Teresinski
pidió
que la
Sra.
Ellis
proyectara
la
próxima
imagen a
los
monitores.
El
destinatario
de ese
giro
monetario
no era
Luis
Posada
Carriles.
El
formulario
decía
claramente
“Francisco
Chávez”.
Fechado
el 11 de
septiembre
de 1997,
una
semana
después
del
asesinato
de Fabio
Di Celmo
en La
Habana.
“Envié
$800”,
confesó
el
contador
con
cierta
nostalgia
en su
voz. “Yo
mandé
ese
dinero.
Monzón
me lo
dio”,
añadió.
Francisco
Chávez
Abarca
era la
mano
derecha
de
Posada
Carriles
en El
Salvador.
Encargado
de
reclutar
a
centroamericanos
en
nombre
de
Posada,
para
poner
las
bombas
en Cuba,
también
puso la
primera
que
estalló
en 1997
—en el
cabaret
Aché,
del
Hotel
Meliá
Cohiba.
Fue
capturado
por las
autoridades
venezolanas
y
extraditado
a Cuba,
donde lo
condenaron
a 30
años de
prisión
por
terrorismo.
RAMON
MEDINA Y
LUIS
POSADA
CARRILES
SON LA
MISMA
PERSONA
El
testigo
Oscar de
Rojas
siguió
testificando
y
confirmó
que el
tercer
giro que
le
mostró
en la
pantalla
el
fiscal
Teresinski
también
lo envió
a Ramón
Medina
en El
Salvador
por la
cantidad
de $800,
el 12 de
septiembre
de 1997.
Ocho
días
después
del
asesinato
de Fabio
Di Celmo.
“Me
pareció
muy
extraño
eso de
los
envíos
seguidos
de Money
Orders a
El
Salvador
y
Guatemala”,
dijo de
Rojas.
Confesó
haberle
mentido
a un
agente
del FBI,
a quien
identificó
solamente
como
Lisa, en
junio de
2006.
“Le dije
que los
giros no
tenían
mi
firma.
Es que
tenía
miedo.
Después
le pedí
disculpas
a Lisa
por
haberle
mentido”,
contó De
Rojas.
“Es que
me
hubieran
botado
del
trabajo
si yo no
hubiese
mentido”,
concluyó
el
testigo.
Teresinski
trató de
preguntarle
a de
Rojas
sobre
cuándo
se
enteró
de que
Ramón
Medina y
Luis
Posada
Carriles
eran la
misma
persona,
pero el
abogado
defensor
Arturo
Hernández
se
quejó.
Después
de una
larga
conversación
privada
entre
los
abogados
en
sidebar,
la Jueza
Kathleen
Cardone
le
prohibió
al
fiscal
indagar
en esa
dirección.
No
explicó
por qué.
No
importa.
El
propio
Luis
Posada
Carriles
nunca ha
ocultado
que uno
de sus
seudónimos
favoritos
es Ramón
Medina.
Lo
confesó
en
varios
formularios
que
presentó
a
Inmigración
y en
varias
entrevistas
que le
hicieron
los
funcionarios
del
gobierno
estadounidense.
Además,
Posada
Carriles
cuenta
en su
libro
autobiográfico
cuándo y
por qué
se le
ocurrió
bautizarse
Ramón
Medina.
Tratando
de
escaparse
de
Venezuela
en 1985,
después
de
fugarse
de la
prisión
en San
Juan de
los
Morros,
él
buscaba
alguna
identidad
para
burlarse
de los
retenes
en el
camino.
Entonces
se le
ocurrió
esta
idea,
“que fue
la más
acertada:
con un
bolígrafo
especial
pinté en
el
retrato
de la
cédula
el pelo
parecido
al mío y
con
borrador
y
plumillas
le
enderecé
el ojo
bizco;
así se
parecía
bastante
a mí. Su
nombre
era
Ramón
Medina y
tenía
aproximadamente
mi misma
edad.
Por lo
tanto,
al
carnet
de
guardia
también
le puse
el
nombre
de Ramón
Medina.
Con esos
documentos
pasaría
un retén
que se
encontraba
a unos
50
kilómetros
del
penal,
en el
camino
hacia un
pueblo
llamado
La
Encrucijada”.
Luis
Posada
Carriles
y Ramón
Medina
son la
misma
persona.
Lo dicen
los
documentos.
Lo dice
la
evidencia
y lo
dice él
en su
propio
libro.
UN FAX
COMPROMETEDOR
Un
fax que
Posada
Carriles
envió
desde El
Salvador
a
Guatemala,
bajo
otro de
sus
seudónimos,
el 25 de
agosto
de 1997,
confirma
su
conocimiento
de los
pagos
que
recibía
desde
los
Estados
Unidos.
A través
del fax,
Posada
Carriles
le
informa
a dos de
sus
colaboradores:
“Esta
tarde
recibirán
por
Wester
(sic)
Union
cuatro 4
envíos
de
$800”,
dice el
fax.
“Necesito
todos
los
datos de
lo de la
discoteca
para
tratar
de
confirmarlo.
Si no
hay
publicidad
no hay
pago”,
continúa
el fax
que está
escrito
de puño
y letra
de
Posada
Carriles.
El
fax cayó
en manos
de la
periodista
Ann
Louise
Bardach,
quien
publicó
un
artículo
sobre el
tema el
domingo
12 de
julio de
1998, en
el cual
cuenta
que un
comerciante
cubanoestadounidense,
Tony
Alvarez,
quien
tenía un
negocio
en
Guatemala
interceptó
el fax
que
había
enviado
Posada
desde El
Salvador
y
firmado
Solo.
“El
Señor
Posada
reconoció
haber
escrito
el
documento”,
reportó
Bardach
para el
New York
Times.
BARDACH
Y TONY
ALVAREZ
La
fiscalía
anunció
desde el
comienzo
del
juicio
que ha
citado a
Bardach
y a
Alvarez
para
testificar
en El
Paso,
aunque
el
abogado
defensor
de
Posada Carriles
—Arturo
Hernández—le
dijo a
la Jueza
Cardone
que se
opone al
testimonio
de
Alvarez.
El
primer
día del
juicio,
Hernández
le dijo
al
jurado
que el
gobierno
quería
presentarle
el
testimonio
de Tony
Alvarez.
El
abogado
defensor
alegó
que
Alvarez
sería un
testigo
parcializado
contra
Posada
Carriles.
“Una
persona
que es
amigo
personal
de Fidel
Castro y
que tuvo
una
relación
íntima
con una
hija de
Fidel
Castro”,
dijo
Hernández
ese día.
Sobre
Ann
Louise
Bardach,
Hernández
dijo
algo
parecido.
También
la acusó
de estar
parcializada
contra
su
cliente
y de
haber
escrito
“siempre
contra
la
comunidad
del
exilio”.
EL
TESTIGO
MEXICANO
Antes
de que
Oscar de
Rojas
estremeciera
a la
corte
con su
descripción
meticulosa
de la
ruta del
dinero
que
sostenía
el
terror
contra
Cuba en
1997,
testificó
un
oficial
de la
Inmigración
mexicana,
Mauricio
Castro
Medina.
Esperó
una hora
en el
pasillo,
porque
la Jueza
Cardone
tuvo una
audiencia
a puerta
cerrada
con
algunos
de los
abogados
del
caso.
Como
indicamos
ayer,
era de
esperar,
porque
Posada
Carriles
insiste
en que
sus
derechos
constitucionales
serían
violados
si el
gobierno
de los
Estados
Unidos
no hace
públicos
ciertos
documentos
que la
fiscalía
ha
clasificado
como
secretos,
porque
supuestamente
impactan
contra
la
seguridad
nacional
del
país. La
jueza
escuchó
ayer en
la
mañana
argumentos
sobre
ese tema
de los
abogados
y
fiscales.
Antes
de
realizar
la
audiencia
secreta
en la
sala
judicial,
la Jueza
Cardone
vació la
sala. Se
quedaron
solamente
su
secretario
personal,
tres
fiscales
y el
abogado
defensor
principal. Posada
Carriles,
uno de
sus
abogados,
los
interpretes,
los
guardias,
los
alguaciles,
incluso
una de
los
integrantes
del
equipo
legal de
la
fiscalía,
tuvieron
que
esperar
en el
pasillo.
Mientras
tanto,
el
oficial
de la
Inmigración
leía. Un
libraco
de 884
páginas
sobre la
vida de
Pancho
Villa
escrito
por el
autor
mexicano
Paco
Ignacio
Taíbo
II.
Cuando
al fin
logró
testificar,
contó
detalles
sobre el
uso de
un
pasaporte
guatemalteco
a nombre
de
Manuel
Enrique
Castillo
López
para
entrar
por
Chetumal
a México
y de
otro
pasaporte
estadounidense
perteneciente
a
Generoso
Bringas
para
salir
del país
azteca a
través
de Isla
Mujeres.
Ambos
viajes
en marzo
de 2005.
La
evidencia
ha
demostrado
anteriormente
que el
pasaporte
guatemalteco
tiene la
fotografía
de
Posada
Carriles
y que el
pasaporte
estadounidense
fue el
que usó
Posada
para
salir de
México
en el
Santrina
en marzo
de 2005.
El
testimonio
del
oficial
Castro
Medina
fue
largo y
tedioso.
La Jueza
Cardone
bostezó
por lo
menos
tres
veces.
Mientras
el
testigo
respondía
las
preguntas
del
fiscal,
el
abogado
defensor
se
levantó
para
estirar
su
espalda.
“Me
duele”,
le dijo
Art
Jernandes
a su
colega
Felipe
Millán.
¿Y
Posada
Carriles?
Roncaba
tan alto
que
algunos
integrantes
del
jurado
rieron.
EL
JUEVES
La
Jueza
Cardone
convocó
a los
abogados
a las
8:30 de
la
mañana
para
“escuchar
argumentos
legales”.
No
sabemos
si eso
será
otra vez
a puerta
cerrada.
Al
concluir
los
argumentos,
el
contador
continuará
su
testimonio. Le
toca a
Arturo
Hernández
interrogarlo.
El
agresivo
abogado
defensor
probablemente
se
pasará
la noche
afilándose
los
colmillos.