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Fue difícil el año 2010
para el cine cubano, y
más lo será el 2011,
pero en uno y otro
período hubo logros de
imprescindible
reconocimiento. El
Instituto Cubano de Arte
e Industria
Cinematográficos hizo
balance del año pasado y
se resaltó, en primer
lugar, el imperativo de
ampliar las perspectivas
de la producción, puesto
que solo así será
posible asumir el
universo audiovisual en
su vastedad, de acuerdo
con la tendencia mundial
de pensar en el universo
audiovisual como algo
que engloba y trasciende
el cine.
Con la conclusión de 140
proyectos en 2010, entre
los cuales figuraron
cinco largometrajes,
varios documentales y
más de 600 minutos de
dibujos animados, el
ICAIC afrontó varias
coproducciones con
televisoras. Merece
mencionarse el programa
Con dos que se
quieran, que
actualmente transmite el
canal Cubavisión cada
martes, y por el cual ha
pasado lo más destacado
de la vida artística y
cultural del periodo.
También potenciaron el
paso por Cuba de eximios
intelectuales
extranjeros, la llamada
Videoteca
Contracorriente, cuyas
entrevistas han sido
televisadas
sistemáticamente.
En el balance del
trabajo del año, el
presidente del
Instituto, Omar
González, aseguró que
nuestro audiovisual está
intentando ponerse a
tono con la marcha
mundial en este sector,
en cuanto a la
recurrencia de las
coproducciones, el
empleo de las nuevas
tecnologías y la
cooperación con la
televisión, tres modos
de supervivencia ante el
creciente consumo del
cine a través de las
pequeñas pantallas,
sobre todo de
computadora, y el
preocupante
decrecimiento de la
asistencia del público a
las salas
cinematográficas.
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Todavía el cine cubano
se mantiene en la cima
de la preferencia para
su público natural. En
el más reciente Festival
Internacional del Nuevo
Cine Latinoamericano,
las cuatro películas
presentadas por el ICAIC
constituyeron mayúsculos
acontecimientos de
público. José Martí,
el ojos del canario,
de Fernando Pérez (que
arrasó con los premios
colaterales y había
contado con el cálido
apoyo de prensa y
público); Casa vieja,
de Lester Hamlet (el
filme más popular del
evento, y ahora mismo
circulando con éxito por
la salas de estreno de
la toda la Isla);
Larga distancia, de
Esteban Insausti;
Boleto al paraíso,
de Gerardo Chijona y
Afinidades,
codirigida por Vladimir
Cruz y Jorge Perugorría,
mantuvieron desplegado
el estandarte del cine
nacional a los ojos de
un público que sigue
disfrutando,
discutiendo, amando las
películas generadas en
su propio país.
Sobre el aporte cultural
y social de dichas
producciones, en un país
como Cuba que ha
privilegiado tanto al
cine, Omar González
aseguró que no se trata
solamente de “un modo de
generar ingresos
económicos”, sino de
continuar entendiendo el
cine en tanto “formador
de valores artísticos y
éticos, aunque es
preciso pensar como
atraer los diferentes
públicos y la manera de
hacer más atractiva su
estancia en el cine”.
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Para lograr esa mayor
asistencia a las salas,
sobre todo con las
producciones cubanas, es
preciso brindar a los
espectadores la mayor
información sobre los
filmes terminados y
crear soportes
promocionales que, amén
de sugestivos, informen
sobre la verdadera
magnitud de la obra en
cuestión. Para el 2011,
el Instituto va a
priorizar las fórmulas
que conduzcan a un
incremento en la
taquilla, pues a pesar
del alto costo de los
equipos y medios
tecnológicos, se espera
estimular en las
audiencias el valor del
verdadero séptimo arte,
y ganar terreno
paulatinamente en la
competencia con la
televisión, las nuevas
tecnologías y la
circulación
indiscriminada de
películas espectaculares
y de ínfimo valor
artístico.
En el balance de 2010 de
la principal productora
audiovisual del país
también fue reconocida
la labor de
restauración,
conservación y
digitalización del
patrimonio fílmico, en
un proceso que se
ampliará en este año, a
partir del mejoramiento
que recibieron las
bóvedas, su
climatización y la
incorporación del
laboratorio fílmico. Y
junto con ello, se
piensa impulsar la
producción al mismo
nivel de 2010 o a
niveles superiores.
En el mismo momento en
que se realizaba este
balance entraron en
proceso de edición tres
nuevas producciones:
Verde Verde, filme
de temática gay
realizado en digital por
el veterano Enrique
Pineda Barnet, el
regreso al largometraje
cinematográfico de
Enrique Álvarez,
titulado Marina,
que se filmó en Gibara,
y la película de vena
experimental titulada
La piscina, dirigido
por el joven Carlos M.
Quintela, estaba
concluyendo su
posproducción. Se
anuncia la producción
del documental
Cimarrón, de Juan
Carlos Tabío mientras
que Jorge Luis Sánchez
filmará el musical
Irremediablemente juntos,
por solo hablar de los
rodajes cuyo inicio está
muy próximo.
Además de continuar
estimulando la
producción, la búsqueda
de alternativas para
jerarquizar las
propuestas
cinematográficas de los
cines en Cuba, el
incremento de la labor
de promoción y el
sostenimiento del empeño
por continuar la
formación y educación
audiovisual del público
cubano resaltan como
estrategias
fundamentales del
trabajo del ICAIC en el
2011 ante los desafíos
de una era marcada por
los nuevos procesos y
modelos de producción,
promoción y difusión del
audiovisual. |