CONCLUYE TESTIMONIO DEL CONTADOR
Antes de que testificara Omar Vega del FBI, había que terminar primero con el testimonio de Oscar de Rojas, el contador de uno de los líderes de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
Oscar de Rojas declaró ayer que uno de los miembros de la junta ejecutiva de la FNCA, Arnaldo Monzón Plascencia, le dio ordenes de girar miles de dólares a Ramón Medina, el seudónimo preferido de Luis Posada Carriles en El Salvador y Guatemala.
Hoy le tocó el turno al abogado defensor, Arturo Hernández. Interrogó al contador con el propósito de impugnar su testimonio. Hernández solo pudo establecer que De Rojas no conoce a Posada Carriles y que nunca ha conversado con él. “Solo sé que envié esas transferencias electrónicas de dinero a Ramón Medina”, enfatizó de Rojas.
Hernández desistió y no hizo más preguntas a de Rojas, y éste se retiró lentamente de la sala judicial, después de dejar establecido que la ruta del dinero que financió la campaña de bombas contra Cuba en 1997 pasó por el estado de Nueva Jersey a través de un alto funcionario de la Fundación Nacional Cubano Americana.
OMAR VEGA, AGENTE DEL FBI
Pero la ruta del dinero no terminó con De Rojas. El fiscal Jerome Teresinski citó al próximo testigo: Omar Vega, el agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) encargado del caso de Luis Posada Carriles.
Vega es un hombre de treinta y pico de años. De ascendencia cubana, nació en los Estados Unidos. Tiene un título universitario en ingeniería eléctrica, pero desde el año 2005 investiga el caso de Posada Carriles a nombre de la Oficina de Asuntos Contraterroristas del FBI.
Durante los últimos seis años, su tarea ha sido destapar los secretos de una sofisticada conspiración de violencia entre un grupo de exiliados cubanos y asalariados centroamericanos. Su investigación lo ha llevado de Nueva Jersey a Miami, y ha pasado por Guatemala, Cuba e Italia. No ha sido fácil.
No creo que hay alguien en los Estados Unidos conozca mejor el caso Posada que Omar Vega. Durante todo el proceso judicial en El Paso, Vega ha estado sentado detrás de los fiscales. Les explica, instruye y enseña los vericuetos del caso. Torea a los testigos del gobierno, coordinando los detalles de sus viajes a El Paso y su estancia en los hoteles, mientras ayuda a los fiscales a prepararlos para testificar. Al verlo intercambiar con los testigos es evidente que proyecta seguridad y confianza.
Por eso, ha podido entrevistar a diversos personajes involucrados en la campaña de bombas contra Cuba. Desde los autores materiales centroamericanos que cumplen largas sentencias en las cárceles cubanas hasta los exiliados cubanos que financiaron la operación terrorista. Habla español con un ligero acento y se esfuerza por pronunciar bien el castellano.
EL DINERO DE LAS BOMBAS SALIÓ DE NUEVA JERSEY
Hoy el fiscal Jerome Teresinski interrogó a Vega sobre los récords oficiales de la Western Union, en partircular las transferencias de dinero a Centro América de ciertos exiliados cubanos afincados en Nueva Jersey en 1997.
Antes de mostrarle al testigo un expediente de documentos de la Western Union, Teresinski se lo enseñó al abogado defensor —Arturo Hernández— y le entregó una copia. Sin mirar la copia, Hernández se apropió del original por un prolongado tiempo. Revisó cada uno de los documentos, e iba anotando sus comentarios en un papel amarillo.
La jueza, el jurado, los fiscales y la audiencia pacientemente esperábamos mientras Hernández revisaba el documento original que Teresinski quería enseñarle al testigo. Al fin, la Jueza Cardone dijo: “Mister Hernández, ¿ya terminó?” El abogado de Posada Carriles le respondió: “OH, Su Señoría, no sabía que ustedes estaban esperándome a mi”.
Cuando al fin le pudo mostrar el expediente al agente del FBI, Teresinski le pidió que contara las veces que aparecen envíos a Ramón Medina —el seudónimo de Luis Posada Carriles. “Hay 21 pagos a Ramón Medina aquí”, respondió Omar Vega.
Con paciencia, una por una, el agente del FBI detalló las transferencias electrónicas de dinero desde Nueva Jersey en 1997 a Ramón Medina en El Salvador. Algunas enviadas por el director de la junta ejecutiva de la Fundación Nacional Cubano Americana, Arnaldo Monzón. Otras por Pedro Pérez, Ángel Alfonso, Abel Hernández, José Gonzalo y Rubén Gonzalo. Algunos giros indicaban un monto de $2,000, y otros de $800. Todos fueron hechos justo en los días de la campaña de bombas, una de las cuales mató al joven turista italiano Fabio Di Celmo, el hijo de Ora y Giustino.
SE CONFUNDE ARTURO HERNÁNDEZ
Algunas de las transferencias de dinero ocurrieron entre abril y mayo de 1997. Al escuchar eso, el abogado de Posada Carriles se agitó muchísimo. “Su Señoría, yo protesto”, dijo bastante alterado. “Las transferencias de dinero van más allá de los parámetros establecidos”. La jueza no entendió la queja y Hernández elaboró rápidamente el argumento: “La primera bomba que explotó en Cuba en 1997 fue en julio y no en abril: en un club del Joutel Cojiba llamado H. Eso es lo que la evidencia ha establecido”. Los fiscales se miraron entre sí y los periodistas que estaban en la corte también.
La Jueza Cardone no tardó en despejarle la confusión al abogado de Posada Carriles: “El testimonio del inspector cubano, Hernández Caballero, estableció que la primera explosión fue en el cabaret Aché del Hotel Cohíba el 12 de abril de 1997”, dijo la jueza. El abogado defensor pidió disculpas por su confusión y la jueza anunció un receso para la hora de almuerzo.
POSADA NECESITA VACUNARSE CONTRA EL TÉTANOS
Antes de irnos, el abogado Felipe Millán le pidió a la jueza que terminara la sesión a las cuatro de la tarde, porque Posada Carriles necesitaba ir al médico para una inyección contra el tétanos. “Una barandilla oxidada que hay en mi oficina le cortó la mano”, dijo Millán. ¿Qué le habrá hecho Posada Carriles a la barandilla para tal retribución?, pensé. “Bien, terminemos a las cuatro de la tarde”, concedió la Jueza Cardone.
La hora de almuerzo se convirtió en dos y pico. No comenzamos otra vez hasta las 2:44, y así y todo terminamos a las 3:30. No en balde este caso es el de nunca acabar. Muchos días libres por diversas razones, más largos almuerzos combinados con tempranas retiradas para vacunas y otros remedios.
THE MAN FROM U.N.C.L.E.
Cuando al fin comenzamos nuevamente, Omar Vega describió los pagos que los colaboradores de Posada Carriles en Nueva Jersey le enviaron a José Álvarez en Guatemala.
José Álvarez es un confabulado de Posada Carriles. Cubano de nacimiento, en 1997 Álvarez trabajaba en Guatemala para una empresa de Tampa llamada WRB que había sido contratada para instalar líneas eléctricas en la pequeña ciudad oriental de Chiquimulas.
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