1
Treintitrés. La edad
de Cristo
tengo. Y pena. Una
alegría
escasa. La angustia
mía
radica en saber que
existo.
Aunque roto, no
desisto
de un viaje
libertador
que limpie tanto
esplendor
en busca de una
salida:
de la palabra a la
vida,
del egoísmo al amor.
2
Salir. Salir.
Siempre salgo
de mí para hundirme
en otros
y dañar ese nosotros
que finjo cuando no
valgo.
Si valgo soy ese
algo
soberbio que da el
placer:
un cuerpo, un goce,
un querer
redimirme a toda
prisa
huyendo de la
precisa
disciplina del
crecer.
49
Nosotros
ya no es la treta
de ese Ellos
que eran los
Otros.
Cuando hoy pronuncio
nosotros
estoy pensando en la
meta
adonde va la saeta
que anula todo
egoísmo:
ese Dios que soy yo
mismo,
pues formo parte de
un Él
que me invita a
serle fiel
dándome Amor por
abismo.
50
Salir. Salir. Salgo
ahora
al crisol del
universo
con el gozo del
converso
a una fe que no
demora
en obrar. Si dije
otrora:
“Me angustio, por
tanto, existo”,
hoy digo: “Señor,
insisto
en cumplir tu
voluntad.
Premia con ello a mi
edad:
treintitrés: la edad
de Cristo”.
Décimas incluidas en
“Lamentaciones”, una
de las secciones de
su libro Éxodo
(Letras Cubanas,
2004).
*
Jesús David Curbelo:
(Camagüey, Cuba, 1965)
es poeta, narrador,
ensayista, crítico y
traductor literario.
Licenciado en Filología,
actualmente labora como
Jefe de la Redacción de
Poesía en Ediciones
Unión. Ha sido
galardonado en dos
oportunidades con el
Premio Nacional de la
Crítica por los libros
de poesía
El lobo y el centauro
y
Parques.
Poemas y cuentos suyos
aparecen antologados en
diversas muestras de
literatura cubana tanto
en Cuba como en el
extranjero, donde han
sido traducidos al
inglés, francés, checo,
alemán, italiano y
neerlandés. Colabora
frecuentemente como
crítico en diversas
publicaciones
periódicas. En 1999 le
fue conferida la
Distinción por la
Cultura Nacional. Ha
publicado los poemarios:
Insomnios,
Extraplagiario,
Salvado por la danza,
Libro de cruel fervor,
Libro de Lilia Amel,
El lobo y el centauro,
Cirios,
Apología del silencio,
El mendigo de Dios,
Parques,
Éxodo,
Aprendiendo a callar
y
Sonetos imperdonables. |