La Habana. Año IX.
19 al 25 de MARZO
de 2011

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Yaíma Orozco:

“Lo mejor que le puede pasar a un trovador
es nacer en Santa Clara”

Michel Hernández • La Habana

Fotos: La Jiribilla

Hace ya cuatro años conocí a Yaíma Orozco en el Centro Cultural El Mejunje. Fue en una de esas noches regidas por la comunión entre el espíritu de este emblemático espacio  y del no menos emblemático proyecto La Trovuntivitis. En aquella oportunidad conquistó otra vez a los espectadores con un rosario de canciones que crecían entre el amor, la felicidad y la —a veces delgada— línea de las relaciones humanas.  

Desde ese momento hasta hoy, Yaíma ha mantenido una obra de alto rigor poético con la que viene golpeando fuerte a las puertas de la escena trovadoresca cubana. Sus atributos, en efecto, la sitúan como una de las voces femeninas esenciales dentro de las nuevas promociones de juglares y le permiten, a su vez, triunfar tanto en los escenarios santaclareños, como en los de otras partes del país. Incluso, en 2009, tuvo la oportunidad de presentarse en el Festival Barnasants, en Barcelona, España, junto con su colega de La Trovuntivitis, Diego Gutiérrez. 

Recientemente, Yaíma Orozco, Licenciada en Educación Musical, volvió a repasar todas las razones que la llevaron a desandar los caminos de la música de verbo inteligente hasta convertirse en otra figura frontal del proyecto La Trovuntivitis. Esta vez subió al Patio de Baldovina, en la revista cultural La Jiribilla, donde acercó al público casi 20 temas que mantienen en pie la tradición de la trova femenina en Cuba y la conducen hacia el futuro. 

¿Cómo fueron tus inicios en las lides trovadorescas? 

A fines de 2004 y principios de 2005 comencé a involucrarme en La Trovuntivitis. Ocurrió gracias a un concierto que di en un festival de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en el que el juglar santaclareño Alain Garrido era miembro del jurado. Después él me propuso hacer voces en sus conciertos. Y esa fue la primera vez que me subí a un escenario con un trovador.  

¿Por qué elegiste la trova? 

Me identifiqué con la trova porque tenía que ver más con mi personalidad. Aunque antes había estado en un grupo de música tradicional cubana en el pedagógico. Pero desde aquel momento cantaba canciones de Silvio, Pablo… En la secundaria conocí a Raúl Cabrera, integrante del trío Enserie. Él fue mi maestro en Educación Musical. La primera canción de trova que aprendí me la enseñó Raúl; fue “Pequeña serenata diurna”, de Silvio Rodríguez. 

Después de cursar el preuniversitario comencé a estudiar Educación primaria en el Pedagógico y luego me cambié para la carrera de Educación Musical. En el desarrollo de mi nuevo perfil tuve una gran ayuda de Jesús Bello, quien integra el grupo Sierra Maestra.

¿Cómo lograste integrarte a La Trovuntivitis? 

Me daba un poco de miedo ser la primera mujer que pertenecía a La Trovuntivitis. Pero pasar del público al otro lado de los micrófonos siempre fue mi mayor deseo. Representó un reto grandísimo y es lo mejor que ha pasado en mi vida personal también. Son muy buenos músicos y trovadores y buenas personas, este último es otro ingrediente fundamental para hacer canciones que estén realmente comprometidas. 

¿Por dónde pasa el compromiso de Yaíma? 

Principalmente por la vida, mi ciudad, mi país y la música que defiendo.  

¿Qué particularidades distingues en la trova hecha por mujeres? 

Noto que las mujeres a la hora de escribir somos más intimistas y tiernas. Hablamos mucho sobre el amor, la amistad y las relaciones humanas. Aunque particularmente me gustaría abordar temas más sociales como la emigración y las experiencias de vida en otros países. 

¿Qué opinión te merece la presencia de las mujeres en la escena trovadoresca cubana en la actualidad? 

No tengo la más mínima idea de los motivos que juegan en contra de que no existan más mujeres dentro de la trova cubana contemporánea. En cambio, hay mujeres poetas, cantantes, escritoras. Pero las trovadoras que conozco me parecen excelentes, como la propia Irina, Liliana Héctor y Xóchitl Galán. 

Desde hace algún tiempo el público te ha podido ver tocando junto con la multiinstrumentista y cantante Irina González, la otra figura femenina de La Trovuntivitis. ¿Qué las llevó a formar esta dupla creativa? 

La colaboración entre ambas surge cuando ella comenzó a componer y me identifiqué con sus canciones. Por eso es que trabajamos en un dúo ocasional. Nos gusta mucho el resultado con las voces y las guitarras. Esta unión con Irina me hace prepararme más y estar más pendiente de las sonoridades guitarrísticas. 

En los medios de difusión se potencia habitualmente la imagen de la artista por encima de su talento. ¿Compartes esta opinión? 

El principal culpable de eso es la propia artista. Si tienes un estilo propio, una manera de vivir y de expresarte, no tienes que hacer ese tipo de concesiones. Cuando uno sabe quién es y lo que quiere, no necesita que los medios lo promuevan a partir de la imagen y no del talento como sucede lamentablemente. 

¿Cómo es “trovar” desde Santa Clara? 

Lo mejor que le puede pasar a un trovador es nacer en Santa Clara. En esta ciudad existe un público mayoritariamente joven que sigue ese tipo de canciones y no deja de ir a las presentaciones de los juglares. Es un público muy bohemio que le gusta trasnochar, ir a todos los conciertos y a cuanta actividad cultural aparezca. Nosotros tenemos un gran apoyo de los medios de difusión en la ciudad y muchas instituciones nos llaman habitualmente para dar conciertos, como el teatro La Caridad, el Museo de Artes Decorativas, La sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y El Centro de la Música.  

Los medios, en verdad, promueven bastante nuestra obra aunque pocos de nosotros tenemos grabados discos como dios manda. 

No son pocos los músicos que dejan atrás su ciudad de origen para  tratar de “triunfar” en La Habana. ¿Elegirías este camino alguna vez para redimensionar tú carrera? 

Es cierto que me gustaría presentarme habitualmente en los escenarios capitalinos y divulgar mi obra a través de los medios de difusión nacionales. Pero me siento la persona más feliz del mundo cantando en Santa Clara. Eso tiene que ver muchísimo con los amigos que tengo al lado y el ambiente que reina en esa ciudad. Por ello, venir a La  Habana no es algo que me quite el sueño. Realmente soy muy feliz allí.


Vea en La Jiribilla
"Déjame ser" de Yaíma Orozco

 
 
 
 


galerÍa de IMÁGENES

El Patio de Baldovina
con Yaíma Orozco

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.