La Habana. Año IX.
12 al 18 de MARZO
de 2011

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A propósito de la Tricontinental
Recuerdo para Rostgaard
Pedro de la Hoz • La Habana

Al nacer en La Habana la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL) se hizo necesario contar, desde los inicios, con una publicación que reflejara la resonancia de la ola revolucionaria que se agigantaba en los países del Tercer Mundo, sus presupuestos teóricos y el alcance de los resultados de los movimientos de liberación nacional y de las luchas antimperialistas de la época.


"Aniversario Conferencia Tricontinental", Alfredo G. Rostgaard, 1971

Surgió entonces la revista Tricontinental, que de modesto boletín pasó a ser en agosto de 1966 una publicación periódica con todas las de la ley: 60 mil ejemplares en español, inglés y francés. Y como parte de esa ley estaba su diseño renovador.

Por ello,  al evocar el aniversario 45 de la OSPAAAL, debemos traer a la memoria la impronta de quien contribuyó a que la revista, desde el punto de vista visual, atrajera como un imán a sus potenciales lectores: Alfredo González Rostgaard (1943–2004).


"Démocratie Représentative", Alfredo G. Rostgaard, 1968

Ya era Rostgaard uno de los más aventajados diseñadores gráficos cubanos. Había nacido en Guantánamo y estudiado artes plásticas en la escuela José Joaquín Tejada, de Santiago de Cuba. Al triunfo de la Revolución ocupó la plaza de director artístico de la revista Mella, de los jóvenes comunistas, a la que dio una dinámica muy propia, junto con otros diseñadores y dibujantes. Hacia la medianía de los 60, se vinculó al movimiento cartelístico del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. 

En un conversatorio sobre el diseño efectuado en la UNEAC en 1996, Rostgaard explicó:

“Las razones que me llevaron a definir el estilo gráfico de la revista, tenían en cuenta la posibilidad de resolver un viejo dilema entre la política y la estética que se daba al interior de los movimientos revolucionarios. Era la vieja discusión entre contenido y forma. ¿Por qué no hacer revolución desde la forma con la misma intensidad con que se pretendía hacer desde la política? Esto que digo ahora no lo comentaba en voz alta, pero sí lo compartía con algunos de los máximos responsables de la organización, entre ellos el compañero Osmany (Cienfuegos), que por su información como arquitecto comprendía la necesidad de ser audaz en la forma. Lamentablemente a esas alturas se identificaba como tosco, feo e irrelevante estéticamente, la propaganda revolucionaria en muchos lugares del mundo, olvidándose que en los albores de la Revolución de Octubre, la gráfica había sido un elemento renovador en la propaganda soviética. Tuve luz verde para llevar adelante el proyecto de revista que queríamos, y que en honor a la verdad, había sido ideada gráficamente por mi fraterno Frémez, autor de la maqueta y quien por cumplir una prolongada y muy fructífera estancia en Europa, no pudo encargarse de la dirección artística de la revista.”


"Cristo Guerrillero", Alfredo G. Rostgaard, 1969

Entre los méritos de la publicación no solo contaban la belleza de las portadas, el manejo del espacio y la utilización inteligente de la tipografía, sino la inserción de carteles en cada uno de sus números.

Rostgaard vinculó de tal modo la pujanza de la cartelística cubana de los años 60, uno de los signos más distintivos de la evolución de las artes plásticas en la Isla en la primera década de ejercicio del poder revolucionario, al empeño emancipador implícito en una revista que representaba a las vanguardias políticas del Tercer Mundo.  
 


"Black Power", Alfredo G. Rostgaard, 1968

 
 
 
 


galerÍa de carteles

45 años de luchas tricontinentales
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.