La Habana. Año IX.
29 de ENERO al
4 de FEBRERO de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Miguel Barnet en EE.UU.

Cruzando puentes

Yinett Polanco • La Habana

Fotos: R. A. Hdez

El poeta, escritor, etnólogo y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Miguel Barnet, se encuentra de visita en los EE.UU. para cumplir un intenso programa de intercambio académico y cultural. El autor de novelas-testimonio como Cimarrón, Gallego y Canción de Rachel impartirá una conferencia en la universidad de Harvard, invitado por Henry Louis Gates1, destacado investigador afronorteamericano y profesor de ese alto centro de estudios y presentará la primera traducción al inglés de su libro La vida real con una nota de contracubierta de Gabriel García Márquez. Un día antes de su partida, Barnet sostuvo una entrevista con La Jiribilla para adelantar algunos pormenores de su viaje.

“En esta visita a EE.UU. me han invitado a siete lugares, pero iré solo a cuatro o cinco: comienzo por Miami y de ahí a Boston, donde voy a participar en una conferencia de cuatro días con la ponencia ‘Letra y espíritu’ sobre el tema racial en Cuba, en la cual explico los logros a partir de la política de la Revolución y también las debilidades o deficiencias que todavía padecemos con un tema tan sensible, relacionado con la subjetividad, la familia y los prejuicios, que son tan dañinos como cualquier medida discriminatoria.

“Estamos celebrando en 2011 el año de los afrodescendientes, he hecho muchas investigaciones sobre ese tema y a partir de mi libro Cimarrón —que tiene siete u ocho ediciones en los EE.UU.— adquirí cierta notoriedad en el mundo académico norteamericano, y esa es la razón por la cual Henry Louis Gates me convocó a esta gran conferencia.

“Después tengo invitaciones a Chicago, a Carolina del Norte y a Nueva York. Allí voy a presentar La vida real, un libro escrito en los 80 que tiene una reciente traducción de Regina Galasso con el nombre A true story. A cuban in New York. Siempre me ha gustado cruzar los puentes, aun los puentes minados, porque isleño al fin y al cabo he sentido siempre una gran curiosidad por lo que hay del otro lado. Durante muchos años estuve visitando los EE.UU., y en 1984 recibí el Grant Guggenheim, y estuve un año y medio allí. Entonces escribí el libro La vida real. Fue durante el período de Ronald Reagan y La guerra de las galaxias, era un Nueva York turbulento. Viví una etapa de mi vida muy intensa, rica en experiencias porque la gran manzana es, como dijo Truman Capote, “la ciudad” donde uno tiene mil rostros. Nueva York no es los EE.UU., es una de las capitales del mundo.

“Estuve seis años sin visitar a Norteamérica y me da mucha ilusión presentar este texto, porque durante mi estancia en Nueva York estuve recogiendo testimonios de varios cubanos que abandonaron el país en los años 40 y 50 y vivieron allí junto con otras comunidades latinas como los puertorriqueños, los mexicanos y los dominicanos, en un melting pot, en una  especie de cazuela, donde se ha cocido un ajiaco muy interesante —para usar un término de Fernando Ortiz—, donde el castellano se enriqueció, se debilitó, tuvo procesos de aculturación y también de transculturación. El spanglish que hablan, más los choques culturales que ellos recibieron, están presentes en esta obra hecha con mucho amor, con mucha acuciosidad e interés, porque refleja la sicología del cubano fuera de su país y el acoso de la nostalgia inconsolable. He conocido otras comunidades en París o en España y las he visto más adaptadas; pero aquellos cubanos de Nueva York tenían un pie allá y otro acá, la cabeza allá y el corazón acá, aunque la ciudad como capital del mundo se abrió también a los cubanos en esos años 40, 50 y 60, y les dio oportunidades de vivir que los hicieron más cosmopolitas. Me resultó un tema muy dramático la escisión del alma y por eso hice La vida real, porque es un libro con un sentido bien realista, crudo, desde el dolor, la inconformidad.”

El tema de los Cinco y el juicio de Posada Carriles

“Voy a EE.UU. a eventos académicos relacionados con la cultura cubana, con mi propia obra, con el tema racial; pero a cualquiera que me pregunte sobre el tema de los Cinco le responderé con la misma exclamación de Fidel: ¡Volverán! Porque tienen que volver, porque es absurdo e injusto que estén presos por terroristas, luchadores contra el terrorismo que iba dirigido como cohetes, como misiles, hacia el pueblo cubano; que estaban defendiendo a su país, a su cultura, a su nación. Eso lo voy a decir en cualquier lugar.

En cuanto al juicio de Posada Carriles, me parece algo que frisa en lo grotesco; es un sainete dramático: un hombre, autor intelectual confeso de un hecho deplorable como el derribo del avión con aquellos cubanos en el año 76, capaz de afirmar que si debía volver a tumbar otro avión lo haría, es ridículo que sea juzgado por que le mienta a inmigración. No es un mentiroso, es un hombre que ha cometido un asesinato masivo, protagonista de operaciones comprobadas de terrorismo, con agentes extranjeros. Ninguna persona honesta y decente, con un espíritu de justicia, puede no denunciar que a un hombre de esa talla se le juzgue solo por haber mentido a la inmigración norteamericana.”

Mensaje al pueblo norteamericano

“Llevo un mensaje de respeto y admiración por el pueblo norteamericano y por los valores imperecederos de su cultura que ha contribuido tanto al mundo en la música, en el cine, en la literatura, en las artes plásticas. Llevo además una exhortación al diálogo, al diálogo en pie de igualdad, porque nuestro país posee una gran riqueza cultural e histórica, donde lo épico y lo cultural han ido siempre de la mano. En todos mis viajes fuera de Cuba, he llevado este mensaje, que todo intelectual debe llevar; pero junto con ello también una exclamación de inconformidad por el bloqueo tan férreo e injusto sufrido por el pueblo cubano desde hace más de 50 años. Es hora ya de que nuestro país tenga posibilidades de verdadero intercambio con el mundo entero: comercial, económico, cultural, sin la coyunda de un embargo ya anacrónico, obsoleto, como se ha demostrado histórica y políticamente.

“Cada día nosotros, los intelectuales y artistas, debemos ser heraldos de ese intercambio justo y necesario para la sobrevivencia en el planeta. Estoy a favor de la diversidad cultural, racial, sexual; aunque soy cubano como una palma real, soy cosmopolita, tengo la visión de que algún día desaparecerán las fronteras y quedarán solo los valores culturales; pero cada día esta aldea global se hace más rica, entreverada y diversa.

“Tenía la esperanza de que cuando Barack Obama asumiera la presidencia, esta distensión en el área del intercambio académico iba a ser más rápida; pero ha sido lenta, aunque necesaria. Las medidas tomadas llevan retrospectivamente a la época de Carter y de Clinton, pero de todas maneras es un paso positivo que como cubano, como escritor, como artista, como dirigente cultural, reconozco como un escalón hacia un diálogo más profundo y de mayor fraternidad. Espero que nada lo obstaculice y ninguna comunidad cubana en EE.UU. pueda ser un impedimento para estos puentes que es necesario levantar cada día con más fuerza y con más sólidos cimientos.”

Invocando las esencias

“Allí voy acompañado del Ángel de la jiribilla. Ese ángel me ha acompañado siempre, porque se da la mano, dondequiera que esté, con Esteban Montejo, el Cimarrón. Cada vez que me vea en alguna dificultad invocaré a Esteban Montejo y al Ángel de la jiribilla.”

 

* Henry Louis Gates es el reconocido investigador afronorteamericano que hace unos meses fuera arrestado bajo la acusación de irrumpir en su propia casa, y a quien el presidente norteamericano Barack Obama llevó a la Casa Blanca a tomar unas “cervezas” para desagraviarlo junto con el policía que lo apresara, James Crowley.

 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.