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El poeta,
escritor, etnólogo y
presidente de la Unión
de Escritores y Artistas
de Cuba (UNEAC), Miguel
Barnet, se encuentra de
visita en los EE.UU.
para cumplir un intenso
programa de intercambio
académico y cultural. El
autor de
novelas-testimonio como
Cimarrón, Gallego y
Canción de Rachel
impartirá una
conferencia en la
universidad de Harvard, invitado por Henry
Louis Gates1,
destacado investigador
afronorteamericano y
profesor de ese alto
centro de estudios y
presentará la primera
traducción al inglés de
su libro La vida real
con una nota de
contracubierta de
Gabriel García Márquez. Un
día antes de su partida, Barnet sostuvo una
entrevista con La
Jiribilla para
adelantar algunos
pormenores de su viaje.
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“En esta visita a
EE.UU. me han invitado a
siete lugares, pero iré
solo a cuatro o cinco:
comienzo por Miami y de
ahí a Boston, donde voy
a participar en una
conferencia de cuatro
días con la ponencia
‘Letra y espíritu’ sobre
el tema racial en Cuba,
en la cual explico los
logros a partir de la
política de la
Revolución y también las
debilidades o
deficiencias que todavía
padecemos con un tema
tan sensible,
relacionado con la
subjetividad, la familia
y los prejuicios, que
son tan dañinos como
cualquier medida
discriminatoria.
“Estamos
celebrando en 2011 el
año de los
afrodescendientes, he
hecho muchas
investigaciones sobre
ese tema y a partir de
mi libro Cimarrón
—que tiene siete u ocho
ediciones en los EE.UU.—
adquirí cierta
notoriedad en el mundo
académico
norteamericano, y esa es
la razón por la cual
Henry Louis Gates me
convocó a esta gran
conferencia.
“Después tengo
invitaciones a Chicago,
a Carolina del Norte y a
Nueva York. Allí voy a
presentar La vida
real, un libro
escrito en los 80 que
tiene una reciente
traducción de Regina
Galasso con el nombre
A true story. A cuban in
New York. Siempre me
ha gustado cruzar los
puentes, aun los puentes
minados, porque isleño
al fin y al cabo he
sentido siempre una gran
curiosidad por lo que
hay del otro lado.
Durante muchos años
estuve visitando los
EE.UU., y en 1984 recibí
el Grant Guggenheim, y
estuve un año y medio
allí. Entonces escribí
el libro La vida real.
Fue durante el período
de Ronald Reagan y La
guerra de las galaxias,
era un Nueva York
turbulento. Viví una
etapa de mi vida muy
intensa, rica en
experiencias porque la
gran manzana es, como
dijo Truman Capote, “la
ciudad” donde uno tiene
mil rostros. Nueva York
no es los EE.UU., es una
de las capitales del
mundo.
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“Estuve seis años
sin visitar a
Norteamérica y me da
mucha ilusión presentar
este texto, porque
durante mi estancia en
Nueva York estuve
recogiendo testimonios
de varios cubanos que
abandonaron el país en
los años 40 y 50 y
vivieron allí junto con
otras comunidades
latinas como los
puertorriqueños, los
mexicanos y los
dominicanos, en un
melting pot, en una
especie de cazuela,
donde se ha cocido un
ajiaco muy interesante
—para usar un término de
Fernando Ortiz—, donde
el castellano se
enriqueció, se debilitó,
tuvo procesos de
aculturación y también
de transculturación. El
spanglish que
hablan, más los choques
culturales que ellos
recibieron, están
presentes en esta obra
hecha con mucho amor,
con mucha acuciosidad e
interés, porque refleja
la sicología del cubano
fuera de su país y el
acoso de la nostalgia
inconsolable. He
conocido otras
comunidades en París o
en España y las he visto
más adaptadas; pero
aquellos cubanos de
Nueva York tenían un pie
allá y otro acá, la
cabeza allá y el corazón
acá, aunque la ciudad
como capital del mundo
se abrió también a los
cubanos en esos años 40,
50 y 60, y les dio
oportunidades de vivir
que los hicieron más
cosmopolitas. Me resultó
un tema muy dramático la
escisión del alma y por
eso hice La vida real,
porque es un libro con
un sentido bien
realista, crudo, desde
el dolor, la
inconformidad.”
El
tema de los Cinco y el
juicio de Posada
Carriles
“Voy a EE.UU. a
eventos académicos
relacionados con la
cultura cubana, con mi
propia obra, con el tema
racial; pero a
cualquiera que me
pregunte sobre el tema
de los Cinco le
responderé con la misma
exclamación de Fidel:
¡Volverán! Porque tienen
que volver, porque es
absurdo e injusto que
estén presos por
terroristas, luchadores
contra el terrorismo que
iba dirigido como
cohetes, como misiles,
hacia el pueblo cubano;
que estaban defendiendo
a su país, a su cultura,
a su nación. Eso lo voy
a decir en cualquier
lugar.
En cuanto al
juicio de Posada
Carriles, me parece algo
que frisa en lo
grotesco; es un sainete
dramático: un hombre,
autor intelectual
confeso de un hecho
deplorable como el
derribo del avión con
aquellos cubanos en el
año 76, capaz de afirmar
que si debía volver a
tumbar otro avión lo
haría, es ridículo que
sea juzgado por que le
mienta a inmigración. No
es un mentiroso, es un
hombre que ha cometido
un asesinato masivo,
protagonista de
operaciones comprobadas
de terrorismo, con
agentes extranjeros.
Ninguna persona honesta
y decente, con un
espíritu de justicia,
puede no denunciar que a
un hombre de esa talla
se le juzgue solo por
haber mentido a la
inmigración
norteamericana.”
Mensaje al pueblo
norteamericano
“Llevo un mensaje
de respeto y admiración
por el pueblo
norteamericano y por los valores
imperecederos de su
cultura que ha contribuido tanto
al mundo en la música,
en el cine, en la
literatura, en las artes
plásticas. Llevo
además una exhortación
al diálogo, al diálogo
en pie de igualdad,
porque nuestro país
posee una gran riqueza
cultural e histórica,
donde lo épico y lo
cultural han ido siempre
de la mano. En todos mis
viajes fuera de Cuba, he
llevado este mensaje,
que todo intelectual
debe llevar; pero junto
con ello también una
exclamación de
inconformidad por el
bloqueo tan férreo e
injusto sufrido por el
pueblo cubano desde hace
más de 50 años. Es hora
ya de que nuestro país
tenga posibilidades de
verdadero intercambio
con el mundo entero:
comercial, económico,
cultural, sin la coyunda
de un embargo ya
anacrónico, obsoleto,
como se ha demostrado
histórica y
políticamente.
“Cada día
nosotros, los
intelectuales y
artistas, debemos ser
heraldos de ese
intercambio justo y
necesario para la
sobrevivencia en el
planeta. Estoy a favor
de la diversidad
cultural, racial,
sexual; aunque soy
cubano como una palma
real, soy cosmopolita,
tengo la visión de que
algún día desaparecerán
las fronteras y quedarán
solo los valores
culturales; pero cada
día esta aldea global se
hace más rica,
entreverada y diversa.
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“Tenía la
esperanza de que cuando
Barack Obama asumiera la
presidencia, esta
distensión en el área
del intercambio
académico iba a ser más
rápida; pero ha sido
lenta, aunque necesaria.
Las medidas tomadas
llevan
retrospectivamente a la
época de Carter y de
Clinton, pero de todas
maneras es un paso
positivo que como
cubano, como escritor,
como artista, como
dirigente cultural,
reconozco como un
escalón hacia un diálogo
más profundo y de mayor
fraternidad. Espero que
nada lo obstaculice y
ninguna comunidad cubana
en EE.UU. pueda ser un
impedimento para estos
puentes que es necesario
levantar cada día con
más fuerza y con más
sólidos cimientos.”
Invocando las esencias
“Allí voy
acompañado del Ángel de
la jiribilla. Ese ángel
me ha acompañado
siempre, porque se da la
mano, dondequiera que
esté, con Esteban
Montejo, el Cimarrón.
Cada vez que me vea en
alguna dificultad
invocaré a Esteban
Montejo y al Ángel de la
jiribilla.”
*
Henry Louis Gates
es el reconocido
investigador
afronorteamericano que hace
unos meses fuera
arrestado bajo la
acusación de irrumpir en
su propia casa, y a
quien el presidente
norteamericano Barack
Obama llevó a la Casa
Blanca a tomar unas
“cervezas” para
desagraviarlo junto con
el policía que lo
apresara, James Crowley. |