|
Al nacer en La Habana la
Organización de
Solidaridad con los
Pueblos de Asia, África
y América Latina
(OSPAAAL) se hizo
necesario contar, desde
los inicios, con una
publicación que
reflejara la resonancia
de la ola revolucionaria
que se agigantaba en los
países del Tercer Mundo,
sus presupuestos
teóricos y el alcance de
los resultados de los
movimientos de
liberación nacional y de
las luchas
antimperialistas de la
época.
|

"Aniversario
Conferencia
Tricontinental",
Alfredo G.
Rostgaard, 1971 |
Surgió entonces la
revista
Tricontinental, que
de modesto boletín pasó
a ser en agosto de 1966
una publicación
periódica con todas las
de la ley: 60 mil
ejemplares en español,
inglés y francés. Y como
parte de esa ley estaba
su diseño renovador.
Por ello, al
evocar el aniversario 45
de la OSPAAAL, debemos
traer a la memoria la
impronta de quien
contribuyó a que la
revista, desde el punto
de vista visual,
atrajera como un imán a
sus potenciales
lectores: Alfredo
González Rostgaard (1943–2004).
|

"Démocratie
Représentative",
Alfredo G.
Rostgaard, 1968 |
Ya era Rostgaard uno de
los más aventajados
diseñadores gráficos
cubanos. Había nacido en
Guantánamo y estudiado
artes plásticas en la
escuela José Joaquín
Tejada, de Santiago de
Cuba. Al triunfo de la
Revolución ocupó la
plaza de director
artístico de la revista
Mella, de los
jóvenes comunistas, a la
que dio una dinámica muy
propia, junto con otros
diseñadores y
dibujantes. Hacia la
medianía de los 60, se
vinculó al movimiento cartelístico del
Instituto Cubano del
Arte e Industria
Cinematográficos.
En un conversatorio
sobre el diseño
efectuado en la UNEAC en
1996, Rostgaard explicó:
“Las razones que me
llevaron a definir el
estilo gráfico de la
revista, tenían en cuenta
la posibilidad de
resolver un viejo dilema
entre la política y la
estética que se daba al
interior de los
movimientos
revolucionarios. Era la
vieja discusión entre
contenido y forma. ¿Por
qué no hacer revolución
desde la forma con la
misma intensidad con que
se pretendía hacer desde
la política? Esto que
digo ahora no lo
comentaba en voz alta,
pero sí lo compartía con
algunos de los máximos
responsables de la
organización, entre
ellos el compañero Osmany (Cienfuegos), que
por su información como
arquitecto comprendía la
necesidad de ser audaz
en la forma.
Lamentablemente a esas
alturas se identificaba
como tosco, feo e
irrelevante
estéticamente, la
propaganda
revolucionaria en muchos
lugares del mundo,
olvidándose que en los
albores de la Revolución
de Octubre, la gráfica
había sido un elemento
renovador en la
propaganda soviética.
Tuve luz verde para
llevar adelante el
proyecto de revista que
queríamos, y que en
honor a la verdad, había
sido ideada gráficamente
por mi fraterno Frémez,
autor de la maqueta y
quien por cumplir una
prolongada y muy
fructífera estancia en
Europa, no pudo
encargarse de la
dirección artística de
la revista.”
|

"Cristo
Guerrillero",
Alfredo G.
Rostgaard, 1969 |
Entre los méritos de la
publicación no solo
contaban la belleza de
las portadas, el manejo
del espacio y la
utilización inteligente
de la tipografía, sino
la inserción de carteles
en cada uno de sus
números.
Rostgaard vinculó de tal
modo la pujanza de la
cartelística cubana de
los años 60, uno de
los signos más
distintivos de la
evolución de las artes
plásticas en la Isla en
la primera década de
ejercicio del poder
revolucionario, al
empeño emancipador
implícito en una revista
que representaba a las
vanguardias políticas
del Tercer Mundo.
|

"Black Power",
Alfredo G.
Rostgaard, 1968 |
|