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“No haces 500 millones
de amigos sin ganarte
algunos enemigos”. Es la
frase que aparece en el
cartel del filme La
red social, que
muestra en 120 minutos
el surgimiento de
Facebook y las
interioridades de su
creador, Mark Zuckerberg.
Basada en el libro
Multimillonarios por
accidente, de
Ben Mezrich,
la cinta es un relato
colmado de alegorías al
entorno digital, que
actualmente tiene como
protagonista al más
importante sitio de
redes sociales.
Esta alianza entre el
mundo cinematográfico y
los casos más
impactantes de la red
resulta muy lucrativa si
tenemos en cuenta que
uno de cada cinco
usuarios de Internet es
miembro de Facebook y un
potencial espectador de
la película.
Galardonada con cuatro
Globos de Oro en la
última entrega de los
premios —mejor película
de drama, mejor
dirección para David
Fincher, mejor banda
sonora para Trent Reznor
y Atticus Ross y mejor
guion original para
Aaron Sorkin— y con ocho
nominaciones a los
Oscar, puede ser
considerada una de las
propuestas más
interesantes de 2010.
Para el equipo de
realización, el reto de
cinematografiar uno de
los fenómenos
reticulares de mayor
alcance a nivel mundial,
pudo haberse considerado
prácticamente una
apuesta segura. En tal
sentido, el resultado es
—para algunos críticos—
el análisis fílmico de
toda una generación
entera, un auténtico
espejo de los nuevos y
viejos comportamientos
adolescentes.
El acercamiento a la
biografía sobre el joven
más rico del mundo nos
revela una personalidad
controversial, un Mark
Zuckerberg ajeno a las
prácticas de
socialización real que,
paradójicamente,
ha inventado una
herramienta para ayudar
a conectar a todos los
usuarios de Internet.
Sin embargo, más allá de
la recapitulación en
torno al boom de
Facebook, la cinta
esclarece nuevamente
cuán estrecha es la
relación entre la
industria del cine y los
hechos que tienen lugar
en el ámbito web.
El alcance internacional
de estos “sucesos
digitales” ciertamente
parece garantizar un
conocimiento mínimo
sobre el tema en
cuestión y al mismo
tiempo comprar entradas
a las salas de
proyección, DVD
originales o propiciar
miles de descargas
online. Otro ejemplo
sería la propuesta de
filmar la historia de
Julian Assange y su
sitio web Wikileaks,
tras la filtración y
publicación de miles de
documentos oficiales y
secretos del
Departamento de Estado
de EE.UU.
No obstante,
La red social
irrumpe en el ámbito
cinematográfico como una
prueba más de la
rentabilidad comercial
que supone la
explotación de las
ambiciones humanas y las
historias de éxito
ligadas a personajes
alejados del escrutinio
público.
Los hilos del mercado
cultural, manipulados de
forma certera,
nuevamente atrapan a
miles de espectadores
obnubilados por un
relato sobre la web a la
que le dedican parte de
su tiempo y que les
promete un mundo
interconectado, casi
aprehensible a través de
clicks. |