premio Casa

LA JIRIBILLA Nro. 039
Casa, Vida, Arte
(Premios Casa de las Américas 2002)

LA JIRIBILLA Nro. 089
Va... por Casa
(Premios Casa de las Américas 2003)

LA JIRIBILLA Nro. 143
Caminar por Casa
(Premios Casa de las Américas 2004)

LA JIRIBILLA Nro. 299
Recompensa y futuro
(Premio Literario Casa de las Américas)

LA JIRIBILLA Nro. 352
Fin del capítulo 49
(Premios Casa de las Américas 2008)

LA JIRIBILLA Nro. 402
Premios Literarios
en Cuba (Aires de premios para las letras de Cuba)

 

LA JIRIBILLA Nro. 416
La Casa de nuestra América (Aniversario 50 de Casa de las Américas)

 

LA JIRIBILLA Nro. 456
Un certamen que se rejuvenece
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.