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El 28 de junio de 1969
ha sido considerado
mundialmente como un día
histórico en la lucha
por el reconocimiento de
los derechos de
lesbianas, gays,
bisexuales y
transgéneros.
El bar Stonewall Inn.,
ubicado en la calle
Christopher del
Greenwich Village de la
Ciudad de Nueva York,
fue el epicentro de una
de una enconada protesta
de jóvenes homosexuales
y transgéneros contra la
represión policial. Una
mirada a este hecho
desde nuestros días nos
permite apreciar su
justo significado en el
largo proceso de estas
luchas en el mundo, que
comenzaron con acciones
individuales a finales
del siglo XIX y
continúan vigentes en la
actualidad.
El lugar de los hechos y
su tradición de
resistencia
Greenwich Village se
caracterizó desde su
fundación por ser un
barrio bohemio y
rebelde. En tiempos de
dominación holandesa,
cuando Nueva York era
Nuevo Ámsterdam, los
primeros habitantes de
la villa se enfrentaron
violentamente a las
autoridades, en contra
de la transformación del
trazado de sus calles
que permitiera el
tráfico de carruajes que
invadían poco a poco la
ciudad.
Hacia la segunda mitad
de los años 60, la calle
Christopher llegó a ser
un sitio tan frecuentado
por personas gay que
muchos creían que Gay
Street, nombre de una
calle ubicada en ese
barrio, obedecía a este
motivo. Sin embargo, el
origen del nombre
provenía de 1834, cuando
Sydney Howard Gay lideró
con éxito una protesta
contra la instalación de
la infraestructura para
trenes elevados en la
ciudad.
Stonewall era un negocio
de la mafia neoyorkina.
El espacio devino casa
del té durante la Ley
seca y la afluencia de
artistas, intelectuales
y hombres gays le hizo
ganar notoriedad, hasta
convertirse en el
restaurante Bonnie´s
Stonewall Inn. en los
años 40.
Homofobia a la
American way
En 1967 Stonewall Inn.
devino bar gay, década
en que se produjeron
dinámicos cambios
sociales y políticos en
los EE.UU. Los 60
significaron el renacer
del movimiento de las
mujeres, la revolución
sexual y la expansión
del movimiento por los
derechos civiles y
contra la guerra de
Vietnam.
En ese contexto las
personas gays, lesbianas
y transgéneros eran
víctimas de una profunda
discriminación y una
cruel persecución
policial. Las leyes que
penalizaban la
homosexualidad y las
prácticas de terapias
reparativas por la
medicina eran la norma.
David Carter (2004) en
su libro Stonewall,
las protestas que
encendieron la
revolución gay,
manifiesta que en
1961 las leyes que
penalizaban la
homosexualidad en EE.UU.
eran más duras que las
aplicadas en Cuba, Rusia
o Alemania del Este,
países usualmente
criticados por el
gobierno estadounidense
por sus “métodos
despóticos”1.
En tiempos de la
administración de
Eisenhower, la Orden
Ejecutiva 10450
consideraba a la
perversión sexual como
causa de investigación
gubernamental y de
despidos. El macartismo
estimuló el
endurecimiento de las
leyes contra la
homosexualidad y los
puritanos de la extrema
derecha centraban sus
histéricos ataques hacia
el abuso infantil como
vicio de la
homosexualidad.
El espectro del estigma
se ampliaba en
consecuencia a otras
cualidades negativas
relacionadas con la
ideología, llegando a
relacionar la
homosexualidad con el
comunismo.
La aplicación de
electroshocks, terapia
farmacológica,
castración y lobotomías
en Clínicas de
Internamiento
Psiquiátrico estaban
amparados por el delito
de sodomía consensual
en la ley de 1941 en
muchos estados de la
unión.
La persecución policial
hacia las personas gays
y transgéneros estaba a
la orden del día. Los
bares gays y los sitios
de encuentro público
eran objeto de redadas
policiales. Hacia 1966,
alrededor de cien
hombres gays eran
arrestados cada semana
por solicitar sexo
homosexual. El cuerpo de
policía de Nueva York
tenía la orden de
arrestar a toda persona
que usara al menos tres
prendas de vestuario que
no fuese apropiado para
su sexo.
Resistencia y activismo
político
Aun cuando los sucesos
de Stonewall se han
universalizado como el
nacimiento del
Movimiento de Liberación
Homosexual, y se ha
reconocido como la fecha
que conmemora el orgullo
gay, el movimiento de
resistencia por los
derechos de las personas
homosexuales había
comenzado desde hacía
buen tiempo.
En 1950 se funda en la
ciudad de Los Ángeles la
Sociedad Mattachine. Su
fundador, Harry Hay, era
miembro del Partido
Comunista de los EE.UU.
La mencionada sociedad
se autodenominó
movimiento homófilo y en
muy poco tiempo tuvo
alcance nacional. Sus
objetivos se centraban
en cohesionar a las
personas gays, educarlas
y pasar posteriormente a
las acciones políticas.
Sus miembros
consideraban que podían
eliminar la
discriminación y el
prejuicio hacia las
personas homosexuales
mediante la educación
sobre la homosexualidad
en términos exactos y
científicos. Lo anterior
chocaba con la
percepción de la
población y muchos de
los argumentos que se
esgrimían en las
campañas educativas eran
aportados por la
Psiquiatría y la
Psicología, los
supuestos expertos sobre
homosexualidad. Los
nuevos líderes
consideraron que el
movimiento había perdido
su visión política.
Es justo reconocer que
los primeros intentos de
legitimar a nivel
internacional a las
personas homosexuales,
proviene desde los
inicios mismos del uso
del término “homosexual”.
El escritor
austro-húngaro Karl
Maria Kertbeny fue quien
usó el término por
primera vez en 1869, y
la consideraba como una
condición innata al ser
humano. Sostenía que las
leyes que penalizaban la
homosexualidad eran
contrarias a los
derechos del hombre y
que los actos sexuales
privados libremente
consentidos no debían
tener relevancia penal.
A finales del siglo XIX,
el alemán Magnus
Hirschfeld fue aun más
lejos, al crear un grupo
de activismo por los
derechos de los
homosexuales y abogar
por la disolución de la
ley 175 que condenaba la
homosexualidad en el
Código Penal alemán.
También fue un destacado
investigador de
Sexología a quien el
fascismo truncó su
carrera y su activismo
político.
Frente de Liberación
Homosexual: la chispa de
Stonewall
La persecución y acoso
policial en Christopher
Street desencadenó una
violenta protesta frente
al Bar Stonewall.
Durante tres noches,
gays y transgéneros
resistieron la fuerte
represión de la policía
neoyorquina. Los
colectivos homosexuales
se unieron a los
miembros de la Sociedad
Mattachine, tomaron las
calles de la ciudad y
formaron una nueva
entidad política: el
Frente de Liberación
Homosexual (FLH).
El FLH toma su nombre
como homenaje al Frente
de Liberación Nacional
durante la guerra del
EE.UU. en Vietnam. Se
autodefinía como un
grupo revolucionario.
Resulta interesante el
fragmento de la
siguiente declaración:
“Somos un grupo
homosexual
revolucionario, de
hombres y mujeres, con
la conciencia de que no
se puede lograr una
total liberación sexual
a menos que se supriman
las instituciones
sociales existentes.
Rechazamos los intentos
de la sociedad de
imponernos roles
sexuales y definiciones
a nuestra naturaleza (…)
Nos identificamos con
todos los oprimidos: la
lucha del pueblo
vietnamita, de los
negros, los trabajadores
(…) con todos aquellos
que son oprimidos por
esta podrida, sucia, vil
y jodida conspiración
capitalista”.
Lamentablemente, el
frente vio frustrado sus
objetivos fundacionales,
que fueron reivindicados
con el surgimiento del
sida a comienzos de la
década de los 80. La
adquisición de poder
económico de los hombres
gay y la exclusión de
las lesbianas de las
lesbianas feministas
radicales y de las
personas trans-
fragmentaron el
movimiento. Las marchas
por el Orgullo gay
perdieron su significado
político, contaminadas
por intereses
comerciales.
Lo anterior condujo al
surgimiento de otro
frente de resistencia a
comienzos de la década
de los 90: el movimiento
Queer. Pero ese sería
tema para otro artículo.
Para las y los
activistas de las redes
sociales del CENESEX,
para toda aquella
persona que realice
activismo de manera
individual, así como a
la población en general,
es fundamental conocer
el legado histórico de
Stonewall y del
movimiento internacional
por los derechos de las
personas LGBT.
Trabajemos de conjunto
por el reconocimiento de
nuestros derechos, con
nuestras propias ideas e
iniciativas, sin
presiones ni
interferencias y en
apego a nuestra legítima
soberanía.
28 de junio de 2011
Nota:
1. D. Carter:
Stonewall, the riots
that sparked the gay
revolution, St.
Martin´s Griffin, New
York, 2004, p. 16
Bibliografía:
1- Carter D.:
Stonewall, the riots
that sparked the gay
revolution, St.
Martin´s Griffin, New
York, 2004, p. 16.
2- Herzer, Jean Claude:
“Homosexual Studies and
Politics in the 19th
Century: Karl Maria
Kertbeny”, Journal of
Homosexuality,
19, No. 1, 1990.
3- James D. Steakley:
The Early Homosexual
Emancipation Movement in
Germany, 1975.
4- Lauritsen, John and
David Thorstad: The
Early Homosexual Rights
Movement, 1864-1935.
(Second Edition
revised).
5- McGarry, Molly and
Fred Wasswerman:
Becoming visible, an
illustrated history of
lesbian and gay life in
twenty century America,
Nueva York: Penguin
Studio, The New York
Public Library, 1998.
6- Herzer, Manfred:
“Kertbeny and the
nameless love”,
Journal of homosexuality,
XII, fascicolo 1, 1985,
pp. 1-26. |