La Habana. Año X.
2 al 8 de JULIO de 2011

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El acontecimiento que para mi generación hizo posible casi todas las obras 
Nancy Morejón • La Habana
Foto: Kaloian (La Jiribilla)

Acepté a concurrir a este encuentro sobreponiéndome a algunas dificultades personales porque, en verdad, estamos celebrando un acontecimiento, acontecimiento que para mi generación hizo posible casi todas las obras que hemos escrito.

Agradezco mucho a los organizadores de este encuentro que hayan pensado en mí para estar en este panel. No voy a hacer un resumen, ningún comentario de los oradores que me antecedieron, sino sencillamente, como acordamos, vine a leer un poema. Esa es mi función esta mañana.

Dice algún crítico, de lo que en mi juventud se llamaba la Europa Occidental, que los poemas no tienen que ser explicados. A mí no me gusta explicar los poemas, ellos tienen que decir por sí mismos. Sin embargo, en este caso, me siento en la obligación de dar algunas ideas alrededor del poema que van a escuchar, porque pienso y por supuesto me refiero a una joya literaria de Roberto Fernández Retamar donde explica por qué la poesía es un reino autónomo.

Como ustedes saben, Retamar fue el poeta que de los jóvenes escritores de aquel entonces, estuvo presente en aquella gran reunión de los escritores y artistas de Cuba con Fidel. Quiero mencionar ese hecho y esa idea de Roberto porque creo que en esas palabras de junio de 1961 Fidel creó una alfombra, una alfombra que nos cobijó y que hizo posibles ideas como aquella de la poesía como reino autónomo en la profundidad no solo de las generaciones más jóvenes, sino de todas las generaciones que coexistieron en aquel momento. Quería leer breves fragmentos de las palabras que pronuncié cuando recibí el Premio Nacional de Literatura. Yo decía en aquel entonces:

“He buscado sin tregua darle voz a un coro de voces silenciadas que,  a través de la historia, mucho más allá de sus orígenes, su raza o su género, renacen en mi idioma. Entre las elegías de Nicolás Guillén y el gesto rumoroso de la poetisa güinera [hoy, mayabequense] Cristina Ayala, ha fluido mi voz buscando un sitio entre el violín y el arco, buscando el equilibrio entre lo mejor de un pasado que nos sometió sin compasión a la filosofía del despojo y una identidad atropellada en la búsqueda de su definición mejor. Me ha importado la Historia en letras grandes y me importó la historia de abuelas pequeñitas, adivinadoras, las que bordaron el mantel donde comían sus propios opresores. Historia de látigo, migraciones y estigmas que llegaron por el mar y al mar vuelven sin razón aparente.

(…)

“Formo parte de una familia, una comunidad, de una nación de las que no he querido ni podido apartarme sino que las reclamo con amor en cada uno de mis gestos. El amor supone comprensión infinita y una conciencia de que somos semejantes al prójimo. Sin haber tenido una experiencia directa de la guerra, proclamo que estoy contra la guerra, por la dignidad plena de los seres humanos. 

“La Revolución está en mí ‘como la astilla en la herida’, como el sol de todos los días, como la cambiante luna de mis barrios, como la profundidad de los pintores renacentistas o quizás, como la de los pintores primitivos haitianos, siempre inventada pero siempre visible. Ningún poema mío refleja a la revolución, ni la fotografía siquiera, no la adula tampoco sino que la provoca en su apariencia trascendente. Soy una de sus criaturas. Soy una criatura de la Revolución.

(…)

“He buscado la paz y aunque la palabra paz suene hoy [y en aquel entonces, el 2002] como un sarcasmo, como una broma de mal gusto, entrando al siglo XXI, a un nuevo milenio cuyo umbral parecería otra página de Julio Verne, la palabra paz es hoy una abstracción tras la cual se esconde la verdadera historia de la humanidad. Frente al riesgo de presenciar el exterminio de nuestro planeta, donde reina la destrucción y la muerte debemos encontrar una paz tangible reconciliada con el trabajo y la cultura.  Frente a los que quieren restaurar los reinos de la muerte, escribo”.

Y escribí este pequeño poema, el 4 de junio pasado:

“Al vuelo” 

Hay aires en la mañana

sola

bailando entre las plumas de los gorriones.

 

Hay aires  al mediodía

bailando entre las fauces de los tanques.

 

Hay aires en la tarde

bailando entre los humos de la carne quemada.

 

Hay aires en la noche trunca

bailando entre los gritos

de un niño que sobrevivió.

 

Entre las sombras de un patio

hablan las plumas de los gorriones

clamando por una paz necesitada.

 

Hay aires, en la mañana quieta,

volando ante mis ojos.

 

Hay aires en la mañana

nuestra

bailando entre las plumas de los gorriones. 

Muchas gracias.


Leído en el acto de celebración por los 50 años de “Palabras a los intelectuales”, el 30 de junio de 2011, en la Biblioteca Nacional José Martí.

 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
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Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.